¿Debería Mi Hijo/a En El Espectro Autista Tener Una Mascota?

Muchos niños se acercarán a sus padres con la esperanza de tener una mascota. Los niños en el Espectro Autista no son diferentes.

Los padres ocupados criando a un/a niño/a que vive la condición pueden preguntarse por qué querrían introducir una responsabilidad adicional en su hogar mientras intentan hacer malabarismos con todas las necesidades de su hijo/a.

Aquí hay 9 formas en que agregar una mascota a tu familia puede beneficiar a tu hijo/a en el Espectro Autista.

I) Ganarse la mascota: Cuando un/a niño/a en el Espectro Autista desea una mascota, muestra los mismos deseos que los niños neurotípicos de involucrarse con un animal.

Un padre sabio involucrará a su hijo que vive la condición en la selección de la mascota que mejor se adapte a las necesidades del niño y de la familia.

Si hay un costo relacionado con la adquisición de la mascota, se puede alentar a tu hijo/a a recaudar el dinero y ayudar a comprar la mascota. Esto ayudará a que él/ella acepte completamente a la nueva responsabilidad de convertirse en dueño/a de una mascota.

II) Mayor responsabilidad diaria: Como cualquier padre sabe, hay mucha responsabilidad que conlleva tener una mascota, y tu hijo/a puede estar directamente involucrado/a. Él/Ella puede aprender a alimentar a la mascota, sacarla a pasear, asegurarse de que se mantenga sana, etc. Una estrategia muy útil es desarrollar un horario visual para ayudar a tu hijo/a a cuidar de las necesidades diarias de su mascota.

IIII) Mayor socialización: Muchos niños en el Espectro Autista tienen dificultades para socializar con los demás. Por supuesto, uno de los mayores beneficios de tener una mascota es que nunca estás solo/a y tienes compañía.

Sin embargo, otras personas en el colegio o en la comunidad pueden ver a tu hijo/a con su mascota y hacer todo lo posible para acercarse a él. Esto puede ayudarlo/a a entablar una conversación sobre el tema de ser dueño/a de una mascota. Los amantes de los perros y los gatos disfrutan interactuando con otros dueños de perros y gatos.

Puede ser más fácil para tu hijo/a en el Espectro Autista comenzar una conversación sobre un tema con el que se sienta cómodo/a. Lo mismo puede decirse de los niños en el colegio. Cuando tu hijo/a escuche a otros niños en el colegio hablar sobre sus mascotas, podrá contribuir con un diálogo significativo a la conversación.

IV) Desarrollar una sensación de comodidad: Tu hijo/a en el Espectro Autista puede disfrutar de tener una mascota cerca. Puede ayudar a reducir la ansiedad y darle una sensación de compañía. Muchos niños con mascotas también muestran un aumento en la confianza en sí mismos.

Tu hijo/a puede reducir su nivel de aislamiento y comenzar a centrar la atención en las necesidades de su mascota en lugar de sus propias necesidades. Puede ayudarlo/a a manejar la soledad o la depresión. Todos los niños que viven la condición pueden encontrar consuelo en una mascota que les demuestre amor incondicional.

V) Mejor Higiene: La higiene es un tema delicado para discutir con cualquier niño. Sin embargo, el tema puede ser más fácil de discutir cuando se trata de la mascota de la familia. A los niños en el Espectro Autista se les puede enseñar cómo mantener a su mascota limpia y sana. Se les puede explicar que la mayoría de las personas quieren interactuar con un perro o un gato que no huela mal.

Mostrarle al niño cómo bañar correctamente al animal, peinar su pelaje, usar collares antipulgas y darle golosinas que mantengan sus dientes fuertes y sanos puede convertirse en una vía para discutir por qué es importante que los niños se bañen todos los días, usen desodorante, cepillarse los dientes, etc.

VI) Aumentar la participación comunitaria: Tener una mascota puede alentar a su hijo a ser más voluntario en la comunidad. Por ejemplo, las habilidades que adquiere al cuidar a su propia mascota podrían usarse para presentarlo como voluntario en un refugio de animales local o en una tienda de mascotas. A medida que continúa trabajando con animales, puede aumentar su nivel de empatía por ellos. Esta empatía puede transferirse de los animales y podría generalizarse a las personas.

VII) Formación laboral futura: Muchos niños que tienen mascotas ingresan a carreras que implican trabajar con animales. Tu hijo/a en el Espectro Autista puede ser igual. Hay muchas personas que pagan para que otros cuiden de su mascota si tienen experiencia trabajando con animales.

Tu hijo/a también podría ganar algo de dinero extra al convertirse en un/a paseador/a de perros. Él/Ella puede decidir que quiere postularse para tener un trabajo de medio tiempo en un refugio de animales o ir a la universidad para estudiar ciencias animales y convertirse en veterinario/a.

VIII) Mejor toma de decisiones: Involucrar a tu hijo/a en la toma de decisiones sobre la mascota lo ayudará a sentirse empoderado/a. Él/Ella puede ayudar a decidir qué tipo de mascota quiere, cómo llamarla, qué tipo de alimento necesitará el animal, con qué frecuencia debe limpiarse, cuándo debe pasearse y dónde debe dormir en la casa. Todo esto puede ayudarlo a involucrarse completamente en el proceso de tener una mascota.

IX) Mayor ejercicio: Interactuar con el animal puede aumentar el nivel de actividad física de tu hijo/a. Los perros deberán ser paseados todos los días, y los gatos pueden jugar en la casa, al igual que los conejos, los hámsters o los erizos. Si tu hijo/a pasa mucho tiempo encerrado/a, su mascota puede alentarlo/a a disfrutar del aire fresco.

Fuente: Malcolm, R. (2021). Should My Child with Autism Have A Pet? Autism Parenting Magazine. Recuperado de (https://www.autismparentingmagazine.com/child-autism-pet/). Traducido Por Maximiliano Bravo.

El Juego Autista Es Juego Apropiado

“¿Tu hijo/a juega apropiadamente con sus juguetes?”

Aparentemente, esta es una pregunta común que se les hace a los padres si su hijo/a está siendo evaluado por Autismo. En este contexto, jugar “apropiadamente” significa “jugar con juguetes exactamente como un/a niño/a neurotípico/a jugaría con sus juguetes”.

Eso, y a menudo se presiona mucho a los padres para que hagan del «uso apropiado de los juguetes» algún tipo de objetivo de desarrollo o traten de que su hijo/a use sus juguetes de una forma específica mediante el uso de «terapias» de manipulación del comportamiento.

La cosa es (y voy a ser muy franco aquí), este tipo de pensamiento es totalmente falaz. Es otra versión de las líneas de razonamiento «es diferente, por lo tanto, es malo» y «es autista, por lo tanto, es malo». El sesgo aquí también se muestra cuando la diferencia tiene automáticamente el adjetivo negativo «inapropiado» adjunto.

Lo siento, pero ¿Quién puede hacer la distinción de que cualquier desviación en las formas estándar de jugar es «inapropiada»? Estimados lectores, el propósito de este artículo para decirles que el juego autista es un juego apropiado.

  • Poner juguetes en filas es un juego apropiado.
  • Hacer girar las ruedas de un auto de juguete en vez de rodarlas por el piso es un juego apropiado.
  • Organizar animales de peluche en vez de tener fiestas de té con ellos es un juego apropiado.
  • Interesarse en el juego sensorial táctil con una caja de arena en vez de fingir batallas con figuras de acción es un juego apropiado.

El juego es realmente importante para el desarrollo. El juego durante la infancia tiene un papel importante en el desarrollo cognitivo. Hace más que simplemente proporcionar entretenimiento a los niños. Por lo tanto, es increíblemente importante que el juego natural no se interrumpa ni se intente «reestructurar» para que se alinee más con el juego neurotípico estándar.

Las personas Autistas siguen diferentes trayectorias de desarrollo y se relacionan con el mundo de forma diferente tanto a nivel social como sensorial, por lo que se debe esperar que las personas autistas disfruten de formas de juego que se adapten mejor a nuestra neurología.

No hay absolutamente ninguna evidencia de que pueda encontrar que no jugar dentro de un estándar de juego neurotípico muy específico y estrecho sea perjudicial para el desarrollo neurológico. De hecho, lo contrario puede ser cierto, ya que es bien sabido que el juego no estructurado es importante para el desarrollo infantil y no hay razón para pensar que esto no es cierto también para las personas Autistas.

Los niños Autistas juegan de forma diferente porque las personas que viven la condición tienen diferentes necesidades cognitivas, por lo que un estilo de juego diferente proporciona los diferentes aportes y experiencias necesarios para el cerebro Autista. El estilo de juego no estructurado de muchos Autistas representa nuestras diferentes necesidades y no debe interferirse.

Es probable que nuestro estilo de juego también represente una forma de hacer frente a un mundo ruidoso, confuso y desordenado que no satisface automáticamente nuestras necesidades, por lo que entrometerse o tratar de cambiar nuestro estilo de juego también puede significar tratar de deshacerse de un importante mecanismo de supervivencia.

Muchos niños Autistas tienen su mundo comparado con un estándar de «normalidad» que la mayoría de los niños neurotípicos ni siquiera cumplirían. Los terapeutas les dicen que todo lo que hacen de forma natural está mal, y sus formas de jugar son “corregidas” y su tiempo de juego es monitoreado (porque aparentemente no mostrar suficiente interés en un juguete es “malo”, pero mostrar demasiado interés en un juguete también es «malo»), y son sometidos a numerosas terapias intensivas en las que se hace todo lo posible para que actúen y hagan X actividades con X juguetes porque esa es la forma en que se “supone” que debe hacerse, y cualquier otra forma es inapropiada.

Padres, por favor permitan que su hijos Autistas tengan un tiempo de juego verdaderamente desestructurado en el que se les permita jugar y explorar los mundos en los términos que establecen sus propias neurologías. Tratar de forzar algún modelo de juego neurotípico solo frustrará y estresará muchísimo a sus hijos a corto plazo y tal vez incluso lo prive de las necesidades de desarrollo necesarias a largo plazo. Si una actividad es segura y disfrutada por el/la niño/a, entonces es apropiada. El juego autista es un juego apropiado.

Y como último comentario, el hecho de que un/a niño/a Autista no parezca estar participando en el típico «juego imaginativo» no significa que le falte imaginación o que no esté usando su imaginación. Las personas Autistas no son simplemente versiones «rotas» de las personas neurotípicas, tenemos diferentes neurologías y vemos el mundo de formas completamente diferentes.

A menudo se concluye erróneamente que los niños Autistas les falta imaginación porque no se observa que su forma de jugar sea imaginativa, pero esto no tiene en cuenta el hecho de que lo que ve el/la niño/a no es lo que ve una persona neurotípica. Es importante pensar con una perspectiva Autista, en lugar de interpretar a través de una lente neurotípica, para comprender verdaderamente y apoyar mejor a las personas Autistas.

Fuente: Quincy. (2019). Autistic Play Is Appropiate Play. Speaking of Autism… Recuperado de (https://speakingofautismcom.wordpress.com/2020/06/17/autistic-play-is-appropriate-play/). Traducido por Maximiliano Bravo.

El Problema (Bastante Grande) Con La Enseñanza Del «Tamaño Del Problema»

Cuando enseñan el «tamaño del problema», el objetivo de esto es enseñar a los niños en el Espectro Autista a clasificar las dificultades comunes en problemas grandes y pequeños, además de reconocer qué tipo de respuesta es apropiada para cada uno.

Algunos grandes problemas pueden incluir:

  • Enfermedad o lesión grave
  • Peleas físicas.
  • Incendio, terremoto u otro desastre.
  • Romper algo importante.

Y algunos pequeños problemas pueden incluir:

  • Perder un juego.
  • Olvidar la tarea.
  • Llegar tarde a algo.
  • No conseguir algo que quieres.

Y superficialmente hablando, eso tiene sentido, ¿verdad?

Probablemente todos nos hemos encontrado manejando una gran explosión por algo totalmente ridículo y pensando … ¿En serio? ¿Te estás volviendo loco por ESO?

Pero hay un problema bastante grande con enseñar el «tamaño del problema» a los niños en el Espectro Autista, ya que muchas de las cosas de esa lista de «pequeños problemas» serían un GRAN problema para ellos.

¿Por qué enseñan el «tamaño del problema»?

Sin embargo, aquí está la cuestión … Los profesores y terapeutas enseñan el tamaño del problema con muy buenas intenciones.

Quieren ayudar a tu hijo/a en el Espectro Autista comenzar a ver los problemas de forma racional, y definitivamente quieren disminuir los comportamientos explosivos que ocurren por problemas relativamente pequeños.

Es decir, ¿Quién no quiere detener las explosiones emocionales por pequeñas cosas insignificantes como obtener el tazón del color equivocado?

Sin embargo, el problema con eso es que conseguir el tazón del color equivocado puede parecer un gran problema para nuestros hijos.

El «Tamaño del Problema» es Maltrato Emocional

Una de las formas más dañinas de maltrato emocional es cuando alguien te dice que lo que estás experimentando no es realmente lo que está experimentando.

Y, desafortunadamente, los niños en el Espectro Autista sufren maltrato emocional constantemente.

Les decimos que no hace mucho ruidos, o que las luces no son tan brillantes, o que fueron groseros incluso cuando solo dijeron hechos …

Y cuando le decimos a un(a niño/a que su problema de la «etiqueta rasposa» es un problema pequeño que merece una respuesta pequeña, sin quererlo lo/la estamos maltratando emocionalmente.

Les hacemos dudar de sus propias experiencias (experiencias de incomodidad o incluso de dolor) y creen que su interpretación de esas experiencias es incorrecta.

¿Quién elige qué tan grande es un problema?

Enseñar el tamaño del problema de esta manera ignora lo que su hijo piensa que es un problema grande versus un problema pequeño, y prioriza lo que los adultos a su alrededor priorizan.

Y allí está la cosa: si tú le preguntaras a dos personas, estén o no estén en el Espectro Autista, qué es un problema grande versus un problema pequeño, obtendrías respuestas muy diferentes.

Entonces, cuando se trata de enseñar a los niños el tamaño de un problema, ¿Quién puede elegir qué tan grande es un problema?

¿Cómo abordar la «sobrerreacción» sin enseñar el tamaño del problema?

En lugar de enseñar a los niños a descartar sus propias experiencias y dar prioridad a las interpretaciones de otras personas, debemos alentarlos a reconocer por sí mismos lo que ELLOS creen que es un problema pequeño versus un problema grande.

Eso les facilitará la tarea de priorizar lo que necesitan enfrentar y lo que pueden dejar ir. Incluso más que eso, les enseña que otras personas pueden priorizar cosas diferentes.

Entonces, si saben que conseguir el tazón adecuado es muy importante para ellos, pero su profesor/a no cree que sea importante, pueden abordar eso y argumentar por sí mismos:

Sé que no te parece gran cosa, pero es muy importante para mí que obtenga el tazón azul. Me ayuda a mantener la calma y comer mi comida«.

Y por otro lado, si saben que sentarse en silencio no les importa mucho, pero es muy importante para su profesor/a, pueden abordar eso y argumentar por sí mismos:

Sé que es muy importante para ti que nos sentemos en silencio para que sepas que te estamos escuchando, pero es muy difícil para mí quedarme quieto. ¿Hay alguna otra forma en que pueda mostrarte que estoy escuchando?«

Este enfoque de desarrollo de habilidades y empoderamiento de la autodefensa irá mucho más allá de simplemente decirles a los niños que conseguir el tazón adecuado es un «pequeño problema».

Fuente: Kaylene. (s.f.). What Happens When Parents Listen to Autistic Adults? Autistic Mama. Recuperado de (https://autisticmama.com/size-of-problem/). Traducido por Maximiliano Bravo.

3 Razones Porque Las «Opciones Controladas» En Realidad Son Las Peores

«¿Te gustaría hacer matemáticas y luego leer, o leer y luego matemáticas?«

«¿Te gustaría ponerte primero los zapatos o la chaqueta?«

«¿Prefieres yogur o puré de manzana como bocadillo?«

Esta es la mejor forma de ofrecerle opciones a tu hijo/a, ¿verdad?

Eliges dos cosas con las que estás totalmente de acuerdo y se las ofreces para ayudarlo/a a sentirse empoderado/a y en control.

Pero las elecciones controladas no son en realidad la solución mágica con la que a menudo se venden.

Ofrecer “opciones controladas” es uno de los consejos para padres más comunes de todos los tiempos y, en apariencia, tiene mucho sentido.

Las vidas de los niños están controladas en gran medida por los adultos que los rodean, y especialmente nuestros niños en el Espectro Autista a menudo sufren por esa falta de control.

¡Obviamente, darles a nuestros hijos más poder y opciones en sus vidas ayudará con eso!

Pero la realidad es que la mayoría de los niños que viven la condición se dan cuenta fácilmente que sus opciones están controladas e incluso pueden empeorar la falta de control que sentían al principio.

¡Así que profundicemos en las 3 razones específicas por las que las opciones controladas son en realidad las peores y qué podemos hacer en su lugar!

I) Las opciones controladas no son realmente opciones: Si bien toda la premisa de las opciones controladas es ofrecer opciones a tu hijo/a, en realidad no son opciones en absoluto.

Una opción implica libre albedrío y autonomía, y las opciones controladas no incluyen ninguno de esos.

Así que imagina por un segundo que alguien te ofrece estas opciones: dame todo tu dinero o yo tomaré todo tu dinero. ¡Tú decides!

Uhhhh, esa no es una opción en absoluto, y de cualquier manera, me estás robando el dinero, ¿verdad?

En lugar de ofrecer «opciones controladas» a nuestros hijos para darles más opciones percibidas o poder, ¿por qué no darles opciones reales?

Opciones como:

  • «Me pregunto cómo quieres vestirte hoy«.
  • «Es la hora de tomar la once. Me pregunto qué deberíamos comer«.
  • «No estoy seguro/a de qué quieres jugar esta tarde«.

II) Las opciones controladas no resuelven los comportamientos: Es común que la mayoría de las personas ofrecen opciones controladas para resolver problemas de comportamiento.

La mayoría de las veces esto tiene que ver con el rechazo.

Pero ofrecer opciones controladas en realidad no ayuda a resolver problemas de comportamiento de tu hijo/a como negarse a hacer lo que le piden.

Porque la verdad es que si tu hijo/a se niega a hacer sus tareas, darles la opción de elegir el orden en el que van a hacer sus tareas no marcará la diferencia.

En cambio, debes averiguar por qué tu hijo/a se niega a hacer sus tareas y trabajar juntos para resolver ese problema.

III) Las opciones controladas son manipuladoras: Cuando ofrecemos una opción controlada, toda nuestra intención es lograr que nuestros hijos hagan lo que queremos de la forma en que queremos.

Pero también queremos que piensen que están decidiendo hacerlo de esa forma y con el control de la situación.

¿No es ese tipo de definición de manipulación?

En general, no está bien la idea de depender de la manipulación para criar a nuestros hijos.

Es mejor tratarlos como humanos, lo que significa tratarlos con el mismo respeto que esperarías de los demás.

Entonces, en lugar de opciones controladas manipuladoras, concéntrate en ser honesto/a sobre lo que debe suceder.

En lugar de: «¿quieres hacer matemáticas primero o leer primero?»:

Sé que las matemáticas no son tus favoritas, pero veo que tenemos esta tarea que hay que hacer. Me pregunto cómo podríamos hacer más fácil terminar la tarea de matemáticas«.

En lugar de «¿quieres una naranja o galletas de chocolate?«:

«Escuché totalmente que quieres galletas de chocolate como bocadillo, pero en realidad no hay galletas de chocolate en la alacena. Me pregunto qué otra golosina deliciosa podríamos encontrar«.

¿Qué hacer en lugar de opciones controladas?

Entonces, en lugar de depender de opciones controladas (que de todos modos no funcionan en absoluto), puede comenzar a deshacerse de las luchas por el poder de varias maneras.

Primero, comienza a ofrecer opciones reales.

Si queremos que nuestros hijos crean que tienen más poder y autonomía, tenemos que darles poder y autonomía reales.

Dale a tu hijo/a la oportunidad de tomar sus propias decisiones en un ambiente seguro.

De esa forma, ahora cometen errores y aprenden las lecciones.

¡Porque el mundo real no nos da opciones controladas!

A continuación, debes averiguar por qué tu hijo/a se niega en primer lugar.

  • ¿Es la tarea demasiado difícil para ellos?
  • ¿Están simplemente agotados?
  • ¿Están muy distraídos?
  • ¿Es la tarea una pesadilla sensorial?

Sin abordar estas razones muy reales para rechazar algo, nada cambiará realmente el rechazo de tu hijo/a.

Finalmente, comienza a desarrollar el hábito de explicar las razones de la vida real para los límites o restricciones en las opciones.

Esto es importante porque queremos que nuestros hijos vean que no somos simplemente un dictador ridículo que exige que hagan lo que les decimos sin ningún motivo.

Además, si no hay una razón legítima para un límite que hayas establecido… ¡Vuelve a evaluar si ese límite realmente debería existir en primer lugar!

Pero más allá de eso, es nuestro trabajo como padres criar a nuestros hijos para que se conviertan en adultos lo más independientes posible (lo que sea que les parezca).

Parte de ese trabajo incluye ayudarlos a ver nuestro razonamiento lógico y adulto que nos guía en la toma de decisiones.

Adquirir el hábito de discutir estas razones ayuda a nuestros hijos a comenzar a comprenderlas y reconocerlas cuando toman decisiones por sí mismos.

Fuente: Kaylene. (s.f.). 3 Reasons “Controlled Choices” are Actually the Worst. Autistic Mama. Recuperado de (https://autisticmama.com/controlled-choices/). Traducido Por Maximiliano Bravo.

Enseñemos A Los Niños En El Espectro Autista A Defender Sus Derechos

Como padre/madre de un/a niño/a en el Espectro Autista, tú eres responsable de defender los derechos de tu hijo/a. Sin embargo, este artículo se trata de una responsabilidad aún más importante: enseñar a tu hijo/a en el que vive la condición a defender sus derechos. Sé que puede ser difícil pensar en cuando tu hijo/a es muy pequeño/a o aún están trabajando en cosas más simples como atarse los zapatos o estar en público sin problemas, pero no será un/a niño/a por siempre. En algún momento, él/ella tendrá que hablar por sí mismo/a. (Por «hablar», por supuesto, quiere decir comunicar sus propios pensamientos, ya sea verbalmente, por texto o utilizando tecnologías de comunicación asistida).

Lecciones Apropiadas Para Su Edad

Obviamente, como padre/madre, probablemente te estés preguntando cómo puedes enseñarle a tu hijo/a en el Espectro Autista a defender sus derechos junto con todo lo demás que quieren que sepan. Pero no tiene por qué ser complicado, simplemente ajústalo a lo que tu hijo/a pueda hacer, como todo lo demás. El contenido de este artículo está enfocado hacia los niños sin discapacidad cognitiva, pero si estás lidiando con esa discapacidad, ajusta estas ideas según sea necesario.

I) Primera Infancia – Hasta los 8 Años: La primera infancia tiende a extenderse un poco más para los niños en el Espectro Autista porque ellos tienen un desarrollo socioemocional más tardío, por lo que esto se extenderá desde la edad en que comienzan a hablar (comunicarse) hasta aproximadamente cuando están en Tercero Básico. Puedes pensar que hay tanto de lo que tú hijo necesita ponerse al día que no hay espacio para enseñarle a defender sus derecho, pero nada está más alejado de la verdad. A esta edad, los niños pueden comenzar a valerse por sí mismos aprendiendo a identificar y nombrar sus sentimientos.

Muchos personas en el Espectro Autista tienen problemas para identificar claramente sus emociones, especialmente si son negativas. A muchos adultos que viven la condición, todavía les cuesta diferenciar entre sentirse asustados, deprimidos y enojados, entre otras cosas. Cuando niños, poder ponerle una etiqueta a un sentimiento agobiante les da una ligera sensación de control. Es el primer paso hacia la regulación emocional, algo muy difícil de lograr incluso hasta la edad adulta.

Además de todos esos beneficios de construcción de independencia, aprender a nombrar claramente sus sentimientos hará que los adultos (profesores, terapeutas e incluso padres) sean menos propensos a ignorar a los niños como «problemáticos» o «berrinchudos» cuando están molestos o al borde de colapsar. Cuando un/a niño/a en el Espectro Autista puede decir (o comunicar) «Tengo miedo», «Estoy enojado/a», «Me siento triste», etc., es más probable que lo/la tomen en serio y que se satisfagan sus necesidades.

II) De 9-10 Años a 12-13 Años: Los niños grandes que ya pueden nombrar sólidamente sus emociones y comunicarlas pueden aprender a pedir ayuda cuando la necesiten. En este rango de edad, sus pares neurotípicos pueden volverse realmente horribles acerca de agredirlos por sus diferencias, lo que puede hacer que los niños en el Espectro Autista se mantengan reservados. La paciencia de los profesores se agota incluso con los niños neurotípicos en los últimos años de educación básica, por lo que los niños en el Espectro Autista pueden tener reacciones negativas cuando piden atención adicional.

A esta edad, los niños en el Espectro Autista pueden aprender que necesitar ayuda no es una debilidad o algo de lo que avergonzarse. De hecho, muestra madurez para comprender tus dificultades y buscar apoyos. Usa esa regulación emocional en la que has estado trabajando desde tu primera infancia para ayudarte a aprender a pedir ayuda de una forma tranquila en lugar de arremeter con frustración. Ser capaz de comunicar con claridad y calma la necesidad de ayuda le dará a tu hijo/a en el Espectro Autista una sensación de logro y control, y es probable que obtenga un resultado mucho mejor de cualquier adulto que, de otro modo, podría acusarlo de «actuar como un bebé».

Como nota al margen, es casi seguro que habrá algunos profesores u otros adultos que reaccionen mal cuando tu hijo en el Espectro Autista pida ayuda incluso de la forma más tranquila y madura. Esto será muy confuso para tu hijo/a, quien probablemente no podrá comprender lo que sucedió. En esos casos, asegúrate de explicarles que los adultos también pueden actuar mal, y habla de la situación para que puedan ver dónde se descarrilaron las cosas. Sin un poco de comprensión, demasiadas de esas malas interacciones podrían impedir que un/a niño/a en el Espectro Autista vuelva a pedir ayuda.

III) Adolescentes y Jóvenes Adultos: La mayoría de los adolescentes quieren ser tratados como adultos, por lo que esta es una buena edad para aprender sobre derechos y responsabilidades. La mayor parte de la infancia transcurre en que les digan lo que deben hacer: limpiar sus habitaciones, entregar sus tareas, irse a la cama a una hora determinada, todas responsabilidades y ningún derecho. En la adolescencia, mientras se preparan para la edad adulta, los niños en el Espectro Autista también necesitan aprender cuáles son sus derechos y cómo conservarlos.

En el colegio, esto puede significar las adaptaciones a las que tienen derecho, como tiempo adicional, pruebas verbales, un/a ayudante o cosas por el estilo. En el hogar, puede significar el derecho a decidir su propio horario o elegir sus propias actividades. En el resto del mundo, conocer sus derechos significa aprender a navegar por el complicado sistema de servicios disponibles para las personas en el Espectro Autista, cómo conseguir y mantener un trabajo, cómo conducir y cómo vivir solos.

Los adultos jóvenes en el Espectro Autista necesitan tener la confianza para pedir los derechos que les corresponden, así como la responsabilidad de hacer lo que se les exige. Esto ayudará a evitar que sean menospreciados por sus profesores o empleadores, así como también les dará las herramientas para hacer que el sistema funcione lo mejor posible para ellos. Realmente no es más difícil enseñarle estas cosas a un/a adolescente en el Espectro Autista que enseñarle a un/a adolescente neurotípico/a. Puede que tarde un poco más, pero es fundamental para desarrollar su independencia.

Sé Un Buen Modelo A Seguir

Tú seguirás defendiendo mucho a tu hijo/a en el Espectro Autista a medida que crezca, por eso es tan importante que lo hagas de la mejor forma posible. Hazle ver que estás de su lado y lucharás por él/ella, para que se sienta genuinamente apoyado/a. Pero también enséñala cómo se hacen las cosas.

Defiende a tu hijo/a de la misma forma que quieres que se defienda a sí mismo/a. Muéstrale cómo ser resiliente y no darse por vencido/a sin hacer escenas innecesarias (palabra clave: innecesarias). Modela la regulación emocional que él/ella necesitará cuando se encuentre en una situación similar. Enséñale a no temerle a las autoridades, sino a tener todos sus trámites en su debido lugar y argumentar asertivamente y auténticamente.

La autodefensa es una habilidad importante que los niños en el Espectro Autista deben desarrollar a medida que crecen. Es la clave para que vivan sus vidas de la forma más plena y autónoma posible. La capacidad de defender sus derechos es la clave para la calidad de vida de los adultos en el Espectro Autista. Tu hijo/a en el Espectro Autista tendrá que trabajar muy duro para que lo/la tomen en serio, así que bríndale las herramientas para hacerlo.

Si tú eres un/a adulto/a en el Espectro Autista y te gustó este artículo, ¿Cómo aprendiste por primera vez a defender tus derechos? ¿Tuviste un/a profesor/a en particular al que debías enfrentarte? ¿Qué te hubiera gustado que alguien te hubiera enseñado sobre cómo defender tus derechos? ¡Ayudemos a la próxima generación!

Fuente: (2019).  Teaching Autistic Kids To Advocate For Themselves. Autistic Empath. Recuperado de (https://autisticempath.com/teaching-autistic-kids-to-advocate-for-themselves/). Traducido Por Maximiliano Bravo.

La Falta De Imaginación En El Espectro Autista No Es Lo Que Podrías Pensar

¿Qué se te ocurre cuando piensas en la imaginación? ¿Niños inventando juegos, personas que escriben historias de ficción o quizás en juegos de roles? Es cierto que todos estos, y mucho más, requieren imaginación, pero la imaginación es mucho más que simplemente formar nuevas ideas y ser creativos.

Muchos niños (y adultos) en el Espectro Autista tienen problemas con un tipo especial de imaginación llamada imaginación social.

En primer lugar, vamos a explicar lo que esto NO es:

I) NO es la capacidad de ser creativo/a.

De hecho, muchas personas en el Espectro Autista son artistas o músicos muy talentosos y tienen formas únicas y muy talentosas de presentar su capacidad.

Si a tu hijo/a está en el Espectro Autista, NO significa que no será bueno dibujando o que no podrá expresarse de forma creativa.

II) NO es una falta de habilidad para jugar con juguetes o representar escenarios inventados.

Los niños en el Espectro Autista pueden jugar a alimentar a un muñeco, jugar con trenes o dar vida a figuras de plástico. La condición puede significar que su juego sea más repetitivo o esté basado en programas de televisión, pero la falta de imaginación social en sí misma no significa que tu hijo/a nunca jugará con un teléfono de juguete o se vestirá de enfermera.

III) NO impedirá que tu hijo/a escriba historias que haya inventado, diga mentiras o construya estructuras únicas con ladrillos de Lego

Entonces, ahora sabemos lo que NO ES la imaginación social, hablemos de lo que SI ES:

La imaginación social nos permite comprender y predecir el comportamiento de otras personas. También nos ayuda a dar sentido a ideas abstractas e imaginar situaciones fuera de nuestra rutina diaria inmediata.

La falta de imaginación social es la razón por la que tantas personas en el Espectro Autista tienen problemas para manejar los cambio. Simplemente no pueden imaginar que las cosas sucedan de otra forma.

La imaginación social es la capacidad de observar a los demás y desarrollar sus intenciones, sus pensamientos e interpretar lo que pueden hacer a continuación. Es por eso que los niños con (y los adultos) en el Espectro Autista encuentran ocasionalmente muchas dificultades en las situaciones sociales. Les cuesta meterse dentro de la cabeza de otra persona y, por lo tanto, prefieren mirar en lugar de participar.

Los niños en el Espectro Autista pueden entretenerse solos, inventar sus propios juegos e incluso jugar muy bien a juegos estructurados con reglas. La dificultad radica en cuando se espera que jueguen junto a otros niños porque las personas son muy impredecibles y pueden jugar de una manera completamente diferente a la que están acostumbrados. Esa capacidad para adaptarse y comprender a los demás se conoce como falta de imaginación social.

La falta de imaginación social significa que no pueden anticipar lo que podría suceder a continuación. Es por eso que las personas en el Espectro Autista no pueden ver el peligro: simplemente no pueden imaginar que suceda algo que nunca antes haya sucedido. Nunca se han ahogado antes, así que, ¿Cómo pudo suceder eso? Nunca han sido atropellados por un automóvil, entonces, ¿Cómo pudo suceder eso? Incluso si han tenido algún peligro, como una lesión que solo sucedió en un lugar en una cadena de eventos en particular, para ellos nunca volverá a suceder. Esto hace que la falta de imaginación social sea peligrosa.

La falta de imaginación social significa que tienen dificultades para ver el futuro. No pueden imaginarse cambiarse de colegio o de casa. No pueden imaginarse su dormitorio pintado de un color diferente. Por eso es tan importante ayudar a los niños con autismo (y a los adultos) cuando las cosas cambian.

La falta de imaginación social significa que necesitan apoyo para enfrentar nuevas situaciones. Ir a lugares nuevos, conocer a personas nuevas, incluso desvíos de carreteras, todo requiere que nuestro cerebro sea adaptable y sin la capacidad de «imaginar» que todo saldrá bien, puedes ver por qué tanta personas en el Espectro Autista tienen dificultades.

La falta de imaginación social es también la razón por la que los niños en el Espectro Autista no tiene ningún concepto cuando los demás se aburren de escucharla hablar una y otra vez sobre su última obsesión. Por ejemplo, no pueden imaginar que los otros niños aman sus programas favoritos tanto como ellos.

La falta de imaginación social es la razón por la que los niños en el Espectro Autista tienen tantas dificultades para probar nuevos alimentos (incapaz de imaginar si sabrán bien o mal).

En resumen, las personas en el Espectro Autista SI tienen imaginación. Es solamente una forma específica de imaginación lo que les provoca dificultades.

Fuente: Gwynne, M. (2017). Lack of imagination in autism is not what you may think. faithmummy. Recuperado de (https://faithmummy.wordpress.com/2017/07/20/lack-of-imagination-in-autism-is-not-what-you-may-think/). Traducido por Maximiliano Bravo.


¿Estás Acomodando O Mimando A Tu Hijo/a En El Espectro Autista?

Cuando los padres hablan acerca de acomodar a un/a hijo/a en el Espectro Autista, ellos reciben esta pregunta más que cualquier otra …

¿Cómo sé si lo/la estoy acomodando o simplemente lo/la estoy mimando?

¿Dónde trazo la línea con las acomodaciones?

¿Estoy preparando el camino para mi hijo/a o preparando a mi hijo/a para el camino?

Es una pregunta legítima.

Como padres, es nuestro trabajo satisfacer las necesidades de nuestros hijos, adaptarlas y defenderlas.

Como padres, también es nuestro trabajo desafiar a nuestros hijos y ayudarlos a convertirse en adultos capaces y autónomos.

A veces parece que esos son dos ideales completamente opuestos, pero no tienen por qué ser así.

Entonces, ¿Cómo saber si estás acomodando o mimando a tu hijo/a en el Espectro Autista?

¿Qué es mimar?

Mimar oficialmente significa: «tratar de manera indulgente o sobreprotectora«.

Y puedo ver por qué esto surge tanto con las acomodaciones.

Como padres, ¿estamos siendo sobreprotectores cuando luchamos por las acomodaciones de nuestros hijos en el colegio?

A veces, los niños tienen que hacer cosas que no quieren hacer.

A veces tienen que hacer cosas que les resultan difíciles.

A veces tienen que intentarlo varias veces antes de tener éxito.

Y en este artículo no vamos a descartar nada de eso.

Pero, satisfacer las necesidades de tu hijo/a en el Espectro Autista no es lo mismo que mimarlo/a o sobreprotegerlo/a.

No está impidiendo su crecimiento personal al ofrecerle acomodaciones.

De hecho, los niños en el Espectro Autista crecen mejor en un ambiente en el que pueden prosperar y las acomodaciones son la forma de lograrlo.

¿Qué es acomodar?

Así que ahora, aclaremos lo que realmente es acomodar.

Se define como: “hacer arreglos convenientes; un acuerdo o un compromiso».

Y en el caso de acomodar a los niños en el Espectro Autista, eso significa proporcionar las cosas que los niños que viven la condición necesitan para alcanzar sus metas.

Las acomodaciones pueden verse como una variedad de cosas:

  • Herramientas sensoriales
  • Descansos extra
  • Instrucciones visuales
  • Asignaciones más pequeñas y fragmentadas
  • Hablar en lugar de escribir
  • Listas de cosas por hacer
  • Recordatorios adicionales

Casi cualquier cosa puede ser una adaptación para un/a niño/a en el Espectro Autista siempre y cuando les ayude a satisfacer sus necesidades, acceder a algo por igual o alcanzar una de sus metas lideradas por el/la niño/a que vive la condicón.

¿Dónde está la línea entre acomodar y mimar?

Entonces, ¿Dónde nos deja eso como padres? ¿Dónde trazamos la línea?

La línea entre acomodar y mimar se reduce a una pregunta específica.

¿Cuál es la meta?

Tienes que preguntarte, ¿Cuál es la meta en cuestión?

Aquí está un ejemplo…

Supongamos que tu hijo/a tiene una tarea de historia y se supone que debe escribir dos párrafos sobre la Guerra del Pacífico.

¿Cuál es el objetivo de esta tarea?

Demostrar conocimiento de la historia.

Ahora, cualquier herramienta o estrategia que no le quite ese objetivo es una adaptación, no un mimo.

Entonces, ¿escribir con el computador en lugar de escribir a mano? Acomodación.

¿Compartir verbalmente el conocimiento de la Guerra del Pacífico? Acomodación.

¿Escribir una lista de hechos sobre la Guerra del Pacífico en lugar de utilizar párrafos? Acomodación.

Porque el objetivo de la tarea es el conocimiento de la historia, no la forma en que se comparte.

¿Estás empezando a ver cómo funciona esto?

Cuando comienzas pensando en la meta, queda completamente claro qué cosas se pueden y no se pueden acomodar.

Fuente: Kaylene. (s.f.). Are You Accommodating or Coddling Your Autistic Child? Autistic Mama. Recuperado de (https://autisticmama.com/accommodating-or-coddling-autistic-child/). Traducido Por Maximiliano Bravo.

Una Petición A Los Diagnosticadores

Estimado/a terapeuta:

¿Ves a esos padres sentados frente a ti? Sí, los que tienen la sombra detrás de tus ojos, la arruga en tus cejas, aquellos cuya preocupación es un aura palpable que los rodea mientras sus ojos se mueven entre tú y su hijo/a, sentados en el suelo a sus pies. ¿Ves a esos padres que se sienta con los brazos cruzados, alejándose de ti como para escapar de lo que estás a punto de decirles? ¿Ves a esos padres que te están mirando con una mezcla de esperanza y miedo?

Saben lo que estás a punto de decir. Saben que lo viste la primera vez que te presentaron a su hijo/a, la primera vez que te vieron ver a su hijo/a aletear y girar. Vieron la forma en que los mirabas a ellos y a su hijo/a, cuando te contaron sobre su retraso del lenguaje, su amor por alinear su sus juguetes favoritos por colores, su fascinación por los ventiladores de techo. Lo viste de inmediato, la condición de su hijo/a, y hoy, después de que lo hayas evaluado y evaluado, es el día en que esos padres saben que vas a decirles que su hijo/a está en el Espectro Autista. O, más probablemente, que su hijo/a «tiene un trastorno del Espectro Autista».

Me pregunto si tú crees que el trabajo más importante que tienes hoy es ‘darle’ esta noticia a esta familia. Me pregunto si entiendes cuál es realmente tu trabajo más importante. Verás, la forma en que les dices a estos padres que su hijo/a está en el Espectro Autista puede influir en la percepción de estos padres sobre su hijo/a en los años venideros. Y, por extensión, la forma en que les diga a estos padres que su hijo es autista probablemente predeterminará cómo ese/a niño/a experimenta su condición en los años venideros. Esa gran responsabilidad pesa sobre tus hombros: tus palabras determinarán en gran medida si este/a niño/a florece y tiene una infancia feliz llena de amor, aceptación y respeto. O no.

Verás, aunque tú diagnosticas el Espectro Autista usando el DSM 5 o el ICD-11 que enmarca el la condición a través de un modelo de déficits, y aunque tu visión del Espectro Autista es (por la definición de tu profesión) medicalizada y patologizada, te corresponde tomar una decisión de tremenda importancia. Por un lado, puedes optar por aprovechar tu amplio conocimiento médico para hablar con estos padres. Puedes optar por explicar por qué su hijo/a tiene un «trastorno» enumerando todos los marcadores de desarrollo que el/la niño/a no ha cumplido, todas las formas en que no cumplen con los estándares arbitrarios de «normalidad», todas las cosas que no pueden hacer, todas las cosas que los hacen diferentes, desafiantes, limitados y, en última instancia, menos.

No usarás esas palabras, por supuesto, tú eres más sensato/a que eso, pero les contarás a estos padres sobre las dificultades de comunicación social de sus hijos, harás referencia a sus ‘intereses restringidos’, enumerarás sus conductas desafiantes. Es posible que sienta la tentación de conjeturar lo que este/a niño/a logrará o no, qué potencial seguirá sin cumplirse.

En última instancia, podrías pensar que es tu función ofrecer a estos padres una muestra de la «realidad» que se convertirá en sus vidas debido a la condición de su hijo/a. Y sin duda, ofrecerás a estos padres consejos sobre terapias e intervenciones y los próximos pasos para alentar a su hijo/a hacia el objetivo de «desarrollarse típicamente». Sin duda, les contará a estos padres sobre la promesa de la Intervención temprana, sobre una ‘ventana de oportunidades’ que se cerrará si no ‘actúan’ de inmediato, sobre qué terapias e intervenciones están basadas en la evidencia para reducir la sintomatología del Espectro Autista.

Y si haces eso, muy probablemente condenarás a esa familia, ese/a niño/a, a meses y años, posiblemente incluso décadas, de negación, rechazo, exclusión, aislamiento, estigmatización y dolor. Porque esos padres tomarán tu experiencia médica y aplicarán sus implicaciones a su hijo/a. Verán al Espectro Autista de sus hijo/a como algo malo, algo que temer, algo que curar. Serán acechados por las posibles causas de la condición de su hijo/a, lo que podrían haber hecho de manera diferente, lo que hicieron mal para merecer tal destino. Con toda probabilidad, sacrificarán la infancia de su hijo/a en el altar de horas y horas de terapias que, según esperan estos padres, «normalizarán» a su hijo/a.

¿Y su hijo/a? Bueno, ellos te escucharán. Puede que no entiendan cada palabra que dices, pero entenderán tu tono. Percibirán que estás «dando malas noticias», te oirán decir que lo sientes. Leerán de todas las formas en que se comuniquen, lo que se discute aquí y ahora: esta cosa llamada el Espectro Autista que parece asustar tanto a sus padres, esta cosa llamada el Espectro Autista que parece encontrar tan lamentable y una circunstancia tan infeliz, esta cosa que tienen algo malo, algo impactante, algo horrible. Y, recordando que muchos personas en el Espectro Autista son hiperempáticas, este/a niño/a recibirá todos sus mensajes no verbales, y comprenderán que hay algo en ellos que hace llorar a sus padres, incita a sus padres a recogerlos en sus brazos, con la esperanza de protegerlos- ¿Protegerlos de qué? De ellos mismos.

Y, mucho después de su consulta, ese sentimiento permanecerá. Y se reforzará a medida que este niño/a internalice las percepciones de sus padres. Interpretarán los intentos de sus padres para «normalizarlos» como una señal de que su condición es algo malo, algo que temer, algo que curar. Y ese/a niño/a con el paso de los años, llegará a odiar su condición, y (porque la entienden de una manera que tú y sus padres no entienden), ya que su condición es parte importante de quienes son, llegarán a odiarse a sí mismos. Odiarán esa parte de sí mismos y aprenderán a camuflarla, a un gran costo para su salud mental y su autoestima.

Pueden deprimirse. Y culparás a su condición. Pueden volverse agresivos. Y culparás a su condición- Pueden desarrollar ansiedad paralizante. Y culparás a su condición. Culparás a su condición sin pensar una vez que tal vez la visión del Espectro Autista que le diste a los padres de ese/a niño/a en este momento vital podría haber tenido ramificaciones tan duraderas, y que la culpa podría ser al menos parcialmente tuya y no del Espectro Autista.

Por otro lado, puedes ofrecerle a esos padres una visión diferente que viene con aceptación, respeto, alegría y esperanza.

¿Qué sucede si, en lugar de ‘diagnosticar’ a este/a niño/a con un Trastorno del Espectro Autista, tú ‘identificas’ a este/a niño/a como una persona en el Espectro Autista, para que no vean automáticamente su condición como una enfermedad que necesita tratamiento, y para que ellos entiendan su condición como una parte integral de su identidad?

¿Qué sucede si, en lugar de enumerar los déficits de este/a niño/a, eliges enfocarte en sus fortalezas, para que entiendan que tienen dones para ofrecerle al mundo que son únicos y valiosos?

¿Qué sucede si, en lugar de patologizar los intereses restringidos de este/a niño/a, usas un lenguaje positivo como ‘pasiones’, para que perciban sus pasatiempos como algo maravilloso que les causa satisfacción en vez de humillación?

¿Qué sucede si, en lugar de decirles a esos padres que deben prepararse para la posibilidad de que su hijo nunca les diga «Te quiero», les dices que su hijo/a los ama absolutamente y comunicará ese amor, todos los días, incluso si no es con palabras?

¿Qué sucede si, en lugar de preocuparse de que este niño/a nunca hablará, le dices a sus padres que hay muchas formas tremendas de comunicarse de manera no tradicional, que le permitirán a su hijo/a expresarse durante toda su vida?

¿Qué sucede si, en lugar de instar a la prisa (y posiblemente incitar involuntariamente al pánico) al hablar de una ventana de intervención temprana, alienta a estos padres a hacer una pausa, procesar, reflexionar?

¿Qué sucede si los persuades a tomarse el tiempo para evaluar qué terapias realmente beneficiarían a su hijo/a, en este momento, para que su hijo/a tenga la oportunidad de ser un/a niño/a y no pasar su infancia en una cinta transportadora de terapias en una fábrica de «normalización»?

Nadie está diciendo que ignores las dificultades propias del Espectro Autista. Estas son una de las razones de porque los padres acudieron a tu consulta. Por lo que ignorarlos sería irresponsable.

Nadie está diciendo que no recomiendes ninguna intervención. Algunas serán vitales para ayudar a este niño a sentirse feliz y seguro en un mundo predominantemente neurotípico.

Pero, solo por hoy, cuando las primeras impresiones cuentan tanto, ¿por qué no presentarle a esta familia el Espectro Autista de una manera respetuosa, positiva y de aceptación?

Solo piénsalo. ¿Qué sucede si, en lugar de infundirles miedo al Espectro Autista, le das a estos padres un regalo duradero, el regalo de saber que la mejor forma de amar a este/a niño/a, este/a niño/a maravilloso/a y único/a, es aprender a amar su condición?

¿Qué sucede si, como parte de esta consulta, preséntale a estos padres la idea de la neurodiversidad, para que entiendan la condición de su hijo/a desde este primer momento como una variación biológica natural como cualquier otra diversidad?

¿Qué sucede si, como parte de esta consulta, invitas a estos padres a escuchar las voces alentadores y esperanzadoras de personas adultas en el Espectro Autista, de modo que estos padres experimentarán optimismo en vez de frustración por la condición y el futuro de sus hijos?

Porque si eliges esa opción, la opción de inspirar, enriquecer y empoderar, eres fundamental para hacer que la vida de este/a niño/a y de esta familia sea incuestionable e inmensamente mejor, más feliz, más satisfactoria y placentera.

Porque si eliges la neurodiversidad, ofreces la esperanza de inclusión, comunidad e identidad. Porque si eliges enfocarte en las fortalezas en este momento, eliges ayudar a este/a niño/a a lograr el éxito que se merece, lo/la ayudarás a florecer.

Entonces, tú decides. La responsabilidad es tuya. Aquí. Ahora. Con estos padres y este/a niño/a. Y cuando a regañadientes vuelven sus ojos hacia ti para recibir la información que estás preparado para darles, mientras buscan tu conocimiento, orientación, sabiduría y apoyo, la pregunta es: ¿cómo la darás?

Fuente: (2018). A Plea To Diagnosticians. Reframing Autism. Recuperado de (https://www.reframingautism.com.au/resources/a-plea-to-diagnosticians?fbclid=IwAR0Gek6fH1QXfS-Yw9-94TlFiAyV_U7T00ZSKSKiKZ5tqScGvzabjadEDjk). Traducido por Maximiliano Bravo.

5 Formas En Que Los Gatos Pueden Ayudar A Los Niños En El Espectro Autista A Ser Más Sociables

Los gatos son adorables y lindos, pero lo que la mayoría de las personas no saben es que estos animales peludos pueden ayudar a los niños en el Espectro Autista a mejorar sus habilidades sociales. Los gatos se unen con los niños al brindarles afecto y atención, lo que promueve relaciones sanas.

Es posible que los padres con hijos en el Espectro Autista no quieran darles un perro de servicio porque los perros pueden ser difíciles para ellos. Los gatos, por otro lado, son una excelente alternativa.

Tener una mascota les permite a sus hijos aprender fuertes habilidades interpersonales como compartir y empatía. La introducción de un gato a los niños en el Espectro Autista crea transformaciones en su crecimiento emocional.

Gatos Y Habilidades Sociales Para Los Niños En El Espectro Autista

Estos amigos peludos ayudan a mejorar las habilidades sociales para los niños en el Espectro Autista.

Aquí hay formas en que los gatos pueden ayudar a transformar la vida social de su hijo:

I) Enseñan empatía y compasión: A los niños en el Espectro Autista les resulta difícil comprender señales sociales simples. Presentarles un gato a tu hijo/a, especialmente a una edad temprana, como los 5 años, le ayudará a desarrollar compasión no solo por la mascota sino también por los demás. La responsabilidad de cuidar a la mascota le permitirá a tu hijo/a comprender las emociones de otras personas.

II) Alivian la ansiedad: Los niños en el Espectro Autista ven e interpretan las actividades cotidianas de una manera única, lo que los hace susceptibles a la ansiedad y el estrés. Acariciar, jugar o alimentar al gato ayudará a tu hijo/a a mantener la calma, incluso en situaciones que pueden provocar ansiedad.

III) Fomentan las conexiones: El tiempo de calidad con una mascota profundiza el vínculo entre las dos partes. Aunque la conexión sea invisible, puede sentirla el/la dueño/a y su amigo peludo. Es vital que los niños en el Espectro Autista se conecten con otras personas y qué mejor manera de aprender esto que con sus mascotas.

El autismo puede hacer que las personas se sientan aisladas a veces porque puede ser más difícil comprender las señales sociales. Los gatos carecen de señales sociales, y aman el afecto. La conexión con otro ser social brinda comodidad a los niños en el Espectro Autista. La relación formada con la mascota proporciona la base para crear conexiones sociales con los demás.

IV) Ayudan a reducir los síntomas del Espectro Autista en niños: Los síntomas del Espectro Autista, como no poder mantener el contacto visual y sentirse abrumado por las multitudes, pueden reducirse con ayuda de un gato. Los niños en el Espectro Autista muestran comportamientos sociales mejorados, como presentarse y responder preguntas. Esto sucede porque los niños pasan tiempo hablando con su mascota.

V) Proporcionan confianza: Los niños en el Espectro Autista pueden no sentirse cómodos en las multitudes; Esto puede hacer que se sientan aislados. Sin embargo, un gato los acepta tal como son y les proporciona compañía incluso cuando los niños están de mal humor. Esto eleva su sentido de autoestima y estima, lo que les permite sentirse seguros en las reuniones sociales.

Si no sabes cómo ayudar a un/a niño/a en el Espectro Autista, puedes conseguirle un gato porque las mascotas no juzgan y son buenos oyentes. Esto lo/la ayudará a practicar habilidades sociales frente a su mascota sin sentirse avergonzado/a; lo que genera confianza, y el/la niño/a puede interactuar bien en entornos sociales y con sus compañeros.

Los gatos ayudan a los niños en el Espectro Autista a mejorar sus habilidades sociales enseñándoles empatía y desinterés. Dado que las mascotas no tienen motivos ocultos ni experimentan cambios de humor, pueden ayudar a los niños a lidiar con las emociones, a practicar la amabilidad y a tolerar a los demás. Introducir gatos a los niños en el Espectro Autista a una edad temprana les permite ser asertivos y seguros, que son habilidades sociales vitales.

Fuente: Wilson, B. (s.f.). How Cats Can Help Children With Autism Become More Social. Autism Parenting Magazine. Recuperado de (https://www.autismparentingmagazine.com/cats-help-children-with-autism/). Traducido por Maximiliano Bravo.

¿Cómo Manejar a los Niños que Buscan Atención?

No levantes a tu bebé cuando llora. Sólo quieren atención.

No consueles una rabieta. Sólo quieren atención.

No cedas a sus quejas. Sólo quieren atención.

No hagas cosas por tu hijo/a que sabes que pueden hacer por sí mismo/a. Sólo quieren atención.

Cualquiera pensaría que la atención era una droga ilícita. ¡Todos estén atentos a los niños que intentan marcar algunos!

Pero la atención no es un lujo para ser racionado. Tampoco es algo de lo que temer. La atención es algo que todos necesitamos.

Las personas necesita ser vistas, valoradas, escuchadas, reconocidas y aceptadas. La personas necesitan atención.

Entonces, ¿quién realmente tiene el problema aquí? ¿Los niños que expresan una necesidad biológica de atención perfectamente natural, o los adultos que usan su atención como una herramienta para ejercer el poder?

Con suerte, ya sabes la respuesta.

¿Qué hacer cuando tu hijo/a quiere atención?

I) Desafía tu condicionamiento: A menudo los padres están condicionados a ejercer su rol basados en el miedo. Sienten que deben controlar a los niños, para que no hagan lo incorrecto. Sienten que no pueden ni deben mostrarles demasiado amor o consideración, por temor a malcriarlos. ¿Pero es esta una manera de tratar a una persona?

¿Qué pasaría si tu pareja siempre esperara lo peor de ti y controlara todas tus elecciones para que no hicieras lo incorrecto? ¿Qué pasaría si ellos racionaran su atención dependiendo de si su comportamiento los complacía? ¿Qué pasaría si usaran su amor y afecto como moneda para lograr que hagas lo que querían? Eso no suena como una relación saludable y ciertamente no es algo que tú quieres modelar para tus hijos.

La verdad es que nos vendieron una mentira. Los niños no son intrínsecamente malos o manipuladores. Son seres humanos, que intentan darle sentido al mundo, que desean conectarse contigo y hacer lo mejor que pueden. ¡Y a veces eso es difícil! Especialmente cuando te arrojan a un mundo que alienta literalmente a los padres a ignorar los gritos de sus hijos y, a medida que crecen, ignoran sus ofertas de atención.

Desafía tu condicionamiento. Esta no es una manera de tratar a las personas. Los niños son personas, y si este tipo de tratamiento no sería aceptable en cualquier otra relación, es probable que tampoco esté bien para ellos. La relación entre padres e hijos no es una especie de universo alternativo mágico en el que aquellos con mayor poder puedan tratar a los demás de manera deficiente y esperar que no sea perjudicial.

II) Escucha lo que están comunicando: Todo comportamiento es comunicación. Si un niño se involucra en lo que las personas describen como conductas de «búsqueda de atención», entonces están comunicando claramente una necesidad. La necesidad de atención. Podría ser por varias razones y es nuestro trabajo resolverlo.

Cuando alguien tiene una necesidad, escuchamos, nos importa y lo ayudamos a satisfacer sus necesidades de la manera que podamos.

¿Qué se está comunicando tu hijo/a? ¿Que necesitan?

III) No trates sus necesidades con frialdad o indiferencia: Si tus hijos quieren tú atención, entonces dales atención. La atención es una necesidad legítima.

Juega con ellos, ríe con ellos, consuélalos. Muéstrales que son importantes.

No puedes echar a perder a alguien con demasiada atención o reconocimiento.

IV) Olvídate de los malos hábitos y la manipulación: ¿Qué pasa cuando los niños piden atención de manera negativa? Aún así, satisface sus necesidades.

Olvídate de las advertencias. Olvídate de los «malos hábitos» y la «manipulación». Si un niño realmente elige hacer lo incorrecto solo para llamar la atención, ¿qué le dice eso? Están desesperados y haciendo todo lo posible para satisfacer sus necesidades. Tal vez creen que esta es la mejor manera de llamar la atención porque han aprendido que sus verdaderas necesidades no serán satisfechas.

Entonces dales lo que necesitan. Demuéstreles que no tienen que recurrir a esto solo para obtener la atención que necesitan. Muéstrales que el amor y la atención se dan libremente.

V) Llena su balde: Llena a tu hijo/a con todo el amor, la conexión y la atención que necesita con regularidad. Reconozca que los diferentes niños necesitan diferentes cantidades, así como diferentes tipos de atención. ¡Encuentra lo que tiene un significado único para ellos!

La atención no es algo que retener o racionar. Es una necesidad legítima.

Entonces, ¿qué debes hacer cuando un niño quiere atención?

Dáselo a ellos.

Siempre.

Fuente: Sara. (2017). How to Handle Attention-Seeking Kids. Happiness Is Here. Recuperado de (http://happinessishereblog.com/2017/09/how-to-handle-attention-seeking-kids/?fbclid=IwAR0GP_58PVurgT8Ec5_lPDik-7MSB4LQmsnDqDWiNxPXHrSyFBvksmP5Tn8). Traducido por Maximiliano Bravo.