Autismo: Fuera de la Caja del “Trastorno”

Hagamos un pequeño ejercicio de lógica.

Si A = B y B = C, entonces A = C

¡Si! ¡Por supuesto! ¡En efecto! ¡Bravo! ¡Finalmente algo que tiene mucho sentido!

Usemos una línea lógica similar a continuación. . .

Autismo = un trastorno del desarrollo

Autismo = trastorno

A = D

Trastorno: una condición física o mental anormal

Trastorno = anormal

D = Ab

Si A = D y D = Ab, entonces A = Ab

Autismo = anormal

A = Ab

Anormal = inusual de una manera no deseada o problemática

Autismo = inusual de una manera problemática o no deseada

Yo = autismo

Yo = inusual de una manera no deseada o problemática

Mis amigos y mi hijo = Autismo

Mis amigos y mi hijo = inusual de una manera no deseada o problemática

La psicología anormal teoriza que las personas son “anormales” o “atípicas” en comparación con los miembros de una sociedad determinada. Por naturaleza, la definición de la palabra anormal plantea una paradoja compleja.

¿Que es normal? ¿De quién es la norma?

Las normas sociales las define el colectivo. El rasgo, pensamiento o comportamiento de una persona se clasifica como anormal si es raro o estadísticamente inusual. Los trastornos y anomalías son el resultado de comparar a la minoría con la mayoría de los ciudadanos en una sociedad o cultura determinada. Las normas denotan lo que los individuos deben o no deben hacer en diversas situaciones sociales. Las normas están respaldadas por expectativas compartidas. En otras palabras, cómo cree la mayoría que los demás deben actuar y responder.

Pero, ¿quién fue elegido para decidir qué comportamiento es raro? ¿Y cómo deciden los decisores?

El punto determinante de dónde trazar la línea en la arena de la clasificación “anormal” es arbitrario.

No es de extrañar que la mayoría de las definiciones de anormalidad psicológica sean diseñadas por hombres blancos de clase media.

A veces, los trastornos se diagnostican cuando una persona no puede hacer frente a las exigencias de la vida cotidiana. Pero, ¿alguna vez se ha preguntado por qué ellos (o nosotros o usted) no podemos hacer frente? Contaminantes ambientales, intolerancia alimentaria, toxinas, personas tóxicas, trauma, abuso, aislamiento, pobreza, soledad, falta de apoyo, parientes que ya no viven en las proximidades, ruptura del sistema familiar y de las comunidades, debate hostil y peleas, bombardeo de noticias negativas, intimidación, sin perspectivas laborales, pocas oportunidades de educación de calidad, sin tiendas de abarrotes con comida real cerca, falta de transporte, malos modelos a seguir, mentiras del gobierno y de las grandes empresas. . . la lista suma y sigue.

¿Cuándo viene la causalidad antes que la anomalía? Cuándo es la causalidad, el comportamiento anormal de una sociedad en su conjunto, el problema real; uno que necesita ser remediado?

Ser incapaz de hacer frente, como resultado de ser hiperconsciente de la hipocresía y la injusticia en el mundo, no es una anormalidad: es cordura. El mundo puede ser un lugar cruel, desprovisto de compasión y amor, y lleno de materialismo y enemistades. Muchos autistas han sido sometidos a crueldad. Quizás la angustia se enciende cuando uno mira detrás de la cortina y contempla una verdad que es demasiado aterradora para asimilarla por completo.

¿Y si el colectivo de autistas tiene sus propias normas sociales? ¿Eso hace que los autistas sean normales, pero solo con su propia gente?

Los autistas no tienen trastornos de la comunicación y las interacciones sociales entre su propia gente, pero más aún entre los no autistas.

Quizás los no autistas tienen un tipo de “ceguera mental” a la forma en que los autistas piensan, sienten y se comunican. Sí, procesamos el mundo de manera diferente y presentamos de manera diferente, pero solo porque somos una minoría y tenemos desafíos no nos hace más anormales que el próximo ser humano.

¿Qué pasa si los autistas (los proverbiales canarios en la mina de carbón) están reaccionando a la asfixiante dureza, la injusticia y la hipocresía del colectivo mayoritario?


Tal vez haya demasiada falta de transparencia, demasiadas mentiras, demasiadas manipulaciones, demasiados motivos ocultos, demasiado ego. ¿Qué pasa si el comportamiento anormal ES colectivo y los valores atípicos minoritarios reflejan una normalidad por la que luchar (en plena carrera)?

Quizás los soñadores, artistas, creativos, pensadores innovadores, filósofos, pequeños profesores lógicos y marginados tengan la brújula moral que el mundo necesita. Quizás solo necesitamos el apoyo de los de nuestra propia especie y reconocer que no estamos solos, que no estamos equivocados y que nuestro sufrimiento y nuestra perspectiva son comprensibles. Quizás nuestros problemas sensoriales deben ser abordados por un mundo más suave y tranquilo, y nuestras diferencias de funcionamiento ejecutivo deben ser aceptadas, con la esperanza de que podamos encontrar nuevas respuestas y nuevos enfoques.

A través de un alcance universal, cuando retrocedemos y aumentamos nuestro enfoque, tal vez sean los “anormales” los que tengan razón.

Fuente: Craft, S. (2019). Autism: Outside the ‘disorder’ box. (https://everydayaspie.wordpress.com/2019/05/17/autism-outside-the-disorder-box/?fbclid=IwAR21PWNIpbDoEk1pP7Qm-PAFS9Xtipvu3NVNq7u9bS8yXSAzQUnCDcYd2hQ). Traducido Por Maximiliano Bravo.

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