Los Costos de Forzar a Socializar a tu Hijo/a en el Espectro Autista No Son Menores

Son muchos los adultos que han sido recientemente diagnosticados en el Espectro Autista tras años de luchar en silencio en mundo que no fue pensado para ellos. Para ellos, recibir el diagnóstico de Espectro Autista les resulta más que útil para poder desenredar el complicado y hermoso lío que es la vida. Una de las características positivas del Espectro Autista es la honestidad, y muchos adultos recién diagnosticados en el Espectro Autista estarán dispuestos a confesar que hay partes de ese lío que todavía no han logrado desenredar. Partes muy traumáticas que les dejaron huellas imborrables.

Es importante saber que el Espectro Autista es una condición desconocida no solamente para muchos profesionales, sino dentro de la propia familia, nuclear y extendida. El diagnóstico de Espectro Autista no es un velo que consume la humanidad inherente del individuo a quien se le ha sido adscrito. Recibir un diagnóstico no cambiará quién es él o ella ni a quién siempre él o ella haya sido, pero les confirmará gran parte de lo que siempre les ha causado problemas y les explicará mucho más sobre por qué y cómo han tenido que vivir la vida usando una máscara y fingiendo ser alguien más, complicando sentirse cómodos dentro de su propia piel.

Entre todas las máscaras que les han animado a usar a lo largo de los años, la más aterradora es la máscara de no tener miedo de la interacción social. Hasta el día de hoy todavía muchos individuos en el Espectro Autista son capaces de usarla bien, porque a menudo no han tenido otra opción. Pero es solo porque se han dando cuenta de los efectos de tener que usarlo tanto tiempo. Parecer no tener miedo es temer tener una voz real y decidir qué quieren o no quieren hacer, con quién lo hago y cuándo lo hago.

El Espectro Autista se define ampliamente como una condición que afecta la comunicación social y si bien existen otros aspectos del Espectro Autista, el aspecto social será el tema central de este artículo. Entre todas las deficiencias percibidas del Espectro Autista, la interacción social parece recibir la mayor cantidad de tiempo y atención de parte de los padres y profesionales.

Creo que hay un lugar para ayudar a nuestro/as hijo/as con las habilidades y herramientas para superar algunas barreras sociales, pero a medida que ellos crecen y reflexionar sobre sus propios viajes viviendo sin un diagnóstico fiable, cada vez resulta más preocupante  que los intentos de parte de muchos padres y profesionales de ayudar a los individuos en el Espectro Autista a que superen su miedo a la interacción social podrían ponerlos en peligro. Algún(os) miedo(s) puede ser apropiados. Algunos miedos pueden necesitar ser refinados pero no eliminados.

Los padres a veces pueden pasar por alto las formas muy simples y sutiles en que alentamos a nuestros hijos/os sin Espectro Autista a superar su miedo a interactuar con los demás, y para aquellos con hijos en el Espectro Autista la necesidad muy sentida de forzarlos a la interacción social puede ser aún más imperativa de satisfacer. ¿Pero a qué costo?

Cuando los niños son pequeños, sin saberlo les enseñamos a renunciar a la agencia sobre sus propios sentimientos, instintos y cuerpos, forzándolos a involucrarse en situaciones que pueden ser antinaturales e incómodas para ellos.

Besa a tu abuela. Abraza a tu tía. Saluda a la vecina. Dale la mano a tu hermano. Comparte una cama con tu primo. Acompáñanos porque vamos a tomar una foto.

La mayoría de estas acciones son inofensivas a menos que tengas un hijo/a que tenga una aversión natural a la interacción social forzada. Cada momento en que un niño/a en el Espectro Autista se ve obligado a interactuar socialmente de maneras que les provocan ansiedad e incomodidad, inadvertidamente les enseña a anular su capacidad de elegir y anular la agencia personal sobre sus cuerpos.

Lo que les enseñamos es ignorar lo que los hace sentir incómodos y aceptar las necesidades, los deseos y las intenciones de los demás que tienen el derecho de invadir su espacio mental, emocional y físico para su disfrute y placer. Nuestros hijos/as aprenden a usar la máscara de no tener miedo de la interacción social, incluso cuando se sienten incómodos con la forma en que otros usan su espacio y su cuerpo.

Los padres a menudo ignoran esto. A diferencia de los depredadores sexuales. Hay una razón por la cual los niños y adultos con discapacidades intelectuales o cognitivas, por ejemplo Espectro Autista, son más propensos a ser abusados ​​sexualmente y resulta más que acertado señalar que uno de los mayores factores que contribuyen a tal fenómeno es que muchas individuos con discapacidades intelectuales o cognitivas a menudo se encuentran en la situación de tener poca o ninguna agencia sobre sus propios cuerpos.

Después de muchos años, los individuos en el Espectro Autista tienen mayor consciencia de cómo los han preparado para que cedieran su limitado sentido de agencia. Si bien es posible que no haya tenido más opción que ceder ante los deseos de los depredadores sexuales al ser demasiado joven e inocentes para saber defenderse, la sociedad les enseñó a callar sus voces, porque habían aprendido (y aprehendido) a renunciar a la agencia que tiene sobre sus cuerpos. Les enseñaron que sus cuerpos no son suyos, ni tienen derecho a decidir qué hacer, con quién hacerlo y cuándo hacerlo. Ellos guardan silencio porque les enseñaron que no pasaba nada con que un tercero usara sus cuerpos sin su consentimiento. Ellos guardaron silencio porque la sociedad les enseñó que no había nada de malo en lo que les sucedió.

Al igual que muchos niños/as en el Espectro Autista, les enseñaron a anular sus miedo a la interacción social, al contacto injustificado e inapropiado y a la conversaciones incómodas, todo en nombre de hacerlos más socialmente aceptables para la sociedad. Si vas a encajar, debes superar tu miedo a interactuar con las personas.

Pero algunos miedos están destinados a resistir el paso del tiempo. Algunos miedos deberían refinarse pero nunca eliminarse.

Las cosas no ha se vuelven más fácil al crecer. Cada vez que son presionados socialmente para dar la mano, o abrazar a alguien, o tomarse una foto de forma espontánea, o responder una llamada telefónica, o charlar con alguien sin previo aviso o sin que sea su elección, ellos reviven el trauma de permitir que el mundo les dictara cómo sus cuerpos deberían estar disponible para el uso y el placer de quienes los rodean.

Es imposible cambiar un pasado muy problemático, pero un proceso de sanación si es posible en el presente. Sin embargo, todos los padres de niños/as en el Espectro Autista deben prestar atención al hecho que los costos de insistir y persistir en hacer que sus hijos/as se integren socialmente no son menores.

Fuente: Hardwick, L. (2018). Autism Parents: Why Forcing Social Interaction On Your Child Could Be A Costly A Mistake. The Autism Pastor. Recuperado de (http://autismpastor.com/?p=2604). Traducido por Maximiliano Bravo.

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