No Confundas un Título con el Aprendizaje

Es preocupante cuando la gente comienza a equiparar el título que quieren con lo que quieren aprender. Esto indica que la mayor motivación en el aprendizaje para la mayoría de las personas proviene de alcanzar alguna señal de validación externa. Aunque esta puede ser una meta digna, creo que agota el deseo intrínseco de aprender.

Creo que esta distinción entre señales de validación externas y pasiones intrínsecas crea una brecha en el rendimiento y el gozo. Al centrarte demasiado en el resultado y no en el proceso, puedes perder de vista tus verdaderas motivaciones.

I) La Autosuperación es Aprendizaje

Fuimos creados para aprender. Nuestro cerebro, cuyo peso oscila entre 1 y 2 kilos, nos diferencia de los animales que actúan guiados por sus instintos. Leer más, desarrollar habilidades y ser una mejor persona se basan en el aprendizaje. Más importante aún, diría que esas ideas se basan en el aprendizaje por el aprendizaje.

Leer cualquier libro, por ejemplo, La Biblia o El Príncipe de Nicolás Maquiavelo, por sí solo tiene poco valor inmediato. No te dará una solución para ganar más dinero. No te ayudará a ponerte en forma ni te hará más feliz.

Pero al igual que con todo aprendizaje, el libro que escogiste leer, puede no tener un valor inmediato, pero expande tus propias ideas que más adelante tendrán un valor inimaginable. Todo aprendizaje implica posibilidad ya que no puedes saber cuánto te beneficiará una idea en particular hasta después de haberla aprendido.

II) ¿Estudias para Aprender o para Aprobar?

Existen dos grandes problemas al enfocarte en un título por encima del aprendizaje:

  • Reduces tus opciones de aprendizaje.
  • Te falta la motivación para realmente aprender

El primer problema es que al enfocarte por completo en un título, reduces el espacio en tu cerebro para aprender cualquier otra cosa. Este no es un argumento en contra de la especialización, ni es un argumento en contra de la educación formal.

Pero enfocarte por completo en un título devalúa cualquier información que no tenga una recompensa académica. Una de las razones por las que pocas personas son profundamente autodidactas es porque no hay una estrella de oro, trofeo o certificado para indicar su estatus intelectual superior.

El segundo problema es que cuando los objetivos externos se convierten en tu principal prioridad, no es probable que inviertas la misma energía como si estuvieras intrínsecamente motivado. Si estás aprendiendo por pasión y curiosidad para expandir tu conocimiento, será más fácil integrar esas ideas que si solo necesitas aprobar una clase.

III) Objetivos Externos e Internos

La diferencia entre aprender y aprobar una clase es una cuestión de objetivos externos e internos. Lo mismo es cierto para casi todos los objetivos que puede perseguir. Iniciar un negocio, ganar más dinero, ponerse en forma, hacer nuevos amigos o completar un proyecto son objetivos externos.

No hay nada de malo con los objetivos externos. Incluso sería recomendable establecer más de ellos para que puedas planificar mejor tu vida. Pero con cada objetivo externo hay una reflexión como un objetivo interno.

Si tu enfoque en un objetivo externo te hace ignorar la reflexión interna, hay dos grandes problemas:

  • Reduces el gozo que obtienes de la meta.
  • Reduces las posibilidades de lograr tu objetivo.

Al igual que en el caso de enfocarse en aprender para aprobar una clase por encima del aprendizaje real, enfocarse en los objetivos externos sobre tus reflexiones internas conduce a un rendimiento más superficial. En lugar de poner todas sus energías y sentirte entusiasmado, simplemente trabajas a tontas y a locas para terminar lo que tienes que hacer de la forma más rápida posible.

IV) Observa tus Metas Internas

Reflexiona sobre todos los objetivos externos que tengas. Por ejemplo, obtener un título, comenzar un negocio o encontrar pareja. Después escribe el objetivo interno que lo refleja. Aquí hay algunos objetivos externos y sus contrapartes internas:

  • Título – Aprendizaje
  • Ponerse en forma – Convertirse físicamente activo y saludable
  • Ganar más dinero – Hacer un mejor trabajo (o tener un mejor negocio)
  • Encontrar pareja – Conocer gente, divertirse

Los objetivos externos son fáciles de planificar. Son tangibles y son completamente objetivos. En cambio, los objetivos internos son intangibles y subjetivos. Es una buena idea tener objetivos externos. Simplemente no pierdas de vista las verdaderas razones por las que debes tenerlos.

Fuente: Young, S. (2007).  Don’t Confuse a Degree with Learning. Scott H. Young Recuperado de (https://www.scotthyoung.com/blog/2007/09/05/dont-confuse-a-degree-with-learning/). Traducido por Maximiliano Bravo.

2 comentarios sobre “No Confundas un Título con el Aprendizaje

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