Acerca Del Autor

¡Hola a todos!

Mi nombre es Maximiliano Bravo. Yo fui diagnosticado con Síndrome de Asperger a los 10 años y desde esa edad asistía a un taller de habilidades sociales para no sentirme como el único individuo en el mundo con mi condición y también para saber sobre los aspectos positivos de ella.

Sobre mi escolaridad obligatoria, solamente voy a narrar mis últimos años de enseñanza en el Colegio Terranova de la Reina, porque yo hice allí mis primeros amigos reales, y mejor aún, el sentimiento fue mutuo, porque disfrutaban mi compañía hasta el punto de elegirme mejor compañero. Mis profesores allí reconocían mis potencialidades y dificultades propias de mi condición, pero me trataban respetuosamente. Otros momentos que recuerdo con mucho cariño fue asistir a mi gira de estudios a Mendoza e inaugurar la pista de baile en mi fiesta de graduación a la que fui con pareja.

Respecto a mi transición a la universidad, no hubo muchas complicaciones innecesarias, debido a que yo me tomé un año sabático el 2009 para preparar la PSU en el Preuniversitario Campus Oriente de la Universidad Católica, donde fortalecí mis hábitos de estudio y falté solo una vez, por enfermedad, pero mi compromiso fue constante de principio a fin.

No recuerdo mucho de mi primer día en el Bachillerato en Cs. Sociales y Humanidades de la Universidad Diego Portales, pero recuerdo un hito que ocurrió al culminar mi primer mes. Fue cuando expuse sobre mi condición del Síndrome de Asperger ante mis compañeros, eligiendo exponer que aspectos del Síndrome de Asperger son lo que mejor me representaban en vez de una presentación genérica y llena de tecnicismos salida de Wikipedia. Al final de la exposición, mis compañeros me felicitaron, hasta el punto de comentar que fui muy valiente al exponer sobre mi condición bajo su debido nombre.

¡Oh esperen! Recuerdo algo que ocurrió antes de eso. Exactamente en mi primera clase de sociología, cuando aprendí la importante lección de que “los problemas sociológicos no existen a priori”, una lección que atesoro profundamente, porque desde entonces aprendí a no dar por sentado lo que la mayoría de las personas dan por sentado. En general mi experiencia universitaria ha sido muy positiva, por el hecho de haberme educado en un entorno donde se respira tolerancia y respeto y donde me sentí aceptado tal como soy, desarrollando con el paso de los años mis potencialidades de mi condición de Síndrome de Asperger, hasta llegar a mi titulación como sociólogo sin retrasos significativos en los contenidos del programa de estudios.

Tengo una buena relación con mis padres y hermanos. Mis hermanos y yo coexistimos pacíficamente, en el sentido que ellos tienen sus propias amistades e intereses, en vez de quedar postergados por el hecho de mi condición de Síndrome de Asperger, como sucede con muchos hermanos de individuos con Síndrome de Asperger, donde los hermanos son entrenados para ser futuros cuidadores cuando los padres mueren o envejecen.

Mis padres, a diferencia de muchos padres de individuos con Síndrome de Asperger, también tienen sus propias amistades, intereses y hacen actividades típicas de una pareja casada. Además yo les ayudo con los quehaceres del hogar en compañía de mis hermanos porque un hogar lo hacen cuando todos cooperar de muy buena gana. Eso siempre insisto de explicar cuando me toca describir a mi familia, porque somos una familia feliz, y eso repercutió en mi autoconcepto sobre mi condición, y ayudó a mis padres a no caer en actitudes infantilizantes y sobreprotectoras.

En el año 2012, mis padres conversaron conmigo sobre mi relación amorosa con mi novia Camila Reyes, también con Síndrome de Asperger, y sobre el desarrollo de mi carrera, y nunca me obligaron a darle prioridad a una cosa sobre la otra, siendo esta conversación prueba oficial de que ante sus ojos yo soy considerado un adulto responsable e inteligente, lo cual cuenta doble porque ese mismo año mi novia empezó su carrera de geografía en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, y también me inspiró a ser un modelo a seguir de responsabilidad para ella. Ese es el mayor apoyo que mis padres me dieron durante toda mi carrera universitaria y siempre les estaré agradecido.

Nuestro romance comenzó como una bonita relación a distancia donde siempre nos apoyamos mutuamente a pesar de los kilómetros que nos separaban y disfrutamos tanto nuestra mutua compañía que a menudo solamente nos basta con reírnos sin ninguna razón en el mismo espacio y hablar de los temas que más nos interesan. Siempre tengo el agrado de explicar que el hecho de que compartamos el mismo diagnóstico no es el pegamento que nos mantiene unidos. Olvidé mencionar lo mucho que me gusta acariciar su lindo pelo y cuando nos decimos adiós lo hacemos con un gesto de formar un corazón con nuestros dedos. Pequeños detalles que forman bonitos sentimientos.

Actualmente uso mis habilidades sociológicas para dar charlas para concientizar sobre qué necesitan los adultos en el Espectro Autista como sujetos autónomos y con derechos, ya que se trata de un grupo muy invisibilizado e infantilizado y la literatura sobre el Espectro Autista a menudo se trata de niños y cuando se expone acerca de la condición el orador es un profesional que ha leído mucho sobre la condición, pero eso no cambia el hecho que no la ha vivido.

Yo siempre me comprometo no solamente con dar exposiciones sobre el Espectro Autista libres de tecnicismos clínicos, sino también con generar un ambiente que fomente la genuina curiosidad de mi audiencia para que se atrevan a hacer preguntas y comentarios que hasta entonces jamás harían.

Aún más importante es que gracias a mi novia Camila aprendí que la condición del Espectro Autista ha estado históricamente masculinizada y como sociólogo es mi responsabilidad el destacar la importancia del factor del género acerca de la condición y que mejor forma que invitar a mi novia Camila para que a menudo actúe como mi co-expositora para que nuestra audiencia sepa que existen mujeres en el Espectro Autista y que pueden lograr cosas grandiosas, aportando a formar una visión positiva e inclusiva sobre el Espectro Autista.