¿Por Qué Tú No Necesitas Amigos?

Seamos realistas: las interacciones sociales son importantes. Necesitamos interactuar con otras personas para hacer las cosas. Debes hablar con el/la cajero/a del supermercado para comprar la comida que necesitas. Necesitas hablar con tu jefe para completar tu trabajo a tiempo y con calidad. Y necesitas hablar con la policía y los bomberos para obtener la ayuda que necesitas en caso de robo e incendio, respectivamente.

Las interacciones sociales han sido fundamentales en todo el desarrollo humano. Hace muchos miles de años hubo una “revolución cognitiva” en la que los humanos desarrollaron una fuerte necesidad de comunicarse con otros humanos en un nivel más intenso que antes. Esencialmente, esta necesidad de interacciones sociales surgió de nuestro deseo y necesidad de compartir una comprensión más detallada del mundo y las cosas que debían hacerse con otros humanos. Hubo cambios similares en el desarrollo de otras especies animales, pero con los humanos la atención se centró en comunicar material y experiencias más detallados.

Otras especies animales también enfatizan la comunicación inter-individual. Esta comunicación a menudo es diferente de la comunicación humana, pero conlleva los mismos beneficios básicos. Los animales no humanos se comunican entre sí para compartir experiencias y abordar necesidades. Sería difícil exagerar la importancia de la comunicación inter-individual para el desarrollo de los seres humanos y los animales no humanos. Gran parte de cómo se han desarrollado todos los animales a lo largo de los años ha sido para permitirles interactuar de manera más eficaz con otros miembros de su especie.

Pero la importancia de las interacciones sociales ha llevado a un énfasis excesivo, al menos en lo que respecta a los seres humanos, en la calidad e intensidad de esas relaciones sociales. Necesitamos interactuar entre nosotros, pero no es necesario que estas relaciones alcancen algo más que un nivel básico de conexión. Es bueno tener relaciones sociales sólidas, pero no es necesario para nuestra supervivencia o incluso para nuestra felicidad. En pocas palabras, no es necesario que los humanos tengan amigos.

Esto es importante porque son muchas las personas que han sufrido a lo largo de sus vidas debido su falta de capacidad, real o percibida, para hacer o mantener amigos. A menudo se trata de personas que están en el Espectro Autista o tienen rasgos de personalidad que los lleva a tener dificultades con las relaciones sociales. Pero esto también puede ser un problema que surge simplemente porque una persona no es el tipo de persona que hace o mantiene amigos fácilmente o puede tener dificultades con las amistades debido a una ubicación aislada o mudanzas frecuentes.

Lo que suele ser muy triste en estas situaciones es ver que tan negativas las personas pueden llegar a ser consigo mismas cuando no tienen amigos. Es muy posible que puedan funcionar en términos de hacer las cosas que necesitan; también pueden contribuir mucho a sus comunidades. Pero cuando las personas no pueden hacer amigos, a menudo piensan de manera muy negativa sobre sí mismas, incluso si tienen motivos para ser muy positivos sobre otros aspectos de sus vidas.

El énfasis que las personas ponen en las amistades y las relaciones sociales intensas se debe a que a menudo se describe a los humanos como “animales sociales”. Existe la expectativa de que, debido a que somos animales para quienes las relaciones sociales son importantes, debe seguirse igualmente que cuanto más intensa sea la relación social, mejor.

Tener amigos es agradable y puede ser beneficioso, pero no es necesario para sobrevivir en entornos sociales. El aislamiento social es perjudicial, pero existe una gran brecha entre una persona que está “socialmente aislada” y que tiene “amistades”. Pueden obtener todos los beneficios asociados con las relaciones sociales con solo tener la capacidad de interactuar con otras personas. No es necesario —Aunque sería bueno— que cualquiera de esas relaciones cumpla con los criterios de ser “amistades”.

En un estudio de 4.382 adultos, Demir y Davidson (2013) encontraron que las amistades se consideran importantes para la felicidad, pero aún más importante es tener las necesidades básicas satisfechas y sentirse competente para poder satisfacer sus propias necesidades. La “satisfacción de las necesidades básicas” y la “satisfacción de la competencia” son mucho más importantes para determinar la felicidad que el número de amigos o incluso la calidad de las amistades. Las personas tienden a ser más felices si sienten que son competentes para hacer lo que deben hacer y que satisfacen con éxito sus necesidades básicas. Ayudar a las personas a encontrar un camino para sentirse así, independientemente de si cumplen con los criterios de los demás para una vida social “exitosa”, puede ser una forma muy eficaz de ayudarles a sentirse menos solos y más positivos acerca de sí mismos y sus vidas.

Todos necesitamos poder interactuar con otras personas en algún momento. Las interacciones sociales son importantes tanto para obtener las cosas que necesitamos como para realizar tareas importantes. De esta manera, somos como todas las especies animales, que necesitan interactuar con los demás para hacer las cosas. Pero una vez cumplidas esas tareas, no es esencial que las relaciones sociales vayan más allá de ese punto. Continuar con las relaciones puede ser agradable y generar sentimientos positivos. Pero esas relaciones no son necesariamente más importantes que sentirse cómodos estando solos.

A algunas personas les va bien pasar mucho tiempo con otras personas; a algunas personas les conviene pasar más tiempo solas. Algunas personas también pueden encontrarse en situaciones en las que tienen que sentirse cómodas interactuando con otras personas porque están cerca de otras personas con mucha frecuencia. Y luego, algunas personas a menudo se encuentran en situaciones en las que están mayormente solas. Ninguna situación es necesariamente mejor que la otra.

Todos necesitamos encontrar la mejor manera de sentirnos cómodos (y efectivos) al interactuar con otras personas. Pero también todos necesitamos encontrar la mejor manera de sentirnos cómodos estando solos y haciendo las cosas por nuestra cuenta. Manejar el estar solos es tan importante como manejar el estar con otras personas.

Y recuerden: No es lo mismo estar solo que sentirse solo.

Fuente: Marston, D. (2019). Why You Don’t Need Friends. Psychology Today. Recuperado de (https://www.psychologytoday.com/us/blog/comparatively-speaking/201905/why-you-dont-need-friends). Traducido Por Maximiliano Bravo.

Las Palabras Tienen Poder: ¿Cómo Sentirte Cómodo/a Hablando De Discapacidad?

Son muchas las personas en situación de discapacidad que consideran a su discapacidad como una parte importante de su identidad. Los define de una manera que les da orgullo. Por supuesto, no están exento de dificultades, pero también hay muchos aspectos positivos que brindan equilibrio y un sentido de aceptación. Encuentran una comunidad con otras personas que han compartido experiencias similares y pueden comprender sus perspectivas individuales. Con otras personas en situación de discapacidad, ella se sienten libres de hablar de sus diferencias, lo bueno y lo malo sin sentir vergüenza ni hacer que alguien se sienta incómodo/a. ¿Qué se necesitaría para que podamos encontrar este nivel de comodidad y aceptación en el mundo más amplio de personas sin discapacidad? La visibilidad genuina sería sin duda un buen comienzo.

¿Quién controla la narrativa?

Como ocurre con la mayoría de los grupos marginados, las personas con discapacidad rara vez tienen la oportunidad de controlar la narrativa sobre sus propias vidas. Cuando los vemos en la televisión, a menudo son interpretados por un actor sin discapacidad y sus historias son escritas por guionistas sin discapacidad. Piensa en Sam Gardner de Atypical o Shaun Murphy de The Good Doctor. Muchos artículos sobre discapacidad están escritos por una persona sin discapacidad. Hay cientos, si no miles, de grupos de redes sociales sobre discapacidad donde el contenido es realmente producido por un padre, familiar o profesional cercano a una persona en situación de discapacidad. ¿Por qué la sociedad encuentra tan difícil dejar que las personas en situación de discapacidad cuenten sus propias historias?

Consumimos contenido sobre discapacidad todo el tiempo, pero tiende a provenir de una de tres perspectivas diferentes

I) Porno de inspiración: Donde generalmente vemos a una persona sin discapacidad hacer algo (que de otro modo se consideraría normal) por una persona en situación de discapacidad y luego todos hablamos de lo maravillosos que son. Por ejemplo, los vídeos de graduación que circulan todos los años cuando un/a chico/a neurotípico/a invita a un/a chico/a en el Espectro Autista a la fiesta de graduación de su colegio y todos hablan de lo maravilloso que es tal acto de bondad. O la historia de una enfermera que hace todo lo posible para ayudar a un paciente en situación de discapacidad.

II) Lástima y privilegio: Se trata de historias que utilizan la vida de las personas discapacitadas para recordar a todos los demás lo afortunados que son, lo que sugiere que una vida con discapacidad tiene menos valor. No hay nada de malo en reconocer las dificultades que enfrentan las personas en situación de discapacidad, pero hacerlo de esta manera para este propósito las convierte una vez más en un accesorio, solo para hacerlas sentir mejor consigo mismas.

III) Infantilización: Son historias que infantilizan a las personas en situación de discapacidad mientras pasan por alto sus logros y verdaderas capacidades. Un ejemplo de esto podría ser una historia que felicita a una persona en situación de discapacidad por usar el transporte público o cocinar sin ayuda de sus padres o cuidadores y no menciona que él/ella también tiene un doctorado o tiene su propio negocio.

Todos los ejemplos anteriores no muestran a las personas en situación de discapacidad como seres humanos plenamente autorrealizados y completos que estudian, trabajan, viajan, tienen relaciones de pareja e incluso familias. No estamos tratando de repudiar a quienes hacen cosas buenas por las personas en situación de discapacidad, porque a menudo sus razones son auténticas. La parte genuinamente problemática es la reacción y la forma en que convierte a la persona en situación de discapacidad en un accesorio, solo para ganar simpatía. Es necesario asegurarse de que los proyectos personales de las personas en situación de discapacidad y las charlas sobre los ajustes para crear ambientes laborales inclusivos no refuercen sutilmente la diferencia mientras se intenta amplificar un mensaje positivo.

Entonces, ¿qué decimos?

Últimamente se han dado muchas charlas sobre Neurodiversidad y neurominorías, en las que siempre surgen las etiquetas y el lenguaje. ¿Cuáles son las palabras adecuadas? ¿Cómo preguntamos y describimos las cosas?

La razón por la que cree que es difícil es porque ES difícil. Cuando un movimiento está en medio de un gran cambio evolutivo, el lenguaje se mueve muy rápido.

Un artículo para el British Medical Bulletin escrito por Nancy Doyle habla sobre cómo ha evolucionado el lenguaje y por qué “Neurominoría” es un buen término general. Otro artículo fue publicado por investigadores en el Espectro Autista dirigidos por Kristen Bottema-Beutal sobre cómo evitar el lenguaje capacitista en la investigación de la condición. Aquellos que saben cómo traducir entre la práctica profesional, la investigación y la experiencia vivida están trabajando muy duro para impulsar la inclusión a través del lenguaje, estos artículos son un buen lugar para comenzar.

En resumen: Tus colegas tendrán diferentes preferencias de identificación personal y está perfectamente bien preguntarles qué prefieren.

Ignorar las diferencias no hará que desaparezcan

En la sociedad moderna, por lo general, se nos enseña a no hablar de las diferencias de una persona ni centrarnos en ellas, pero esto en realidad contribuye a borrar su verdadera identidad y aumenta el sentido de vergüenza si es necesario hablar de ello. Es similar a decir “no veo ningún color” respecto a las razas. No acaba con el racismo, solamente nos da una razón para no darnos cuenta de ello.

Por ejemplo, cuando los colegas de una persona nunca han mencionado o reconocido que él/ella está en el Espectro Autista, por ejemplo, pueden avergonzarse de mencionarlo ellos mismos. Se les vuelve mucho más difícil pedir que les den instrucciones más cortas y sencillas para cumplir mejor sus deberes laborales o una oficina personal para evitar las distracciones sensoriales. Es más fácil permanecer oculto que exponerse y correr el riesgo de ser acusado de ser un/a “empleado/a difícil de llevarse bien” o de requerir un trato especial.

Hacerlo bien ayudará a enmarcar nuestra realidad, pero preocuparnos por hacerlo mal reducirá la colaboración. Un error lingüístico es vergonzoso, pero es fácil recuperarse. Al tomarnos un tiempo para considerar nuestras palabras, podemos extender la inclusión en nuestros ambientes laborales y la sociedad en general para que todas las personas puedan vivir y trabajar con total autenticidad como sujetos con derechos.

Fuente: Doyle, N. (2020). Words Have Power: How To Get Comfortable Talking About Disability. Recuperado de (https://www.forbes.com/sites/drnancydoyle/2020/09/30/words-have-power-how-to-get-comfortable-talking-about-disability/?fbclid=IwAR36lhMGWy5DjrlSg9MnOTWflYCPiiD12QnhHVQXe3_hjgda04JhIG_weAg#110144385e01). Traducido Por Maximiliano Bravo.

Aclarando Algunos Conceptos Erróneos Sobre La Neurodiversidad

El hecho de que valores las diferencias neurológicas no significa que estás negando la realidad de las discapacidades

El reciente artículo de Simon Baron-Cohen “El concepto de neurodiversidad está dividiendo a la comunidad del autismo” perpetúa un malentendido común del movimiento de la neurodiversidad: que ve el autismo como una diferencia pero no como una discapacidad. Baron-Cohen presenta el problema como uno de lados opuestos: el modelo médico, que ve el autismo como un conjunto de síntomas y déficits que deben curarse o tratarse, y el modelo de neurodiversidad, que él cree que ignora cualquier aspecto discapacitante del autismo. Desafortunadamente, esto confunde el movimiento de la neurodiversidad con el modelo social de discapacidad, y es una comprensión incompleta del modelo social en eso.

Antes de entrar en detalles, aquí está un resumen acerca de lo que cree el movimiento de la neurodiversidad:

  • El autismo y otras variaciones neurológicas (problemas de aprendizaje, déficit atencional, etc.) pueden ser discapacidades, pero no defectos. Las personas con diferencias neurológicas no son versiones rotas o incompletas de personas normales.
  • La discapacidad, por profunda que sea, no disminuye la personalidad. Las personas con cerebros atípicos son plenamente humanos, con derechos humanos inalienables, como todos los demás.
  • Las personas en situación de discapacidad pueden vivir vidas ricas y significativas.
  • Las variaciones neurológicas son una parte vital de la humanidad, tanto como las variaciones de tamaño, forma, color de piel y personalidad. Ninguno de nosotros tiene el derecho (o la sabiduría) de intentar mejorar nuestra especie decidiendo qué características conservar y cuáles descartar. Cada persona es valiosa.
  • La discapacidad es algo complicado. A menudo, se define más por las expectativas de la sociedad que por las condiciones individuales. No siempre, pero a menudo.

El modelo social de discapacidad proviene del campo de los estudios de discapacidad. Dice que una persona está “discapacitada” cuando el entorno (social) no se adapta a sus necesidades. Un ejemplo: en un mundo donde hay rampas y ascensores en todas partes, un usuario de silla de ruedas no está “discapacitado”, porque puede acceder a las mismas cosas que una persona que camina: escuelas, trabajos, restaurantes, etc. , brindar igualdad de oportunidades no significa ignorar las diferencias y dificultades que puede experimentar un usuario de silla de ruedas.

En el artículo de 2004 “El derecho a no trabajar: poder y discapacidad”, Sunny Taylor explica: “El estado de discapacidad mental o física es lo que [los teóricos de la discapacidad] denominan discapacidad; con la discapacidad vienen los dificultades personales y los inconvenientes en términos de procesos mentales y movilidad física…. La discapacidad, en cambio, es la represión política y social de las personas discapacitadas. Esto se logra aislándolos económica y socialmente. Las personas discapacitadas tienen opciones de vivienda limitadas, están excluidas social y culturalmente y tienen muy pocas oportunidades profesionales”.

Pocos (si los hay) defensores de la neurodiversidad niegan que existan dificultades en el autismo. O que algunas dificultades sean más profundas que otras, con o sin adaptaciones. Nosotros, como Baron-Cohen, esperamos resolver los problemas de salud que a menudo acompañan al autismo, como la epilepsia y los problemas digestivos. Pero si bien estos son más comunes entre las personas autistas que entre las personas no autistas (o “neurotípicas”), en realidad no son síntomas del autismo.

Y la cultura también afecta estas cosas. Dependiendo del tiempo y el lugar de la historia, la epilepsia podría convertir a una persona en un chamán respetado o sospechoso de posesión demoníaca. Las alergias al gluten son mucho más fáciles de acomodar ahora que hace 20 años antes de que las empresas de alimentos comenzaran a ofrecer opciones sin gluten. Si el trigo y el centeno se extinguieran, ¡la alergia al gluten nunca volvería a ser una discapacidad!

Cuando hablamos de “no patologizar el autismo”, no nos referimos a “fingir que las personas autistas no tienen impedimentos”. Pero tampoco asumimos que las diferencias neurológicas y de comportamiento sean siempre problemas. Por ejemplo, no hay nada intrínsecamente malo en no gustarle las actividades sociales. No querer socializar es diferente a querer participar y no poder hacerlo. Ambas son posibilidades para las personas autistas. Uno requiere aceptación, el otro requiere asistencia. Lamentablemente, todavía tengo que conocer a un terapeuta que no trate a los dos como equivalentes y con la misma necesidad de corrección.

Si bien existe una gran superposición con el modelo social, el enfoque de la neurodiversidad es principalmente un llamado a incluir y respetar a las personas cuyos cerebros funcionan de manera atípica, independientemente de su nivel de discapacidad (me centraré aquí en el autismo, pero la neurodiversidad se trata de “todo tipo de mentes”). Esto requiere desafiar nuestras suposiciones sobre lo que es normal, lo que es necesario y lo que es deseable para que una persona viva bien. Por supuesto, un mejor alojamiento y una reducción del estigma mejorarían enormemente nuestras vidas. Pero también lo sería una definición más amplia de una vida significativa. Como dice Taylor: “La cultura occidental tiene una idea muy limitada de lo que es útil para la sociedad. Las personas pueden ser útiles de formas distintas a las monetarias”.

El movimiento de la neurodiversidad cree en brindar a las personas autistas las herramientas para tener éxito en el lugar de trabajo, pero no avergüenza ni compadece a quienes nunca serán económica (o físicamente) independientes. Creemos que una persona que necesita cuidados de por vida también puede ser feliz y alcanzar metas personales. Taylor agrega: “La independencia es quizás más apreciada en este país, y para las personas discapacitadas esto significa que nuestras vidas son vistas automáticamente como trágicamente dependientes”.

Pero, ¿la independencia realmente se trata de poder cepillarse los dientes o se trata más de poder elegir a sus propios amigos? Los teóricos de la discapacidad y los defensores de la neurodiversidad piensan que el segundo es mucho más importante. La mayoría de las terapias, sin embargo, enseñan solo habilidades prácticas concretas, no empoderamiento personal.

Cuando decimos “El autismo es solo otra forma de ser humano”, nos referimos a que las dificultades profundas no cambian el derecho de una persona a la dignidad, a la privacidad y a la mayor autodeterminación posible, ya sea que eso signifique elegir su carrera o elegir su ropa. Me estremezco al ver con qué frecuencia las personas autistas son grabadas en video en su peor momento, sin su consentimiento, y transmitidas en Internet para que todo el mundo lo vea. ¡Probablemente estarías furioso/a si alguien hiciera eso con tus momentos de mayor frustración personal! El hecho de que estos niños (y adultos) no puedan hablar no significa que estén de acuerdo con eso. La incapacidad de responder no es consentimiento. Además, los niños autistas son sometidos regularmente a terapias que les enseñan a reprimir sus personalidades y ser más obedientes que sus pares neurotípicos, lo que los pone en mayor riesgo de acoso y abuso sexual.

Respetar la neurodiversidad significa respetar las elecciones no verbales, incluso cuando esas elecciones son “extrañas” o “no apropiadas para la edad”. Significa respetar la palabra “no”, ya sea hablada, firmada o mostrada por el comportamiento. Es prestar la misma atención a una persona que usa un dispositivo CAA (comunicación aumentativa y alternativa) que le damos cuando una persona habla verbalmente. Se entiende que silenciar un dispositivo CAA es el equivalente moral de tapar la boca de un/a niño/a que se comunica hablando. Significa no hablar en tono agudo con un/a niño/a de 10 años, incluso si ese niño de 10 años todavía usa pañales y se mete arena en la boca. Nunca es permitir que un/a niño/a se escuche a sí mismo/a descrito/a como “una carga” o “una lástima” o “una pieza de rompecabezas” o “retrasado/a”, sin importar lo poco que parezca entender. La incapacidad para responder no significa incapacidad para comprender, como hemos escuchado muchas veces de autogestores como Carly Fleischmann e Ido Kedar.

Baron-Cohen menciona las “dificultades sociales” como una discapacidad en el autismo, y para muchas personas autistas, sus luchas sociales son de hecho incapacitantes. Pero esa es una imagen incompleta. Algunas personas autistas realmente prefieren su propia compañía. Muchas personas autistas socializan mejor con otras personas autistas que con sus compañeros típicos, por lo que quizás no deberíamos juzgar sus habilidades sociales únicamente por sus interacciones con neurotípicos. Y, quizás lo más importante, una de las mayores dificultades sociales que enfrentan las personas autistas es la renuencia de las personas neurotípicas a interactuar con aquellos que perciben como “diferentes”.

Ese es un problema social causado para las personas autistas por personas no autistas, no una discapacidad social en el autismo. Pedir solo a las personas autistas que cambien su forma de socializar es como pedirles a las minorías que hablen y se vistan más como personas blancas para ser aceptadas. Esa es una forma realmente mala de combatir los prejuicios, raciales o neurológicos.

Más personas ahora usan el lenguaje de la neurodiversidad, hablando de aceptar y apoyar las diferencias autistas. Desafortunadamente, como sea que lo expresen, la mayoría de las terapias para el autismo todavía mantienen el “comportamiento más típico” como el estándar de oro del éxito. A pesar de que numerosos adultos autistas advierten que la tensión de fingir normalidad a menudo conduce a depresión, agotamiento e incluso regresión más tarde, años después de que la terapia fuera declarada un éxito. Respetar la neurodiversidad significa no insistir en el contacto visual, cuando las personas autistas han declarado (una y otra y otra vez) que el contacto visual es tan difícil, tan abrumador y tan estresante que destruye su capacidad para prestar atención.

Lo mismo ocurre con las “manos tranquilas” o en cualquier momento en que un niño autista se vea obligado a actuar de manera más típica a expensas de la energía que necesita para el desarrollo intelectual o el crecimiento personal. Los estudios finalmente están confirmando lo que las personas autistas han dicho durante décadas: obtenemos mejores resultados cuando son los cuidadores en lugar de los niños a quienes se les enseña a comportarse de manera diferente. Es trágico la frecuencia con la que los investigadores y las empresas de terapias ignoran el punto de vista autista.

Pensar en términos de neurodiversidad significa desafiar la suposición de que el juego de simulación es necesario solo porque es lo que hacen los niños neurotípicos. Mientras que los niños típicos aprenden con un enfoque práctico y gradual, muchos niños autistas aprenden mejor observando durante mucho tiempo antes de probar una nueva habilidad. Así como a los estudiantes visuales o auditivos se les debe permitir usar el método de aprendizaje que les funcione mejor, también se les debe permitir a los niños autistas. Debemos respetar el hecho de que, por lo general, aprenden las cosas en un orden diferente al que hacen los niños típicos y dejar de rastrear su progreso en las líneas de tiempo del desarrollo neurotípico.

Hay dificultades que vienen con estar lejos de ser “normal” y luchas que vienen con ser casi “normal”, ¡sin mencionar que las vidas típicas no están exentas de dificultades! Las dificultades son parte de la vida de todos, no solo de las personas en situación de discapacidad. Muchos de nosotros asumimos que sabemos cómo es una buena vida, pero estamos muy limitados por nuestras propias experiencias. Una buena vida significa diferentes cosas para diferentes personas.

Respetar la neurodiversidad significa desafiar las suposiciones sobre qué es la inteligencia y cómo medirla. Significa recordarnos a nosotros mismos que el hecho de que una persona no pueda hablar no significa que no esté escuchando. Significa no pedirle a alguien que demuestre su inteligencia antes de hablar con él de una manera apropiada para su edad u ofrecerle oportunidades intelectualmente estimulantes. Significa recordar que puede haber una gran desconexión entre la mente y el cuerpo, y que las acciones de una persona pueden no reflejar sus intenciones, especialmente cuando está abrumada o molesta.

Respetar la neurodiversidad significa que la comunidad profesional debe disculparse por décadas de insistir erróneamente en que las personas autistas carecen de emociones o empatía, y por todo el daño, tanto físico como psicológico, que se ha hecho a las personas autistas (y todavía se está haciendo) debido a esos errores cometidos por observadores neurotípicos. Significa preguntarse si algunas “debilidades” son realmente fortalezas disfrazadas. Significa preguntar siempre “¿Es esta actividad/habilidad/objetivo de comportamiento realmente necesario o simplemente normal?” y “¿Qué podemos hacer los adultos de manera diferente para que nuestros hijos no tengan que hacerlo?”

Muchos padres seguramente están pensando: “¡Pero tengo que enseñarle a mi hijo/a a vivir en sociedad! Podría estar dispuesto/a a cambiar por ellos, pero otras personas no lo harán”. Sí, puedes trabajar para enseñarle a tu hijo/a las reglas de la sociedad, sin dejar que esas lecciones se apoderen de su vida. Los niños en el colegio tienen que levantar la mano y esperar para hablar, pero no lo exigimos en casa. Practicar un instrumento musical es agotador, por lo que no les pedimos a los niños pequeños que lo hagan durante horas. Trata el “actuar normal” de la misma manera.

Es un trabajo genuinamente duro. No lo pidas todo el tiempo. Reconoce que suele ser difícil y, a veces, francamente doloroso. Pregúntate qué permitirías que le hicieran a un/a niño/a sin discapacidades. ¿Dejarías que un/a terapeuta castigara físicamente a tu hijo/a por morderse las uñas? ¿Esconder su comida favorita hasta que coopere? Si no está bien para un/a niño/a neurotípico, no está bien para un/a niño/a autista.

Respetar la neurodiversidad significa escuchar a los adultos autistas y tomarlos en serio cuando nos dicen que el costo psicológico de adaptarse generalmente supera los beneficios. Significa aceptar que algunos niños aprenderán a escribir pero nunca hablarán, o que siempre entenderán la música mejor que los modales, o que nunca tendrán interés en los deportes y un laaaaaaaaaaaaaaaargo étcetera. También que hay espacio en este mundo para apreciar y celebrar a todas estas personas por quienes son, sin importar cuánta ayuda necesiten. Hacerlo hace que tu mundo, y el nuestro, sea un lugar mejor.

Fuente: Bailin, A. (2019). Clearing Up Some Misconceptions about Neurodiversity. Scientific American. Recuperado de (https://blogs.scientificamerican.com/observations/clearing-up-some-misconceptions-about-neurodiversity/?fbclid=IwAR03HdqTjK99JrIkh6_t_BEgDz3IltvMvE1Oqel7y8vDP9HfctmWliFk8Jo). Traducido Por Maximiliano Bravo.

Autismo: Fuera de la Caja del “Trastorno”

Hagamos un pequeño ejercicio de lógica.

Si A = B y B = C, entonces A = C

¡Si! ¡Por supuesto! ¡En efecto! ¡Bravo! ¡Finalmente algo que tiene mucho sentido!

Usemos una línea lógica similar a continuación. . .

Autismo = un trastorno del desarrollo

Autismo = trastorno

A = D

Trastorno: una condición física o mental anormal

Trastorno = anormal

D = Ab

Si A = D y D = Ab, entonces A = Ab

Autismo = anormal

A = Ab

Anormal = inusual de una manera no deseada o problemática

Autismo = inusual de una manera problemática o no deseada

Yo = autismo

Yo = inusual de una manera no deseada o problemática

Mis amigos y mi hijo = Autismo

Mis amigos y mi hijo = inusual de una manera no deseada o problemática

La psicología anormal teoriza que las personas son “anormales” o “atípicas” en comparación con los miembros de una sociedad determinada. Por naturaleza, la definición de la palabra anormal plantea una paradoja compleja.

¿Que es normal? ¿De quién es la norma?

Las normas sociales las define el colectivo. El rasgo, pensamiento o comportamiento de una persona se clasifica como anormal si es raro o estadísticamente inusual. Los trastornos y anomalías son el resultado de comparar a la minoría con la mayoría de los ciudadanos en una sociedad o cultura determinada. Las normas denotan lo que los individuos deben o no deben hacer en diversas situaciones sociales. Las normas están respaldadas por expectativas compartidas. En otras palabras, cómo cree la mayoría que los demás deben actuar y responder.

Pero, ¿quién fue elegido para decidir qué comportamiento es raro? ¿Y cómo deciden los decisores?

El punto determinante de dónde trazar la línea en la arena de la clasificación “anormal” es arbitrario.

No es de extrañar que la mayoría de las definiciones de anormalidad psicológica sean diseñadas por hombres blancos de clase media.

A veces, los trastornos se diagnostican cuando una persona no puede hacer frente a las exigencias de la vida cotidiana. Pero, ¿alguna vez se ha preguntado por qué ellos (o nosotros o usted) no podemos hacer frente? Contaminantes ambientales, intolerancia alimentaria, toxinas, personas tóxicas, trauma, abuso, aislamiento, pobreza, soledad, falta de apoyo, parientes que ya no viven en las proximidades, ruptura del sistema familiar y de las comunidades, debate hostil y peleas, bombardeo de noticias negativas, intimidación, sin perspectivas laborales, pocas oportunidades de educación de calidad, sin tiendas de abarrotes con comida real cerca, falta de transporte, malos modelos a seguir, mentiras del gobierno y de las grandes empresas. . . la lista suma y sigue.

¿Cuándo viene la causalidad antes que la anomalía? Cuándo es la causalidad, el comportamiento anormal de una sociedad en su conjunto, el problema real; uno que necesita ser remediado?

Ser incapaz de hacer frente, como resultado de ser hiperconsciente de la hipocresía y la injusticia en el mundo, no es una anormalidad: es cordura. El mundo puede ser un lugar cruel, desprovisto de compasión y amor, y lleno de materialismo y enemistades. Muchos autistas han sido sometidos a crueldad. Quizás la angustia se enciende cuando uno mira detrás de la cortina y contempla una verdad que es demasiado aterradora para asimilarla por completo.

¿Y si el colectivo de autistas tiene sus propias normas sociales? ¿Eso hace que los autistas sean normales, pero solo con su propia gente?

Los autistas no tienen trastornos de la comunicación y las interacciones sociales entre su propia gente, pero más aún entre los no autistas.

Quizás los no autistas tienen un tipo de “ceguera mental” a la forma en que los autistas piensan, sienten y se comunican. Sí, procesamos el mundo de manera diferente y presentamos de manera diferente, pero solo porque somos una minoría y tenemos desafíos no nos hace más anormales que el próximo ser humano.

¿Qué pasa si los autistas (los proverbiales canarios en la mina de carbón) están reaccionando a la asfixiante dureza, la injusticia y la hipocresía del colectivo mayoritario?


Tal vez haya demasiada falta de transparencia, demasiadas mentiras, demasiadas manipulaciones, demasiados motivos ocultos, demasiado ego. ¿Qué pasa si el comportamiento anormal ES colectivo y los valores atípicos minoritarios reflejan una normalidad por la que luchar (en plena carrera)?

Quizás los soñadores, artistas, creativos, pensadores innovadores, filósofos, pequeños profesores lógicos y marginados tengan la brújula moral que el mundo necesita. Quizás solo necesitamos el apoyo de los de nuestra propia especie y reconocer que no estamos solos, que no estamos equivocados y que nuestro sufrimiento y nuestra perspectiva son comprensibles. Quizás nuestros problemas sensoriales deben ser abordados por un mundo más suave y tranquilo, y nuestras diferencias de funcionamiento ejecutivo deben ser aceptadas, con la esperanza de que podamos encontrar nuevas respuestas y nuevos enfoques.

A través de un alcance universal, cuando retrocedemos y aumentamos nuestro enfoque, tal vez sean los “anormales” los que tengan razón.

Fuente: Craft, S. (2019). Autism: Outside the ‘disorder’ box. (https://everydayaspie.wordpress.com/2019/05/17/autism-outside-the-disorder-box/?fbclid=IwAR21PWNIpbDoEk1pP7Qm-PAFS9Xtipvu3NVNq7u9bS8yXSAzQUnCDcYd2hQ). Traducido Por Maximiliano Bravo.

Las Personas En El Espectro Autista Son Más Creativas De Lo Que Pensamos

El Espectro Autista se asocia comúnmente, aunque erróneamente, más con el pensamiento lógico que con la expresión creativa. Pero una nueva investigación sugiere que podríamos necesitar repensar nuestros puntos de vista sobre la condición y la creatividad.

Los criterios utilizados para diagnosticar al Espectro Autista han hecho referencia durante mucho tiempo al hecho de que la imaginación autista parece ser limitada, y este rasgo se utiliza como una forma de detectar la condición. Sin embargo, en realidad todavía hay muchas personas en el Espectro Autista que son extremadamente creativas.

Esta paradoja llevó a los investigadores de las universidades de East Anglia y Stirling a estudiar la creatividad y los rasgos del Espectro Autista en un gran grupo de personas que viven la condición y personas neurotípicas. Sus pruebas de creatividad implicaron encontrar tantos usos innovadores para objetos comunes o interpretaciones de imágenes vagas como pudieran en un minuto. Se registró el número total de sugerencias y se calificaron según lo inusuales que eran.

Los autores encontraron que las personas con niveles más altos de rasgos del Espectro Autista hicieron menos sugerencias que aquellos con niveles más bajos de los mismos. Sin embargo, sorprendentemente, las sugerencias de aquellos con niveles más altos de rasgos tenían una mayor originalidad. Parece que estar en el Espectro Autista está asociado con poder generar sugerencias más creativas.

Espectro Autista Y Habilidades

¿Por qué es esto particularmente interesante? Dada la gran cantidad de informes sobre dificultades del Espectro Autista, siempre pienso que la investigación sobre las fortalezas de la condición es importante. Pero este hallazgo es intrigante porque, incluso cuando se consideran los talentos y la capacidad del Espectro Autista, no encaja del todo con la visión estereotipada del genio autista de mentalidad matemática que carece de flexibilidad de pensamiento e imaginación.

Muchas investigaciones sobre personas en el Espectro Autista reconocen áreas de habilidad en matemáticas, procesamiento de datos e informática donde se requiere un método lógico y sistemático. Las personas en el Espectro Autista tienden a ser superiores a las personas neurotípicas en muchas tareas que requieren procesar grandes cantidades de información, seleccionar detalles de objetos o escenas o detectar cambios en el entorno. Todos estos requieren un buen cumplimiento de las reglas, un enfoque en los detalles y un enfoque metódico. Esto parece estar en desacuerdo con la forma en que vemos la creatividad y las personas creativas.

¿El nuevo estudio desafía esta generalización? Todavía no. Se pidió específicamente a los participantes que generaran usos novedosos para los artículos: la creatividad fue impulsada, en lugar de espontánea. En las pruebas de creatividad espontánea, el nivel de uso imaginativo es menor en los participantes en el Espectro Autista. Por ejemplo, este suele ser el caso de las medidas como el Programa de Observación de Diagnóstico del Autismo, en el que se pide a las personas que creen historias utilizando varios elementos, pero no se les dan instrucciones sobre si deben usar los elementos en su forma habitual.

Esto también se puede ver con otros rasgos del Espectro Autista. Por ejemplo, cuando se les da libre elección, las personas autistas procesarán los componentes locales con preferencia a la forma global. Sin embargo, cuando se les indica que procesen todo el formulario, son perfectamente capaces de hacerlo.

Quizás la nueva investigación ha revelado que incluso si la imaginación y la creatividad pueden verse reducidas en el Espectro Autista en algunas situaciones, cuando se les pide específicamente que generen ideas novedosas, las personas que viven la condición son incluso más adeptas que las personas neurotípicas.

Los autores sugieren que la razón de esta mayor capacidad puede deberse a las diferencias en la forma en que se procesa el lenguaje en los cerebros de las personas en el Espectro Autista. Una posibilidad alternativa, y más optimista, es que las personas que viven la condición estén menos limitadas por las normas sociales. En las personas neurotípicas, las presiones de las expectativas y el cumplimiento del comportamiento grupal pueden obstaculizar la creatividad, impidiendo algunas de las ideas más inusuales. Además, hay trabajos que sugieren que las personas en el Espectro Autista están menos influenciadas por su conocimiento o experiencia previa al realizar una tarea. La libertad de todas estas influencias y presiones podría permitir que se formen ideas más inusuales.

Rompiendo Los Estereotipos

Cuando miramos más allá, en realidad hay numerosos ejemplos de creatividad en el Espectro Autista. Hay muchos ejemplos de grandes artistas, músicos, actores, poetas y escritores que viven la condición. En algunos casos, esta creatividad parece ir de la mano con los talentos más tradicionales, lo que lleva a dibujos increíblemente detallados y precisos, o la capacidad de tocar un concierto después de escucharlo solo una vez.

En la investigación, así como en la sociedad, parece que tenemos una visión de túnel al percibir e interpretar el comportamiento autista. Los hallazgos recientes, junto con los muchos ejemplos de personas autistas creativas en libros, películas y en la web, sugieren que debemos evitar quedarnos estancados en una forma particular de pensar sobre el Espectro Autista.

Así que estereotipemos menos y adoptemos la individualidad, alentando y alimentando la capacidad incluso en áreas que podrían no surgir de forma natural. Como ha dicho la activista del Espectro Autista, Temple Grandin: “Las personas más interesantes que encontrarás son las que no caben en una caja de cartón normal”. Quizás las personas en el Espectro Autista también son las que realmente piensan fuera de la caja.

Fuente: Remington, A. (2015). Autistic people are more creative than you might think. The Conversation. Recuperado de (https://theconversation.com/autistic-people-are-more-creative-than-you-might-think-46107). Traducido Por Maximiliano Bravo.

Las Personas En El Espectro Autista No Siempre Quieren Hacer Trabajos Aburridos

A menudo se escuchan variaciones de una historia que dice lo siguiente: “Las personas en el Espectro Autista adoran los detalles, y eso las hace naturalmente muy adecuadas para trabajos repetitivos que la mayoría de las personas encuentran intolerablemente aburridos“.

Esto generalmente se describe como un paso lejos del estigma y constituye una causa de gran celebración.

Pero no todas las personas en el Espectro Autista tienen un interés conveniente por las tareas tediosas. Algunas personas que viven la condición las encuentran tan aburridas como todos los demás.

Este modelo de “fortalezas autistas” las celebra haciendo trabajos que todos los demás odian. No les deja espacio para escoger los trabajos que genuinamente les gustan.

Se supone que deben quedarse en un lugar especial para personas especiales, hacer las tareas aburridas que la ideología dice que ellos aman, y no causar problemas a las personas neurotípicas que hacen los trabajos interesantes.

Esto no está bien, y no es aceptación. A muchas personas en el Espectro Autista les gustan las cosas que a otros no les gustan, pero eso no significa que deberían ser forzadas a entrar en una caja.

Las personas que viven la condición tienen una amplia gama de intereses, talentos y habilidades como cualquier otra persona. No deben ser asignados a trabajos basados ​​en estereotipos.

Fuente: (2017). Autistic people don’t all want boring jobs. Real Social Skills. Recuperado de (https://www.realsocialskills.org/blog/autistic-people-dont-all-want-boring-jobs). Traducido por Maximiliano Bravo.

“No Pareces Autista …” Y Por Qué Las Personas En El Espectro Autista Odian Tanto Escuchar Esto

Si pasas algún tiempo en la comunidad virtual del Espectro Autista estoy seguro de que sabrás cuánto odian las personas que viven la condición que les digan que no se ven autistas. Pero lo que quizás no sepas es por qué decir esto es tan ofensivo para muchas personas en el Espectro Autista y para los padres de niños que viven la condición.

Echemos un vistazo a todos los pasos necesarios para hacer de esta una de las peores cosas que puede decirle a alguien en el Espectro Autista.

I) Asume que el Espectro Autista tiene un aspecto: Esto es más o menos obvio; Al decir que alguien no parece autista, tú afirmas que algunas personas sí parecen autistas. Por lo tanto, a su vez decir que puede detectar el Espectro Autista simplemente con mirar a alguien.

II) Divide a las personas: Pero aunque insinúas que el Espectro Autista tiene un aspecto y es algo que se puede identificar sólo con la mirada, no crees que la persona con la que estás hablando se vea autista. Por lo tanto, no pueden estar en el Espectro Autista de la misma manera que las otras personas que viven la condición, no como los que se ven. Puede que no quieras decir esto, pero así es como suena.

III) “Normal”: Cuando las personas dice “No pareces autista”, lo dicen con frecuencia como algo bueno. La idea es que te están diciendo que te ves “normal”, por así decirlo. Pero piensa en esto; ellos están diciendo que porque tú no pareces autista, te ves como alguien que no está en el Espectro Autista, alguien en sus ojos que es “normal”. Pero aún eres una personas en el Espectro Autista. Es como decir: “Guau, te ves tan normal, para alguien que no es normal”.

IV) Mejor/menos: Si te dicen que no pareces autista y entiendes que alguien está tratando de felicitarte diciendo esto, piensa en lo que significa ese cumplido. Como dije, significa que piensan que te ves “Normal”. Como si fuera “menos autista” que otra persona. Ahora, lo que esto hace es, en primer lugar, minimizar la forma en que tu condición podría afectarte, pero también poner a sus ojos a toda una masa de personas desconocidas en el Espectro Autista. Como si te ves normal, tú finges no ser una persona en el Espectro Autista, y de alguna manera eso lo hace mejor que las personas a las que pueden decir que si viven la condición.

V) Identidad: Algunas personas en el Espectro Autista les gusta la idea de poder ocultarle su condición al mundo exterior. Y sí, puedo ver cómo eso podría ayudar, por ejemplo, a conseguir y mantener un trabajo. Pero al mismo tiempo hay otras personas en el Espectro Autista que ven su condición como parte integral de lo que los hace quienes son. Que les digan que no se ven autistas puede ser muy molesto solo por esa razón.

Estas son algunas de las cosas que creo que se pueden tomar de la declaración “No pareces autista”. No se puede saber si una persona está o no está en el Espectro Autista con sólo verla. Entonces decirles “No pareces autista” no solamente es irritante, también es incluso ofensivo.

Si lo has dicho en algún momento, no te preocupes. Solo piensa un poco más sobre lo que dices. Todos decimos cosas tontas de vez en cuando, pero la clave es escuchar a las personas cuando explican por qué dichas cosas son ofensivas o groseras, y aprender. La próxima vez, cuando una persona te dice que está en el Espectro Autista, solo piensa antes de hablar.

Fuente: Moran, P. (2016). “You don’t look autistic …” And why Autistic People hate hearing this so much. Askpergers. Recuperado de (https://askpergers.wordpress.com/2016/07/05/you-dont-look-autistic-and-why-autistic-people-hate-hearing-this-so-much/). Traducido por Maximiliano Bravo.

Las Personas En El Espectro Autistas Son Excelentes Amigos Y Parejas Si Realmente Les Damos Una Oportunidad

Durante muchos años, los investigadores han tratado los rasgos individuales y las características de las personas en el Espectro Autista como una esencia duradera de su condiciòn, en forma aislada del contexto social y sin siquiera preguntarle a las personas autistas cómo es realmente su vida social. Sin embargo, la perspectiva importa. ¿Quién puede decir que las personas en el Espectro Autista son “torpes”?

Abundan varios mitos sobre las personas en el Espectro Autista. Por un lado, es un gran mito que las personas que viven la condiciòn carecen de empatía. Así es como fueron representados durante tantos años en la literatura clínica y en los medios de comunicación, como robots insociables sin emociones. Sin embargo, cuanto más conoces a una persona en el Espectro Autista, más te das cuenta de cuán cariñosos pueden ser, a pesar de que pueden tener algunas dificultades para leer las señales sociales. Como señala Steve Silberman, la empatía es una calle de doble sentido.

Otro concepto erróneo común es que las personas en el Espectro Autista no son sociables. Realmente es muy útil examinar algunos enfoques recientes que agregan una mayor complejidad a este problema, mostrando que cuando adoptas un enfoque basado en fortalezas contextuales puedes ver que las personas en que viven la condición son mucho más sociables de lo que los investigadores se dieron cuenta. La lente sobre la que miramos a una persona es importante. Como lo expresaron Megan Clark y Dawn Adams, “cuando el Espectro Autista se ve a través de una lente de déficit, las fortalezas, los atributos positivos y los intereses de las personas que viven la condición pueden verse ensombrecidos”.

En un estudio reciente, Clark y Adams hicieron a 83 niños en el Espectro Autista (de 8 a 15 años) varias preguntas sobre ellos mismos. Cuando se le preguntó “¿Qué es lo que más te gusta de ti?”, Los temas más comunes fueron “Soy un buen/a amigo/a” y “Soy bueno/a en cosas particulares”. Cuando se le preguntó “¿Qué es lo que más te gusta? “, uno de los temas más respaldados fue la interacción social.

En otras palabras, cuando se les pidió que hablaran sobre sus propias vidas, las interacciones sociales surgieron orgánicamente como un tema positivo destacado entre los adultos en el Espectro Autista. Clark y Adams concluyeron que “los estudios de autoinforme brindan a las personas en el Espectro Autista una oportunidad muy necesaria para expresar y compartir sus atributos, fortalezas e intereses con los demás, agregando su voz a la literatura”. Considero que esto es un paso adelante, en realidad les pregunto sobre sus vidas, no solo a los científicos que les dicen a las personas en el Espectro Autista cómo son.

Esta investigación es consistente con la investigación que muestra que al menos el 80% de los niños en el Espectro Autista tienen al menos un/a amigo/a y la mayoría está satisfecha con sus amistades. Si bien es cierto que los niños que viven la condición en los colegios ordinarios a menudo están en la periferia de su interacción social en el salón de clases, los investigadores sugieren que se debe en gran parte a la falta de apoyo que permitiría a las personas en el Espectro Autista interactuar con sus compañeros de curso.

El sesgo puede ser un factor importante para permitirnos ver el potencial social real de las personas en el Espectro Autista. En un estudio, Noah Sasson y sus colegas descubrieron que incluso en un par de segundos las personas neurotípicas suelen emitir juicios rápidos sobre las personas en el Espectro Autista. Estos patrones son robustos, suceden rápidamente y persisten en grupos de edad de niños y adultos. Desafortunadamente, estos juicios no son favorables o amables.

Pero aquí está el truco: los investigadores descubrieron que los prejuicios contra las personas en el Espectro Autista desaparecieron cuando las impresiones se basaron en contenido conversacional que carecía de señales audiovisuales. Como señalan los investigadores, “el estilo, no la sustancia, genera impresiones negativas de las personas en el Espectro Autista”. Abogan por una perspectiva más amplia que considere tanto los impedimentos como los prejuicios de los posibles interlocutores sociales.

En un estudio más reciente, Kerianne Morrison y sus colegas analizaron las interacciones sociales en tiempo real de 67 adultos en el espectro Autista y 56 adultos con neurotípicos. Los participantes participaron en uno de los tres grupos de conversación: Dos personas en el espectro Autista, dos personas neurotípicas, y una persona en el Espectro Autista y una persona neurotípica. Después de que terminó la conversación, los participantes registraron sus impresiones de su compañero/a y la calidad de la interacción. Esto permitió a los investigadores separar la información de impresión de las calificaciones de la calidad real de la conversación.

Se percibió que los adultos en el Espectro Autista eran más torpes, menos atractivos y menos cálidos en comparación con los interlocutores sociales neurotípicos. Sin embargo, los adultos en el Espectro Autista no fueron calificados como menos inteligentes, confiables o agradables. Además, a pesar de que los adultos en el Espectro Autista son calificados como más torpes y menos atractivos, la percepción de la calidad de la conversación no difirió entre los adultos en el Espectro Autista y los adultos neurotípicos. Este hallazgo replica el estudio de 2017 de que las impresiones negativas de las personas en el Espectro Autista en situaciones sociales se deben más a sus diferencias de presentación que al contenido real de su conversación.

Además, en comparación con los participantes neurotípicos, los investigadores encontraron que los participantes en el Espectros informaron sentirse más cercanos a sus compañeros neurotípicos. Existen múltiples explicaciones posibles, pero una puede ser que las personas en el Espectro Autista valoran más las interacciones sociales, especialmente cuando se les da la oportunidad de socializar. Quizás las personas en el Espectro Autista están más inclinadas a rechazar las charlas informales y las bromas superficiales y aprecian las relaciones más profundas que las personas neurotípicas. Al menos en el dominio del romance, hay evidencia de que las personas con rasgos autistas tienden a estar menos interesadas en el relaciones pasajeras e informan un mayor compromiso con las relaciones románticas a largo plazo. ¡Las personas en el Espectro Autista no solo pueden ser excelentes amigos, sino que también pueden ser excelentes parejas románticas!

Finalmente, Kerianne Morrison y sus colegas encontraron una tendencia para que los adultos en el Espectro Autista prefieran interactuar con otros adultos que viven la condición, y las personas en el Espectro Autista informaron que revelaron más acerca de sí mismos cuando interactúan con otra persona que vive la condición en comparación con cuando interactúan con una persona neurotípica. Al acercarnos al contenido de las conversaciones, las personas en el Espectro Autista tenían más probabilidades de descubrir sus áreas de interés especial al conversar con otras personas que viven la condición. Los investigadores concluyen: “estos resultados sugieren que la afiliación social puede aumentar para los adultos en el Espectro Autista cuando se asocian con otras personas que viven la condición, y respaldan la reformulación de las dificultades de interacción social en el Espectro Autista como un impedimento relacional más que individual”.

Realmente es beneficiosa la idea de reformular la torpeza social en el Espectro Autista. Quizás deberíamos pensar en el estilo social de las personas Espectro Autista como una forma de creatividad social. Una clase emergente de “intervenciones grupales de carácter teatral” está aplicando técnicas teatrales en un entorno grupal para aumentar la participación conjunta y el juego entre los niños en el Espectro Autista.

Por ejemplo, Matthew Lerner y sus colegas han utilizado técnicas de improvisación para enseñar a los niños en el Espectro Autista cómo responder a situaciones sociales inesperadas. Las actividades están diseñadas para ser divertidas y para proporcionar alegría y conexión compartidas entre los participantes. Muchos de los niños en el Espectro Autista que participan son tratados como “incómodos” y “extraños” por otros en los colegios. Sin embargo, cuando se involucran en la improvisación, son vistos como los seres humanos divertidos, extravagantes e impresionantes que realmente son.

Todos estos hallazgos sugieren que las dificultades de interacción social observadas entre las personas en el Espectro Autista pueden ser altamente contextuales y dependientes del ajuste adecuado entre la persona y el entorno. Pero aún más ampliamente, estos nuevos métodos y enfoques dentro de la psicología están transformando cómo las personas en el Espectro Autista piensan de sí mismas en el mundo. Destaca la forma en que su cableado cerebral único puede ser una fortaleza, en lugar de tratar de “arreglarlos” de inmediato. Al conocer a personas en el Espectro Autista donde están, vemos que son capaces de mucho más de lo que los investigadores y el público en general creían que era el caso.

Fuente: Kaufman, S. (2020). Autistic People Make Great Social Partners if You Actually Give Them a Chance. Recuperado de (https://blogs.scientificamerican.com/beautiful-minds/autistic-people-make-great-social-partners-if-you-actually-give-them-a-chance/?fbclid=IwAR2w0ZpqQJCNn3vRzEmecbBKCuYanPl4JxFS7DrPAwxl_KxTtn5EbyGRCoo). Traducido por Maximiliano Bravo.

Más Problemas Con Las Etiquetas Funcionales del Espectro Autista

¿Tu hijo/a es de alto o bajo funcionamiento?

Esta pregunta sigue siendo una de las más comunes que enfrentan los padres de personas en el Espectro Autista, y por lo tanto, también es una de las razones de porque las etiquetas funcionales y sus efectos negativos en la calidad de vida de las personas en el Espectro Autista han sido uno de los temas recurrentes de este blog.

En teoría, sería útil tener esta información, pero en la práctica, aquí hay 5 grandes problemas con las etiquetas funcionales:

I) Las Etiquetas Funcionales No Son Precisas: En teoría, se supone que las etiquetas funcionales del Espectro Autista brindan información sobre cómo una persona que vive la condición puede funcionar en la sociedad.

En realidad, poder funcionar en la sociedad es mucho más complicado de lo que una simple etiqueta puede explicar.

Es posible que una persona pueda vivir de forma independiente, lo que lo llevaría a creer que está “funcionando bien” , pero no toma en cuenta que esa misma persona no puede tener una conversación sin experimentar ansiedad extrema y un colapso o bloqueo.

El factor más común que determina si una persona en el Espectro Autista se considera de alto o bajo funcionamiento es su capacidad para hablar.

Más allá del enfoque en la capacidad para hablar, el hecho es que las personas en el Espectro Autista funcionan de diferentes maneras dependiendo de la actividad, su nivel de energía, el día de la semana y mucho más.

II) Las Etiquetas Funcionales No Son Útiles: Conocer la etiqueta funcional de alguien no te ayuda a saber nada específico acerca de él/ella, excepto por su capacidad para hablar.

Entonces, realmente no ayuda, por ejemplo, a un/a profesor/a o a un empleador/a a entender realmente a su alumno/a o empleado/a en el Espectro Autista.

Es mucho más útil hablar sobre las fortalezas y dificultades individuales de una persona en el Espectro Autista en comparación con una etiqueta arbitraria dada por un/a especialista de impresionantes credenciales que solamente haya leído muchos libros obsoletos acerca de la condición.

Y de nuevo, saber que es una persona en el Espectro Autista considerada de alto funcionamiento no ayuda cuando él/ella esta en medio de un período de fatiga autista y le cuestan hacer cosas tan cotidianas como levantarse de la cama por la mañana.

III) Las Etiquetas Funcionales Promueven Divisiones En La Comunidad Del Espectro Autista: No es de extrañar que en repetidas ocasiones las voces de los activistas del Espectro Autista sean ignoradas por “no ser lo suficientemente autistas“.

Debido a que pueden hablar y se les considera de alto funcionamiento, los padres sienten que sus opiniones no podrían aplicarse a sus realidades específicas.

Los padres usan esta excusa para ignorar a los activistas del Espectro Autista y, en última instancia, solo terminan haciéndole daño a sus hijos que viven la condición.

Por otro lado, a veces los padres que tienen hijos que se consideran de alto funcionamiento pueden tener actitudes bastante capacitistas hacia aquellos que se consideran de bajo funcionamiento.

Las etiquetas funcionales casi pueden venir con una actitud de “bueno, no son ESE tipo de autistas” y en realidad solo están fomentando la brecha en la comunidad del Espectro Autista.

El hecho es que todos somos personas en el Espectro Autista. Todos experimentamos la vida de manera diferente. Todos tenemos diferentes fortalezas y dificultades.

IV) Las Etiquetas Funcionales Pueden Ser Capacitistas: Volvamos a la pregunta del comienzo de este artículo. Si un/a padre/madre respondiera que su hijo/a en el Espectro Autista es de alto funcionamiento, la reacción de las otras personas probablemente sería algo así como “oh, eso es maravilloso“.

Porque las personas ven que las etiquetas funcionales significan que alguien está un poco discapacitado.

Y la creencia social común es que estar un poco discapacitado es mucho mejor que estar severamente discapacitado.

Es realmente frustrante ver los puntos de vista capacitistas comunes que la sociedad tiene todo el tiempo.

No significa que estas personas sean malvadas. Nuestra sociedad está literalmente educada para creer que las discapacidades son malas.

Es agotador escuchar a las personas celebrar a las personas en el Espectro Autista que pueden fingir ser neurotípicas.

Pero actuar como neurotípicos no debería ser el objetivo de las personas en el Espectro Autista, y creo que la sociedad debería aceptarnos tal como somos.

V) Las Etiquetas Funcionales Ignoran Necesidades Insatisfechas: Cuando tu eres considerado/a como una persona de alto funcionamiento, las personas que no entienden de qué se trata el Espectro Autista pueden tender a creer que no necesitas adaptaciones.

Quiero decir, esa etiqueta significa que puedes funcionar bien, ¿verdad?

Bueno, no exactamente. 

Todas las personas en el Espectro Autista tienen sus propias dificultades, y todos necesitamos diferentes adaptaciones y ayuda.

Esas necesidades muy reales no deben ignorarse solo porque alguien puede hablar.

Por otro lado, las personas que se consideran de bajo funcionamiento a menudo no tienen oportunidades que otros tienen.

Las personas escuchan tu etiqueta y casi se dan por vencidas antes de que les den una oportunidad.

En general, las etiquetas funcionales en realidad no ayudan a nadie, y pueden ser francamente perjudiciales para las personas que viven la condición.

Espero que algún día estas etiquetas dejen de existir para siempre.

Fuente: George, K. (2019). The Problem with Autism Functioning Labels. Autistic Mama. Recuperado de (https://autisticmama.com/the-problem-with-autism-functioning-labels/). Traducido por Maximiliano Bravo.

6 Mitos Sobre La Salud Mental

Hay muchos mitos y suposiciones falsas sobre las enfermedades mentales que se repiten todos los días. La mayoría de ellos provienen de una declaración infundada que puede haber escuchado de alguien o de un programa de televisión que vio de pasada. Estos mitos no siempre provienen de fuentes siniestras, pero aún pueden ser un gran perjuicio para las personas que necesitan ayuda con su salud mental

A continuación se presentan algunos ejemplos de mitos sobre la salud mental para evitar aceptar y compartir con otros.

I) Tu enfermedad mental te hará sufrir por el resto de tu vida: La raíz de este mito es que las enfermedades mentales son un tipo de castigo perpetuo. Pero esto no es necesariamente cierto. Las enfermedades mentales se tratan de manera efectiva para las personas todos los días, y muchas personas que buscan ayuda a menudo superan su enfermedad a tiempo. Sí, algunos lucharán con una enfermedad mental durante toda su vida, pero eso no significa que tengan que sufrirla.

II) Buscar ayuda es una señal de debilidad: Por el contrario, pedir ayuda es un signo de increíble valor y ​​fuerza de voluntad. Cuando las personas sufren de enfermedades mentales, a veces caen en la trampa de minimizar el problema y creer que tienen la fuerza singular para levantarse con sus propias botas y superarlo. Pero estas son enfermedades reales y potencialmente peligrosas que pueden exceder sus limitaciones. Aunque no es imposible lidiar con una enfermedad mental por su cuenta (aunque a veces lo es, dependiendo de la gravedad de la afección), buscar ayuda es simplemente elegir la solución más segura y probable para un problema en el que no desea apostar.

II) El comportamiento criminal es un síntoma de enfermedades mentales: En los últimos años, las situaciones trágicas que involucran el comportamiento criminal de una persona que vive con una enfermedad mental han ido en aumento. Desafortunadamente, esto ha perpetuado el mito de que todas las personas con una enfermedad mental tienen tendencias criminales. Eso es generalizar a una gran parte de la población, ya que 1 de cada 5 personas padecen enfermedades mentales, según el Instituto Nacional de Salud Mental.

Sí, hay algunas personas que cometerán atrocidades terribles debido parcialmente a que han sido diagnosticadas con una enfermedad mental grave, y estas personas necesitan una ayuda significativa para tratar su aflicción. Pero es incorrecto suponer que todas las personas diagnosticadas con un trastorno de salud mental dañarán a alguien.

IV) Los niños no sufren de enfermedades mentales: Este mito se está volviendo menos común debido al aumento en el número de niños pequeños diagnosticados en el Espectro Autista. Aún así, a veces se cree que las enfermedades mentales como la depresión, la ansiedad y las adicciones son solo para adultos, pero este no es el caso.

La verdad es que millones de niños sufren de enfermedades mentales, y generalmente es por las mismas razones que los adultos. Muchas (pero no todas) enfermedades mentales provienen de problemas biológicos y desequilibrios que pueden manifestarse tempranamente, especialmente si el entorno único de un niño desencadena la enfermedad.

V) La esquizofrenia y el trastorno bipolar son trastornos de “personalidades múltiples”: Es especialmente importante tener en cuenta esto si te encuentras con alguien que tenga esquizofrenia o trastorno bipolar. Por alguna razón, muchas personas tienden a creer falsamente que la esquizofrenia hace que alguien tenga una doble personalidad. En realidad, alguien con esquizofrenia está teniendo dificultades para discernir la realidad de las alucinaciones. No están cambiando o convirtiéndose en otra persona. Están viendo imágenes o personas que realmente no están allí, mientras mantienen su personalidad normal.

El trastorno bipolar también se conceptualiza incorrectamente de esta manera. Las personas con trastorno bipolar no tienen múltiples personalidades. Sufren grandes fluctuaciones en su estado de ánimo, pasando de felices a tristes en un instante. También es muy importante tener en cuenta que tanto el trastorno bipolar como la esquizofrenia son extremadamente tratables, ya que los medicamentos ayudan al cerebro a corregir estas irregularidades químicas.

VI) Las enfermedades mentales debilitan la inteligencia: En contraste, las personas con enfermedades mentales pueden ser algunas de las personas más inteligentes en una habitación. En la mayoría de los casos, no hay mucha causalidad entre la enfermedad mental y la inteligencia, por lo que estos dos factores no tienden a influir en los demás. Puede haber una correlación si, por ejemplo, alguien con depresión se vuelve letárgico y se abstiene de un estilo de vida de aprendizaje y crecimiento, pero esto no siempre sucede.

Otras condiciones psicológicas, como el Espectro Autista y el trastorno obsesivo compulsivo, tienen síntomas que muestran una mayor inteligencia debido a una obsesión con los hechos y los detalles. Esto es, por supuesto, una compensación por otros síntomas que no son tan deseables, pero el punto principal aquí es que no debe determinar a alguien como deficiente mental en función de una enfermedad mental que pueda tener.

En conclusión, aquí hay una regla general a seguir para determinar la verdad detrás de una declaración que escuche relacionada con la salud mental: si es una declaración absoluta que no está respaldada, entonces probablemente sea un mito. Siempre tenga en cuenta que los efectos y las implicaciones de las enfermedades mentales varían de persona a persona, y las declaraciones absolutas generalmente se derivan de una sola experiencia que alguien pudo haber tenido.

Fuente: Centore, A. (2013). 6 Myths About Mental Health. Theravive. Recuperado de (https://www.theravive.com/today/post/6-myths-about-mental-health1-0000263.aspx). Traducido por Maximiliano Bravo.