Si no es ABA, ¡¿Entonces qué?!

“Evitamos las terapias centradas en la obediencia … pero ¿qué más hay? Las cosas no andan bien en nuestro hogar. ¡¿Qué podemos hacer?!”

La frase anterior hace alusión a una de las preguntas más recurrentes de cualquier padre/madre que se siente frustrado/a y desesperado/a, pero con una firme resolución de evitar someter a sus hijos en el Espectro Autista a técnicas de “adiestramiento canino” y opresivos métodos de obediencia. Así que corresponde analizar una de las situaciones más comunes en las que las familias tienden a terminar trayendo el ABA (Análisis Conductual Aplicado) a sus vidas: conductas agresivas.

¡Tememos por nuestras vidas!” Dicen muchos padres. Sus hijos se comportan agresivamente y lastiman a los demás. Los niños crecen, se hacen más grandes y más fuertes y sus conductas agresivas empeoran. La familia teme por sus vidas. En algunos casos, la policía está involucrada y sus hijos terminan con un internamiento involuntario, enfrentando cargos penales o incluso heridos o asesinados en casos extremos.

¡Nadie quiere esto para sus hijos! Ninguna familia quiere verse obligada a elegir entre el temor por sus hijos y el temor a sus hijos. No es de extrañar que los padres terminen eligiendo el ABA y medicamentos que sirven como “camisas de fuerza químicas”. La situación puede asustarlos rápidamente y las familias pueden sentirse indefensas.

El primer paso es comprender la fuente de las conductas agresivas de tu hijo/a. Sin embargo, es importante señalar que dicha agresión no siempre aparecerá justo después de un evento desencadenante. ¿Qué significa esto? Tal vez los informes del colegio dicen que tu hijo/a se comporta bien en las clases, pero tú notas mucha agresión en el hogar. Has examinado todos los aspectos ambientales de tu hogar y simplemente no puedes entender qué está provocando la agresión. Intentaste pedirle a tu hijo/a que te ayude a descubrir qué está mal, pero él/ella aún no ha desarrollado la capacidad de comunicar claramente sus problemas.

Es posible que el desencadenante de la agresión no esté sucediendo en tu hogar en absoluto. Tal vez sea un incidente que ocurrió en el salón de clases y/o durante el recreo. O tal vez, el desencadenante es algo completamente diferente, pero aún así algo que no está en tu hogar. Entonces, ¿por qué tu hijo/a pequeño/a, adolescente o adulto/a joven es tan agresivo/a en el hogar en vez del lugar donde se produce el problema desencadenante? La respuesta: porque tu hijo/a se siente más seguro/a allí.

El problema es como una llama debajo de una caldera y la presión está aumentando en tu hijo/a. Pero si dejar que el vapor escape es demasiado peligroso, por ejemplo, lleva a castigos físicos, reclusión o, lo que es peor, tu hijo/a aprende a aguantar la presión para protegerse. Pero solo hay una persona que puede hacer eso: tan pronto como se sienta seguro/a, el vapor explota, en forma de conductas agresivas. Es por eso que es tan importante observar cada parte del entorno de tu hijo/a cuando intentas averiguar por qué están ocurriendo las conductas agresivas.

A veces, la agresión es la única forma en la que tu hijo/a tiene para comunicar que algo está mal. El ABA podría ser capaz de detener la agresión, sí. ¿Pero a qué precio? ¿Deseas que tu hijo/a sea entrenado para soportar el dolor y el abuso? ¡Por supuesto que no! Esa fue una pregunta ridícula. Pero viene con una respuesta obvia: no uses el conductismo para reducir las conductas agresivas de tu hijo/a. Primero, descubre la fuente de la agresión. Puede ser algo en el entorno, puede ser la forma en que alguien trata a tu hijo/a, puede ser un problema de salud que tu hijo/a está sufriendo. Sea lo que sea, juega al detective. Averígualo y ayuda a tu hijo/a.

La solución son las acomodaciones y el respeto. Así de simple; averigua qué le disgusta a tu hijo/a y evítalo. Por ejemplo, tu hijo/a en el Espectro Autista se descompensa si alguien usa el horno. Por lo tanto, simplemente dejas de usarlo. Puedes cocinar usando el microondas o la olla, servir almuerzos fríos como sándwiches y ensaladas, o pedir comida a domicilio. Es una solución inusual que requiere adaptación de toda la familia, pero tu hijo/a se sentirá feliz y seguro/a y dejará de experimentar la ansiedad agobiante que provocaba la agresión.

Cuando acomodas a tu hijo/a, podrías encontrar resistencia de parte de tu familia, amigos, vecinos, profesores y terapeutas. Las personas podrían decirte que estás mimando demasiado a tu hijo/a. ¡Están equivocados! Mantente firme. Tu hijo/a pequeño/a, adolescente o adulto/a joven no se está portando mal a propósito. Él/Ella está tratando de hacer frente a un mundo que es una pesadilla sensorial, y cualquier cosa que pueda hacer que aumente su sensación de estabilidad y seguridad es un regalo de amor para ellos.

No necesitas el ABA para calmar la agresión de tu hijo/a. De hecho, es probable que el ABA solo “funcione” en estos casos al aumentar pero suprimir el nivel de trauma y sufrimiento de tu hijo/a. Lo que sea que causó que tu hijo/a sufriera tanto que perdió el control todavía lo está causando, pero si el ABA ha cumplido con su propósito, tu hijo/a ha perdido el único canal de comunicación disponible para expresar su dolor y sufrimiento con la esperanza de obtener ayuda con su angustia.

No le quites la voz a tu hijo/a; quítale su sufrimiento. El ABA es una respuesta cruel hacia sus conductas agresivas. Enfrenta ese comportamiento con amor, calma, apoyo y una búsqueda investigativa de la fuente del sufrimiento de tu hijo/a. Descubre por qué tu hijo/a se estresa tanto que asusta a las personas que lo rodean y ayúdalo/a para que su vida sea más tranquila, segura y feliz. Eso es lo que esperabas que hiciera el ABA, pero es necesario que sepas que el ABA no puede hacer eso.

Es tu deber como padre/madre amoroso/a y no necesitas la “ayuda” de un/a terapeuta conductista. Solo necesitas el amor y la compasión que ya tienes por tu hermoso/a hijo/a. Lidiar con la agresión es realmente una situación en la vida donde el amor lo conquista todo. Sal ahora y vence el sufrimiento con curiosidad, compasión y calma.

Fuente: Sparrow, M. (2017). If Not ABA, Then What? Thinking Autism Guide. Recuperado de (http://www.thinkingautismguide.com/2017/04/if-not-aba-then-what.html). Traducido Por Maximiliano Bravo.

4 comentarios sobre “Si no es ABA, ¡¿Entonces qué?!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s