Carta de Derechos para los Niños con Dificultades Conductuales

Si no comenzamos a hacer las cosas bien cuando nuestros niños se enfrentan a dificultades sociales, emocionales y conductuales, vamos a seguir perdiéndolos a un ritmo alarmante. Hacer lo correcto no es una opción … es un imperativo. Hay vidas en riesgo, y todos debemos hacer todo lo posible para asegurarnos de que esas vidas no se pierdan. Los niños con problemas conductuales tienen el derecho de:

  • Tener sus dificultades conductuales entendidas como una forma de retraso en su desarrollo en las áreas de flexibilidad/adaptabilidad, tolerancia a la frustración y resolución de problemas
  • Hacer que las personas (padres, educadores, terapeutas, etcétera) entiendan que las conductas desafiantes no son menos una forma de retraso en el desarrollo que las demoras en la lectura, la escritura y la aritmética, y merece el mismo compasión y enfoque como se aplican a estos otros retrasos cognitivos.
  • No juzgar apresuradamente a los niños con etiquetas malintencionadas y contraproducentes como “malcriado”,  “manipulador”, “caprichoso”, “problemático”, “flojo” o “distraído”, etcétera.
  • Hacer que los adultos entiendan que las conductas desafiantes ocurren en respuesta a problemas específicos no resueltos – tareas, tiempo de pantalla, cepillado de dientes, elección de ropa, interacciones entre hermanos, etcétera. – y que estos problemas no resueltos suelen ser altamente predecibles y pueden resolverse proactivamente .
  • Hacer que los adultos entiendan que el objetivo principal de la intervención es resolver estos problemas en colaboración de una manera que sea realista y mutuamente satisfactoria para que ya no precipiten el comportamiento desafiante.
  • Tener adultos (y compañeros de clase) que entiendan que las suspensiones, la expulsión y el aislamiento no resuelven los problemas ni “forman el carácter”, sino que a menudo empeoran las cosas.
  • Hacer que los adultos muestren un interés genuino en sus preocupaciones o perspectivas, y que consideren esas preocupaciones y perspectivas como legítimas, importantes y dignas de escuchar y aclarar.
  • Tener adultos en sus vidas que no recurren a la intervención física y que sepan y apliquen otros medios para resolver problemas.
  • Tener adultos que entiendan que resolver problemas de forma colaborativa, en lugar de insistir en la obediencia ciega a la autoridad, es lo que prepara a los niños para las demandas que enfrentarán en el mundo real.
  • Hacer que los adultos entiendan que la obediencia ciega a la autoridad es peligrosa, y que la vida en el mundo real requiere expresar tus preocupaciones, escuchar las preocupaciones de los demás y trabajar para encontrar soluciones mutuamente satisfactorias.

Fuente: Greene, R. (2018). Bill of Rights for Behaviorally Challenging Kids. Lives In The Balance. Recuperado de (https://www.livesinthebalance.org/bill-rights-behaviorally-challenging-kids). Traducido por Maximiliano Bravo.

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