La Teoría De Las Cucharas Y Cómo Se Relaciona Con El Espectro Autista

La teoría de las cucharas es una parte crítica de cualquier discusión sobre la fatiga autista, pero el término fue acuñado originalmente por Christine Miserandino en 2003 como parte de una discusión sobre el lupus en su ensayo «La teoría de las cucharas«.

Se usó para explicar cómo diferentes personas usan diferentes cantidades de energía para realizar las mismas tareas.

La idea de llamarlo teoría de la cuchara surgió simplemente porque la explicación tenía lugar en un restaurante y las cucharas eran lo más fácil de conseguir en ese momento.

Cómo funciona la teoría de las cucharas

Supongamos que a todos se les da un número determinado de cucharas y que éstas representan resistencia/esfuerzo. A medida que completes las tareas durante el día, gastarás «cucharas» hasta que se le acaben. En ese momento, no tienes más remedio que descansar hasta que se repongan.

Para una persona sin discapacidad, muchas tareas, como prepararse el desayuno, son tan «bajas en energía» como para no consumir ni una cuchara. De hecho, muchas personas dicen que cocinar es una de las cosas que hacen por placer.

Por lo tanto, una persona con discapacidad usaría sus cucharas mucho más rápido que una persona sin discapacidad, lo que significa que la persona discapacitada debe tener mucha más precaución y debe esforzarse mucho más para tomar decisiones sensatas.

Por ejemplo, si están en sus últimas cucharas, entonces salir puede no ser una buena idea porque pueden quedarse sin energía mientras están fuera.

Teoría de las cucharas y discapacidades invisibles

La teoría de las cucharas se puede aplicar fácilmente a todo tipo de discapacidades, por ejemplo, una persona en silla de ruedas usará más cucharas para usar el transporte que una persona que puede caminar. Una persona sorda usará más cucharas en una conversación que una persona sorda.

Si bien la teoría de la cuchara se puede aplicar a todo tipo de discapacidades, en realidad fue diseñada como una forma de explicar las muchas discapacidades «invisibles», incluyendo al Espectro Autista.

Las personas sin discapacidad generalmente pueden entender cómo las discapacidades visibles, como las personas que necesitan apoyo para la movilidad, las personas con discapacidades sensoriales fuertes como ceguera o sordera profunda, y las personas con discapacidades intelectuales o genéticas claras pueden encontrar difícil la vida cotidiana.

Es mucho más difícil explicarle a una persona sin discapacidad cómo las discapacidades como el Espectro Autista, la dislexia, el Déficit Atencional, el daltonismo, la ceguera parcial o la sordera, el dolor crónico, la depresión y la fatiga afectan la vida diaria de una persona.

Aplicación de la teoría de las cucharas al Espectro Autista

Hay algunas cosas que (algunas) personas en el Espectro Autista hacen muy bien. Estas están muy a menudo relacionadas con sus intereses profundos. Por ejemplo, un/a joven que vive la condición no usa sus cucharas cuando se trata de problemas con la computadora, aunque este tipo de problemas ciertamente causan frustraciones a los demás.

Es importante tener en cuenta que estar en el Espectro Autista no significa que él/ella sea automáticamente bueno/a en matemáticas o computadoras. Simplemente se alinean con uno de sus intereses profundos.

Hay algunas áreas en las que las personas en el Espectro Autista tienden a tener más dificultades que las personas neurotípicas. Por ejemplo, en cualquier cosa que involucre a otras personas, interpretar lenguajes no verbales y transmitir respuestas empáticas estándar esperadas en conversaciones.

Nuevamente, esto no significa que todas las personas en el Espectro Autista sean malas en estas cosas, algunas son naturalmente buenas en ellas y algunas trabajan duro, estudian y practican estas técnicas para convertirse en grandes comunicadores. Cada persona es diferente y la cantidad de cucharas necesarias para una actividad determinada puede variar de una persona a otra.

Si aplicara la teoría de las cucharas a una fiesta, por ejemplo, una persona neurotípica podría usar una cuchara para prepararse para la fiesta y una cuchara para el transporte. Es posible que la fiesta en sí no consuma cucharas si son en gran medida «fiesteros» en su elemento.

Sin embargo, una persona en el Espectro Autista puede usar más de una cuchara para ubicar y vestirse con un atuendo adecuado, puede perder una cuchara por el nerviosismo y el transporte, pero luego puede perder varias en la fiesta al verse atrapado en varias interacciones.

Si hay un cambio repentino, las personas en el Espectro Autista generalmente no reaccionan bien al cambio, esto también consumirá una cuchara. No es difícil ver que es mucho más probable que la persona que vive la condición se quede sin cucharas y tenga que terminar la actividad social antes de tiempo.

No hay absolutos en la teoría de la cuchara. No puedes medir cucharas y saber con certeza cuántas se necesitarán. A medida que cambien los acontecimientos o surjan conflictos, es posible que se necesiten más cucharas. Lo mejor que puede hacer es «estimar» cuál de las actividades es más probable que agote todas sus cucharas y disminuya la asistencia en el peor de los eventos no obligatorios.

Fuente: Bolland, G. (2022). Spoon Theory and how it Relates to Autism. Life With Aspergers. Recuperado de (https://life-with-aspergers.blogspot.com/2022/05/spoon-theory.html). Traducido Por Maximiliano Bravo.

¿Qué Significa «Amigable Con El Autismo»?

El término «Amigable con el Autismo» se ha vuelto cada vez más popular. Desde salas de cine hasta conciertos, tiendas minoristas, recorridos por museos e incluso cruceros, el término parece estar en todas partes. Sin embargo, la compatibilidad con el Autismo es un poco difícil de definir, y diferentes instituciones lo definen de formas ligeramente diferentes. Si bien no todas las personas Autistas necesitan o desean opciones «Amigables con el Autismo», para muchas pueden ser la mejor (y a veces la única) forma de participar en experiencias comunitarias.

Definición de «Amigable con el Autismo»

Debido a que las personas Autistas son tan diferentes entre sí, puede ser difícil diseñar cualquier experiencia o lugar para que sea «Amigable con el Autismo» en todos los ámbitos.

Sin embargo, dicho esto, la mayoría de las experiencias «Amigables con el Autismo» están diseñadas para adaptarse a las dificultades específicos que comparten la mayoría de las personas que viven la condición.

Es importante tener en cuenta que ninguna de estas dificultades es exclusiva del Autismo; como resultado, los ambientes aptos para el Autismo pueden ser útiles para las personas con una variedad de diferencias y diagnósticos.

Por ejemplo, muchas personas que no viven la condición son sensibles a los ruidos fuertes o las luces brillantes, o encuentran abrumadoras las grandes multitudes.

Las adaptaciones adaptadas al Autismo más comunes se relacionan con estos temas:

Dificultades sensoriales

Los criterios actuales para el Autismo incluyen: Hiperreactividad o hiporreactividad a la información sensorial o interés inusual en los aspectos sensoriales del entorno (p. ej., indiferencia aparente al dolor/temperatura, respuesta adversa a sonidos o texturas específicos, oler o tocar objetos en exceso, dificultad visual). fascinación por las luces o el movimiento). En otras palabras, la mayoría de las personas Autistas son hipersensibles o demasiado sensibles a los estímulos sensoriales de un tipo u otro.

Las experiencias «Amigables con el Autismo» generalmente reducen el nivel de volumen, los sonidos superpuestos (anuncios que se hacen sobre música, por ejemplo), luces muy brillantes y/o intermitentes, olores fuertes y experiencias táctiles potencialmente desafiantes. También pueden permitir más movimiento físico (la opción de caminar durante una película, por ejemplo).

En raras ocasiones, se crean habitaciones o edificios completos específicamente para personas con problemas sensoriales. Dichos espacios pueden ofrecer colores, luces y sonidos relajantes y/o proporcionar experiencias sensoriales como luces que se mueven lentamente, sillas-bolsa de frijoles, mini-trampolines, etc.

Dificultades de comunicación

Prácticamente todas las personas Autistas tienen problemas de habla y/o comunicación en un nivel u otro. Mientras que algunas personas que viven la condición no son hablantes, otras son muy hablantes pero pueden tener problemas para seguir un habla rápida o compleja. La mayoría tiene dificultad para procesar las entonaciones vocales o el lenguaje corporal que pretenden sugerir sarcasmo o humor.

Para adaptarse a los dificultades de comunicación, los eventos y lugares aptos para el autismo pueden utilizar una variedad de técnicas. Por ejemplo:

  • Trabajar con grupos más pequeños para personalizar el nivel, la velocidad y el tipo de comunicación y brindar apoyo personalizado según sea necesario.
  • Usar tanto la señalización escrita como el lenguaje hablado para comunicarse.
  • Simplificar el lenguaje y/o las oraciones para facilitar la comunicación.
  • Revisar con frecuencia para asegurarse de que el lenguaje hablado se entienda bien.
  • Usar tableros de imágenes y/o tabletas digitales para comunicarse con aquellos que no pueden usar el lenguaje hablado.
  • Evitar el lenguaje corporal y tonos vocales matizados

Preferencia por las rutinas y la previsibilidad

La mayoría de las personas Autistas prefieren saber qué esperar y muchas prefieren rutinas constantes. Algunos pueden enojarse mucho cuando se cambia una experiencia esperada sin previo aviso. Eso no significa que las personas que viven la condición no puedan manejar el cambio, pero a la mayoría les va mucho mejor cuando tienen tiempo para prepararse para algo nuevo.

Por lo tanto, para ayudar a las personas Autistas que vienen a un nuevo lugar o experiencia, es importante brindar oportunidades para prepararse con anticipación. También es importante explicar lo que se espera, abordar posibles inquietudes y brindar la mayor coherencia posible.

Por ejemplo, las experiencias y lugares «Amigables con el Autismo» podrían:

  • Proporcionar vistas previas en forma de videos y/o historias sociales.
  • Proporcionar información clara escrita y hablada sobre qué esperar antes de comenzar.
  • Asegurarse de tener personas familiares, alimentos, etc. disponibles como sea posible.
  • Ser consistentes de un lugar a otro o de un evento a otro, para que los participantes Autistas sepan exactamente qué esperar antes de llegar.

Padres o cuidadores ansiosos

La mayoría de los padres o cuidadores de niños (e incluso adultos) Autista están preocupados por la recepción que recibirá su hijo/a en la comunidad en general. ¿Las personas lo/la mirarán? ¿Su hijo/a tendrá una crisis en un lugar público? ¿Habrá ruidos fuertes inesperados o luces intermitentes?

Todas estas preocupaciones, y muchas otras, pueden ser un obstáculo para la participación. Las experiencias «Amigables con el Autismo» son, en muchos casos, ambientes libres de juicios donde las familias con miembros Autistas pueden venir y disfrutar de experiencias sin miedo a las miradas o críticas.

Ejemplos de experiencias «Amigables con el Autismo»

Con el tiempo, un número cada vez mayor de organizaciones han optado por volverse Amigables con el Autismo y/u ofrecer experiencias Amigables con el Autismo. Sin embargo, el término «Amigable con el Autismo» no se usa de la misma forma en todos los ámbitos; como resultado, es importante pedir detalles antes de decir «sí» a una experiencia o lugar específico.

También es importante tener en cuenta que en realidad hay muy pocos ambientes configurados para adaptarse a las personas Autistas en todos los ámbitos, el 100% del tiempo. La mayoría de estos son ambientes institucionales más que comunitarios (u hogares privados). Los lugares «Amigables con el Autismo» son, por lo tanto, lugares en los que las acomodaciones están disponibles algunas veces, o solo en lugares específicos.

Eventos «Amigables con el Autismo» y horarios programados

Muchas organizaciones ofrecen eventos Amigables con el Autismo o brindan acomodaciones Amigables con el Autismo durante ciertas horas del día, la semana o el año. Solo algunos ejemplos incluyen:

  • Horarios programados aptos para personas Autistas en tiendas minoristas, museos, cines y otros lugares comunitarios. Durante ciertos momentos del día, la semana, el mes o el año, las luces se apagan, los sonidos se silencian y las reglas de comportamiento pueden relajarse para permitir caminar y hablar cuando generalmente se espera silencio.
  • Eventos programados Amigables con el Autismo en lugares (especialmente lugares orientados a niños), especialmente durante el Mes de Concientización sobre el Autismo (abril) o alrededor de las vacaciones de invierno. Estos van desde días enteros dedicados a dar la bienvenida a las personas Autistas y sus familias (por ejemplo, el Día del Autismo en el Zoológico) hasta visitas amigables con el Autismo con Santa Claus y eventos Amigables con el Autismo en restaurantes.

Programas y servicios continuos adaptados al Autismo

A menudo, los programas «Amigables con el Autismo» se agrupan con otras discapacidades que pueden o no ser apropiadas para una persona Autista en particular. Por ejemplo, organizaciones que ofrecen clases de natación u otros programas para personas con discapacidades.

Además, sin embargo, algunas organizaciones brindan programas regulares Amigables con el Autismo. Por lo general, estos son ofrecidos por organizaciones sin fines de lucro y pueden incluir adaptaciones y programas continuos específicos para el Autismo en museos, zoológicos, acuarios, grupos Scout, instituciones religiosas, etc.

En algunos lugares, es posible encontrar servicios aptos para personas Autistas que van desde odontología hasta peluquería. Otros servicios incluyen consultoría de viajes, sastrería personalizada para sensibilidades táctiles y mucho más. Muy a menudo, estos son ofrecidos por personas que tienen familiares Autistas y, por lo tanto, han aprendido lo que se necesita para ser accesibles con las personas que viven la condición y sus familias.

Pros y contras

¿Son buenas las opciones «Amigables con el Autismo»? La respuesta, como siempre cuando se trata del Autismo, es: depende.

Aquí hay algunos pros y contras a considerar en cuanto a los eventos «Amigables con el Autismo»:

Pros

  • Esencialmente garantizar una acogida amistosa para las familias con miembros Autistas.
  • Puede hacer posible que una persona Autista experimente algo que de otro modo sería inaccesible.
  • Simplifica la planificación e implementación de salidas para familias con miembros Autistas.
  • Permite que los padres o cuidadores planeen salidas para toda la familia en lugar de separar a otros hermanos o familiares de un familiar Autista.
  • Puede proporcionar una «puerta de entrada» a las experiencias al presentar a las personas Autistas lugares y actividades sin tener que enfrentarse a ataques sensoriales o expectativas difíciles.
  • Pueden (cuando están en curso) ser una fuente de amistades entre las personas Autistas y sus familiares.

Contras

  • Pueden proporcionar muy pocas, demasiadas o las adaptaciones incorrectas para cualquier persona Autista.
  • Pueden establecer la dependencia en programas «Amigables con el Autismo», lo que dificulta a las personas Autistas su transición a otros programas o lugares comunitarios.
  • Pueden ser significativamente más costosos que otros programas y eventos comunitarios.
  • Se pueden ofrecer muy raramente, a distancia o en momentos inconvenientes (las horas exclusivas para personas Autistas suelen ser muy temprano en la mañana o después del horario de atención al público).

Fuente: Rudy, L. (2022). What Does Autism-Friendly Mean?. VeryWell Health. Recuperado de (https://www.verywellhealth.com/what-are-autism-friendly-experiences-5069424). Traducido Por Maximiliano Bravo.

El Lenguaje Importa: El Capacitismo En Nuestro Lenguaje Cotidiano

Nuestro lenguaje tiene un bagaje moral.

Las palabras y frases que elegimos no existen en un vacío. Hacen referencia en el tiempo, a eventos y actitudes que no necesariamente elegimos cuando los usamos en el presente. Las palabras y frases tienen el poder de dar forma a nuestros pensamientos y perspectivas, y por esta razón tenemos el deber de pensar detenidamente sobre la forma en que hablamos.

No estoy hablando exactamente de etimología, que rastrea los orígenes de las raíces de las palabras. Por ejemplo, la etimología de la palabra ‘salario’ es que proviene del latín salarium, que significa ‘dinero de sal’. En la época romana, a menudo se pagaba a las personas con sal debido a su valor en la conservación de los alimentos y los beneficios para la salud. Este es un hecho interesante, y la fuente de muchas palabras son solo eso: interesante.

Pero hay muchas palabras y frases que usamos a diario que tienen historias y bagajes más complicados porque se han usado para referirse a ciertas personas o ciertas cualidades de las personas. Son palabras que se han utilizado para oprimir, discriminar y estigmatizar a las personas y su uso continuo continúa estos procesos. A través de la historia y el bagaje de estas palabras y frases, las personas son menospreciadas, marginadas y rechazadas. Algunos de estos términos y frases son obvios, y la mayoría de nosotros los hemos erradicado de nuestro idioma por disgusto por su significado y ofensa originales. A menudo, estas palabras y frases son racistas, xenófobas o sexistas.

Sin embargo, hay una gran cantidad de palabras y frases que usamos comúnmente que no siempre se llaman capacitistas. Estas palabras y frases se refieren a las discapacidades de manera degradante, como malas, rotas o inhumanas, pero a menudo se consideran «bien», «no tan malas» o «solo una palabra». Sin embargo, dado que el 20% de nuestra comunidad se identifica como discapacitada, existe la posibilidad de que estas palabras tengan un impacto más profundo en quienes nos rodean de lo que creemos.

Las personas con discapacidad lo saben. Sienten el dolor que trae este lenguaje. Así que aquí, estoy hablando con personas sin discapacidades. Si queremos ser aliados efectivos de la comunidad de personas con discapacidad, es nuestra responsabilidad pensar detenidamente en las consecuencias de nuestro lenguaje y esforzarnos para dejar de usar un lenguaje capacitistas e informar a otras personas sin discapacidad sobre cómo hacer lo mismo.

Hay dos formas principales de pensar sobre la forma en que el lenguaje puede ser capacitista: cuando nuestras palabras y frases sugieren una imprecisión estigmatizante sobre la discapacidad y cuando se usa como metáfora, lo que casi siempre perpetúa el estigma de la discapacidad.

El daño de las imprecisiones

Un ejemplo muy común son las alternativas a la palabra discapacidad en sí, como «necesidades especiales«, o «capacidades diferentes«. En lugar de ver qué significan realmente estos términos, pensemos cuál es su intención: evitar el uso de la palabra «discapacidad«. Cuando evitamos palabras, sugiere que las palabras son malas u ofensivas de alguna forma fundamental, que es el punto principal de este artículo.

Pero, ¿la ‘discapacidad’ es ofensiva o mala? Sugerir que la palabra en sí es mala es sugerir que el estado de discapacidad es malo o incorrecto; sugiere que la discapacidad es “algo malo”. Use la palabra discapacidad, es precisa y ayuda a normalizar la presencia de discapacidad en nuestro mundo.

El daño de las metáforas

Han habido algunos buenos esfuerzos para abordar el lenguaje capacitista en forma de etiquetas de discapacidad como metáforas, como los esfuerzos para terminar la palabra «retrasado». Este movimiento sigue ganando terreno y esperemos que pronto ya no lo escuchemos como peyorativo (del latín tardío peiorare, “empeorar”) en los medios y en las calles. Pero a mediados del siglo XX, antes de que esta palabra fuera un insulto, era un diagnóstico clínico.

Antes de la década de 1960, palabras como «imbécil» o «idiota» eran clasificaciones científicas oficiales para la discapacidad intelectual. Cuando estas palabras se tomaron en público como insultos, la palabra clínica cambió a «retraso». Y como ese término se convirtió en un insulto, empezamos a usar ‘discapacidad intelectual’. Este ciclo se alimenta de capacitismo; solo cuando desestigmaticemos las mentes diversas dejaremos de usar estas etiquetas como insultos.

Todas las palabras son símbolos y metáforas. Ser consciente de los referentes de estos símbolos y metáforas puede ayudarnos a evitar el lenguaje capacitista común. Toma la palabra ‘loco’. Todos sabemos que esto es un referente de las enfermedades mentales. Pero también se usa muy a menudo para referirse a eventos cotidianos, y no siempre necesariamente de manera negativa. Es por eso que creo que a las personas les cuestas reconocer el daño de usar «loco» como metáfora. Cuando alguien te dice que la fiesta de anoche fue ‘una locura’, sabes que fue un buen momento.

Pero piensa a qué se refiere realmente esa palabra: que la fiesta fue, quizás, salvaje, impredecible e incluso un poco fuera de control. Estas asociaciones son el bagaje moral de la palabra «loco», incluso cuando se usa para describir algo que nos gusta. Y cuando lo usamos para describir cosas, ese bagaje de metáforas (salvajes, impredecibles, fuera de control) también se adhiere a las personas con discapacidades psiquiátricas. Esta asociación alimenta el estigma y la deshumanización de las personas con enfermedades mentales.

Estas ideas no son nuevas. En 1978, Susan Sontag publicó Illness As Metaphor, que explora el daño de usar enfermedades, como el cáncer, como metáfora de eventos del mundo real. Una gran cantidad de obras relacionados han seguido en las décadas posteriores de historiadores, lingüistas, especialistas en ética y otros. Si hay un mensaje subyacente de estas obras, es ser más reflexivos en nuestro idioma. Si bien nadie espera que todos conozcan la historia de cada palabra y frase que se usó, podemos usar el sentido común (para practicar, use el ejemplo anterior de «loco» para pensar en el uso de «cojo» o metáforas de la ceguera).

La lección principal de este artículo es hacer una pausa al usar metáforas que se derivan de las etiquetas aplicadas a las personas. Piensa en lo que realmente estás tratando de decir, qué adjetivos se podrían usar, y si te parece bien que alguien use esos adjetivos para hablar de ti. Y sigue tu instinto, si una palabra o frase parece posiblemente inapropiada (de in-, que significa opuesto, y del latín appropriatus, ‘hacer uno propio’), vale la pena tomarse unos minutos para pensar mejor las cosas.

Fuente: Sarret, J. (2020). Language Matters: Ableism in Everyday Language. Medium. Recuperado de (https://sarrettspeaks.medium.com/language-matters-ableism-in-everyday-language-1fc18b374b2d). Traducido Por Maximiliano Bravo

El Procesamiento Sensorial Es Solo La Mitad De La Historia: Diferencias De Movimiento En Personas Autistas

Las diferencias de procesamiento sensorial son ampliamente reconocidas por activistas autistas hablantes, pero existe menos discusión sobre las diferencias de movimiento en las personas neurodivergentes. Sim embargo, esto tiene altas posibilidades de cambiar tras una nueva revisión sistemática de la revista Pediatrics del mes de Febrero del 2021.

Hay razones para esto, por supuesto. Se trata en parte de quién controla la narrativa. Seguimos viendo personas autistas descritas o mostradas como personas con problemas de comportamiento, aunque hay evidencia de que las diferencias en la motricidad pueden ser un componente central de la condición, junto con las diferencias sensoriales.

Otra razón es que, cuando una persona no tiene una línea de base para comparar, tiene problemas para identificar exactamente cómo sus experiencias pueden ser diferentes de las de los demás. Esto probablemente sea familiar para cualquiera que haya sido diagnosticado con una condición neurodivergente más adelante en la vida. A muchos de nosotros nos han dicho que nuestros síntomas son un mal comportamiento intencional, tal vez llamados «flojos» o «buscadores de atención». No se nos explicó que algunos de nuestros comportamientos son característicos de diferencias neurológicas que afectan el movimiento.

Sin embargo, entender al autismo como una discapacidad del movimiento sensorial, en lugar de una discapacidad social, podría ayudar a las personas autistas no solo a comprendernos mejor a nosotros mismos, sino también a comprender mejor a otras personas autistas. Esto nos permite estar mejor equipados para brindar asesoramiento a padres y profesionales.

“Sensorialidad = entrada” / “Movimiento = salida”

Si no está familiarizado con la estructura del cerebro, primero debe saber que la detección y el movimiento están anatómicamente relacionados. Hay 12 pares de nervios craneales en tu cerebro, que se unen a otras partes del cuerpo. Estos nervios tienen dos responsabilidades: I) transmiten estímulos de su entorno (lo que tu cuerpo ve, oye, huele, saborea, toca) a su cerebro para que los interprete y II) transmiten impulsos de su cerebro a su cuerpo.

Las células cerebrales (neuronas) involucradas son «aferentes» (que se mueven hacia adentro, hacia el sistema nervioso central) y «eferentes» (que se mueven hacia afuera, alejándose del sistema nervioso central). En pocas palabras, lo que nuestros cuerpos perciben es la entrada que recibe nuestro cerebro, y cómo se mueven nuestros cuerpos es la salida que nuestro cerebro proporciona.

En mi experiencia, lo que todas las personas autistas tienen en común, en comparación con la población neurotípica, son diferencias importantes en I) cómo nuestros cerebros interpretan las señales que percibimos con nuestros cuerpos y II) cómo nuestros sistemas nerviosos reaccionan a esas señales.

También podríamos referirnos a estas dos áreas como “procesamiento sensorial” y “funcionamiento motor”, respectivamente.

La importancia de colaborar con personas autistas

Aquí está por qué es importante comprender el concepto de autismo como una discapacidad sensoriomotora:

Mientras más leemos sobre las diferencias sensoriales y de movimiento, más sentido empieza a tener experiencia de vida de las personas autistas. Como activistas, a menudo decimos que el “autismo” no es algo que tenemos, sino una forma de experimentar el mundo. Sin embargo, ahora entendemos que no todas las personas que vive la condición comparten las mismas experiencia.

Debería ser obvio, para cualquiera, que, para comprender qué significa realmente «autismo» y cómo adaptarse mejor a las personas autistas en general, debe incluir las historias de personas autistas con todas las experiencias diferentes. Esta es una de las áreas donde la investigación del autismo, especialmente en el área de la psicología del comportamiento, tiende a quedarse atrás.

Estamos viendo avances en la comprensión de las personas autistas en otros campos de investigación a los que los terapeutas conductuales simplemente no están expuestos o se niegan a reconocer, alegando falta de evidencia.

Por supuesto, la parte frustrante es que estos terapeutas conductuales suelen ser la primera línea de contacto para los padres de personas autistas y, a menos que realicen una investigación externa, los padres tampoco reciben esta información.

Del mismo modo, los activistas que no se esfuerzan por colaborar con otros activistas, incluidas y especialmente las personas autistas no hablantes, corren el riesgo de estar sesgados en sus interpretaciones de lo que significa ser autista.

Dentro del movimiento neurodivergente, nos enfrentamos a la enorme tarea de convencer a los padres y profesionales de que se equivocaron y explicar sucintamente por qué se equivocaron. Esperamos ayudar a contribuir al «por qué».

Síntomas de las diferencias de movimiento en las personas autistas

Las diferencias sensoriales y de movimiento que se reconocen como de base neurológica cuando se ven en personas no autistas, pero que se etiquetan como «comportamientos» intencionales cuando se ven en personas autistas.

Algunas personas no entienden del todo lo que significa decir que alguien tiene una discapacidad motora; sugerirán que si alguien puede hacer esto, claramente tiene una función motora que funciona perfectamente, y también debería poder hacer eso.

Por ejemplo, si una persona autista que no habla puede caminar, alcanzar la comida o levantar algo, alguien puede afirmar que su incapacidad para hablar no puede estar relacionada con el funcionamiento motor.

Esta generalización de la capacidad no está justificada, particularmente cuando es de conocimiento común que las capacidades de las personas autistas varían de persona a persona. Es particularmente injustificado con el habla, que es mucho más compleja cognitivamente y menos automática que otros movimientos.

¡Oh! Bueno, eso lo explica todo

Cuando observamos las características de las personas autistas desde la «perspectiva del movimiento», ¿Qué vemos? ¿Qué explicaciones podemos encontrar? Repasemos algunos de ellos:

I) Contacto visual: Una de las características distintivas del autismo es la falta de contacto visual, y muchas personas autistas han discutido cómo encuentran el contacto visual incómodo en el mejor de los casos y doloroso en el peor. Tendemos a enfatizar los aspectos sensoriales del contacto visual, ¡pero el aspecto motor también es importante!

Para hacer contacto visual, debemos ser capaces de controlar de forma fiable el movimiento de nuestros ojos. Muchas personas autistas simplemente no pueden hacer eso. De la misma manera que nuestros ojos miran reflexivamente hacia otro lado del sol, podemos mirar reflexivamente hacia otro lado.

¿Por qué? Bueno, hacer contacto visual, especialmente al hablar, es una tarea que requiere muchos recursos, para todos, no solo para las personas autistas. Un estudio de 2016 exploró este fenómeno, con la hipótesis de que el contacto visual comparte recursos neurológicos con el procesamiento verbal.

II) Expresiones faciales: Otra característica del autismo es la aparente falta de expresiones faciales… movimientos reflejos en nuestros rostros en respuesta a nuestro entorno ya nuestros sentimientos.

Cuando los niños neurotípicos se desarrollan, observan e imitan los comportamientos de las personas que los rodean, incluidas las expresiones faciales de su cultura. Estas personas son muy buenas para captar pistas sutiles sobre las emociones en los rostros de otras personas, particularmente en culturas donde se anima a las personas a hacer contacto visual cuando socializan. Esas mismas personas, sin embargo, se encuentran malinterpretando los sentimientos e intenciones de las personas autistas o, alternativamente, patologizando el comportamiento autista como un «déficit social».

Es posible que las personas autistas no sonrían tan ampliamente, o en absoluto, o incluso que sonrían demasiado. Puede que nunca nos veamos tristes, o puede que siempre nos veamos tristes. Nuestras expresiones faciales pueden retrasarse o pueden parecer socialmente inapropiadas para el contexto. Es común que las personas interpreten estas diferencias como que la persona no comprende, pero las expresiones faciales también se basan en el motor.

III) Inercia autista: “Inercia” es un término físico que describe cómo una cosa no puede cambiar su curso de acción hasta que se vea afectada por una fuerza externa. (¡El término en sí es inherentemente sobre el movimiento!)

Entre las personas autistas, la «inercia autista» describe cómo a menudo nos «atascamos» y tenemos dificultades para hacer la transición a algo nuevo. Una vez que estamos haciendo algo, es difícil parar; una vez que hemos parado, es difícil empezar de nuevo.

Algunos activistas pueden pensar en esto en términos de movimientos motores más complejos. Por ejemplo, tu cónyuge te preparó la comida, que está sentada junto a ti sin tocarla porque estabas muy concentrado/a haciendo otra cosa.

Sin embargo, es importante reconocer que muchas personas autistas tienen dificultades para iniciar y detener intencionalmente movimientos más básicos, como señalar o ponerse de pie. Es igualmente importante comprender que la capacidad de alguien en un día y en un contexto puede no reflejar su capacidad todos los días en todos los contextos.

Otras características

Es sorprendente saber cuántas características del autismo están relacionadas con el movimiento. No debería haber sido una sorpresa, parece tan obvio, pero a veces no puedes conceptualizar algo hasta que alguien más lo señala.

Parece claro que muchas otras características «autistas» podrían explicarse mejor como resultado de las diferencias de movimiento neurológico. Hacer stims, caminar de puntillas, conductas autolesivas, ecolalia, hiperactividad e impulsividad se reconocen como diferencias neurológicas basadas en el motor (… pero no en personas autistas, por alguna razón).

¿Otras discapacidades del movimiento sensorial?

Las personas que han tenido diferencias sensoriales y de movimiento durante toda su vida crecen con diferentes experiencias y desarrollan habilidades, estrategias y habilidades de afrontamiento que no son las mismas que las personas que adquieren esas diferencias.

Por ejemplo, la dispraxia es reconocida por algunos profesionales como un trastorno motor sensorial que es de naturaleza del desarrollo. Al investigar la dispraxia, encontrarás algunas similitudes cognitivas que también se observan en las personas autistas, por ejemplo, la tendencia a entender el lenguaje literalmente.

Puede que esto no parezca directamente relacionado con la sensorialidad o el movimiento, pero la característica superpuesta podría sugerir que las personas que experimentan diferencias sensoriomotoras pueden desarrollarse de tal manera que asuman una interpretación literal del lenguaje. Quizás estar agobiados por la información sensorial nos hace menos capaces de interpretar los matices.

¿Qué hacemos con esta información?

Con suerte, empezamos a hablar de ello. El simple hecho de reconocer que tenemos diferencias en la forma en que nos movemos es el comienzo de acomodarnos y sugerir adaptaciones para los demás.

Muchos activistas hacen campaña públicamente por el acceso a una comunicación efectiva para las personas autistas no hablantes. Ahora que somos más conscientes de las diferencias de movimiento sensorial en las personas autistas, creo que la mayoría de nosotros somos capaces de alfabetizarnos con las adaptaciones adecuadas, y no creo que nadie deba estar satisfecho con los sistemas de solicitud de imágenes.

Solo hay unos pocos servicios de tecnología de asistencia que reconocen la posibilidad de que las personas autistas no hablantes carezcan del habla no porque no comprendan, sino porque carecen de las habilidades motoras necesarias.

Cuando se trata de la comunicación para personas autistas, estos métodos de capacitación (p. ej., Comunicación facilitada, Método de indicaciones rápidas, Ortografía para comunicar) han sido objeto de campañas de desinformación sobre su eficacia, particularmente desde el campo del análisis del comportamiento, y algunos llegan tan lejos como para afirmar que estos métodos han sido «desacreditados» y que las personas que escriben o escriben de forma independiente no se están moviendo de forma autónoma. Estos mismos críticos a menudo afirman que el concepto de diferencias en el procesamiento sensorial es igualmente «pseudocientífico», a pesar de que las diferencias sensoriales son ampliamente reconocidas como una característica de las personas autistas.

Estos escépticos pueden afirmar que requieren evidencia más sólida, pero creo que no están dispuestos a examinar la evidencia existente simplemente debido a la disonancia cognitiva. La nueva información no encaja con lo que creen personalmente, por lo que debe ser rechazada.

Después de todo, ¿Quién quiere creer que han pasado décadas tratando a las personas hablantes como incapaces de entender cuando, de hecho, podrían hacerlo todo el tiempo?

¿Alguien realmente quiere reconocer que lo que llamamos «comportamientos autistas» y afirmamos que era un mal comportamiento voluntario podría en realidad ser reacciones involuntarias, impulsivas y reflejas de sus sistemas nerviosos?

¿Cuántas horas hemos desperdiciado modificando el comportamiento automático de las personas autistas cuando podríamos haber estado enseñándoles cómo desarrollar habilidades motoras intencionales y regular sus sistemas nerviosos?

Más importante aún, ¿Cómo pretendemos abordar el trauma colectivo que experimentan las personas autistas, especialmente las personas no hablantes, causado por años de malas interpretaciones por parte de profesionales que aún se niegan a escuchar? ¿Cómo compensaremos los años de educación adecuada que se les ha negado y las oportunidades de las que han sido excluidos?

Solo algunas cosas para pensar.

En resumen, hay una gran esperanza de que esta conceptualización del autismo se generalice. Estamos en la cúspide de un gran avance en la comprensión.

Fuente: Sara, M. (2021). Sensory Processing is Only Half the Story: Movement Differences in Autistic People. Neuroclastic. Recuperado de (https://neuroclastic.com/sensory-processing-is-only-half-the-story/). Traducido Por Maximiliano Bravo.

10 Consejos Para Ayudar Al Personal De Primeros Auxilios A Comprender Y Asistir A Las Personas En El Espectro Autista En Situaciones De Emergencia

Los niños y adultos en el Espectro Autista se involucran en muchas conductas desafiantes, muchos de los cuales plantean problemas de seguridad. Estas preocupaciones pueden aumentar la probabilidad de que interactúen con la policía y el personal de primeros auxilios. De hecho, las personas en el Espectro Autista tienen siete veces más probabilidades de encontrarse con la policía que sus pares que no viven la condición.

La intensidad y la gravedad de la agresión y las conductas autolesivas en personas en el Espectro Autista pueden ser extremas. Estos dificultades conductuales únicas e impredecibles de las personas que viven la condición aumentan la probabilidad de que interactúen con los agentes del orden y el persona de primeros auxilios. En algunos casos, la gravedad de la agresión de una persona en el Espectro Autista puede crear una crisis. Otros pueden estar en riesgo o pueden ser incapaces de calmar a la persona que vive la condición. Como medida de emergencia, se puede llamar al personal de primeros auxilios para que ayuden. En el peor de los casos, los malentendidos pueden provocar una mayor agitación, el uso de fuerza innecesaria para calmar a la persona en el Espectro Autista o acusaciones de maltrato hacia la familia.

Alternativamente, la persona en el Espectro Autista podría extraviarse. La policía y otros trabajadores de emergencia pueden ser notificados cuando se descubre que no se puede localizar a la persona que vive la condición

Es posible que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley que sean contactados en estas situaciones no tengan experiencia en el trato con personas en el Espectro Autista. Además, es posible que nunca hayan conocido a una persona que vive la condición. Con la creciente prevalencia del Espectro Autista y la tendencia de las personas que viven la condición a integrarse cada vez más en sus comunidades más amplias, es importante educar y capacitar al personal de primeros auxilios para que estén preparados para ayudarlos en situaciones de emergencia.

Capacitación Del Personal de Primeros Auxilios Sobre El Espectro Autista

Quizás la primera intervención sea capacitar al personal de primeros auxilios en las características del Espectro Autista.

Si bien a menudo se les llamará para ayudar en el manejo de una persona en el Espectro Autista, es posible que a veces no se den cuenta de que están entrando en una situación con una persona que vive la condición. Capacitar a la policía y al personal de primeros auxilios en la naturaleza y características del Espectro Autista les ayudará a identificar la condición cuando lo encuentren.

Una persona en el Espectro Autista puede no hacer contacto visual, incluso si se lo solicitan. Pueden ser no hablantes o mínimamente hablantes. Es posible que no respondan a las solicitudes verbales o simplemente repitan lo que les dicen. Estos rasgos pueden malinterpretarse como signos de falta de respeto hacia el/la agente del orden o como indicios de desorientación asociada con el uso de drogas. Es importante que los oficiales sepan que estas características son parte de la condición y que el uso del lenguaje y la comprensión social son limitados en la mayoría de las personas en el Espectro Autista.

También es importante que el/la agente del orden se dé cuenta de que lo más probable es que el altercado físico que él/ella está observando no sea una situación de maltrato. Pueden entrar en una situación de restricción, peleas físicas o manejo físico. Los padres pueden estar luchando para evitar que su hijo/a se fugue de la casa o para reducirle las lesiones a él/ella o a otras personas en el hogar.

Las personas en el Espectro Autista a menudo tienen sensibilidad a ciertos estímulos ambientales. Estos estímulos pueden aumentar su agitación. Las luces, los sonidos y los olores pueden desencadenar una escalada conductual. Si la persona en el Espectro Autista en la situación es sensible a estos desencadenantes, puede reaccionar a las sirenas, las luces o la radio utilizada por la policía.

Mensajes Para El Personal De Primeros Auxilios

Muchas comunidades ahora están capacitando al personal de primeros auxilios para ayudar a las personas en el Espectro Autista y sus familias.

A continuación se muestra una lista de sugerencias que resume algunos de los elementos más comunes de estas capacitaciones.

Lista de los 10 primeros para el personal de primeros auxilios:

I) Tengan en cuenta que las dificultades de comunicación son importantes. Muchas personas en el Espectro Autista son no hablantes. Muchos se comunican a través de otros medios, incluido el lengua de señas, los pictogramas o los dispositivos de CAA (Comunicación Alternativa y Aumentativa). Muchas personas en el Espectro Autista que son hablantes también se vuelven menos capaces de expresarse bajo estrés. Si es posible, es útil obtener información sobre la modalidad de comunicación. Esta es información especialmente importante que el despachador debe obtener cuando recibe la llamada. Además, se debe consultar a los cuidadores en el sitio sobre cómo se comunica la persona.

II) Cuando una persona en el Espectro Autista está muy agitada, es posible que no sea fácil de calmar. Puede que sea necesario centrarse en la reducción de la tensión solo durante un período de tiempo.

III) Las personas en el Espectro Autista pueden parecer desobedientes o irrespetuosas con la autoridad. De hecho, tal comportamiento a veces es parte de su condición (por ejemplo, no mantener un contacto visual constante). También puede agravarse por la ansiedad. Además, es posible que no comprendan lo que se les pide que hagan.

IV) Acercarse a una persona en el Espectro Autista que está agitada de una manera físicamente intrusiva puede desencadenar más comportamientos indeseables. Es importante mantener la calma y ayudar a la persona que vive la condición a calmarse. También es importante evitar comportamientos de acercamiento que sean físicamente amenazantes, como señalar con el dedo o una postura agresiva, ya que esto podría agravar aún más a la persona.

V) Es posible que las personas en el Espectro Autista no comprendan las señales sociales de la situación. Es posible que, por ejemplo, no comprendan la autoridad de la policía o respondan naturalmente a una figura de autoridad presente. También es posible que no comprendan lo que se transmite sutilmente en el lenguaje corporal, ya que estos elementos de interacción a menudo son demasiado sutiles para que los capten.

VI) Las personas en el Espectro Autista pueden no ser informadores precisos. Es posible que no respondan las preguntas con precisión, que respondan automáticamente que sí o que repitan las últimas palabras escuchadas. Tampoco pueden discutir o etiquetar fácilmente conceptos o experiencias abstractas. Por ejemplo, es posible que no puedan compartir información sobre sensaciones internas como el dolor.

VII) Las sensibilidades sensoriales pueden aumentar la agitación de las personas en el Espectro Autista. Pregúntenle a los padres o cuidadores de la persona que vive la condición si ciertos estímulos ambientales son un problema para él/ella. Si es así, considere no usar la sirena o luces brillantes.

VIII) Acérquense a la persona en el Espectro Autista de una forma no amenazante y usen una voz tranquila.

IX) Tengan paciencia: La persona en el Espectro Autista puede tardar un tiempo considerable en calmarse.

X) Consideren las necesidades de la familia y los cuidadores presentes y evalúen su necesidad de apoyo, asistencia o servicios.

En Resumen

Las personas en el Espectro Autista corren un alto riesgo de interactuar con la policía y el personal de primeros auxilios a causa de sus patrones conductuales. Las emergencias se presentan como situaciones que involucran daño a terceros debido a agresión o riesgo para la persona en el Espectro Autista debido a la posibilidad de fuga.

El personal de primeros auxilios debe comprender los rasgos conductuales de las personas en el Espectro Autista para que no interpretarlo/a como irrespetuoso/a, indiferente o deliberadamente poco cooperativo/a. Además, deben comprender que ciertos estímulos ambientales o enfoques de interacción podrían hacer que la persona en el Espectro Autista se sienta más ansiosa y agitada.

Los padres o cuidadores pueden ayudar a comprender las mejores formas de acercarse y comunicarse con la persona en el Espectro Autista. Es importante que el personal de primeros auxilios sean conscientes de las necesidades únicas de esta población altamente vulnerable.

Fuente: Weiss, M., Bird, F. & Crosner J. (2015). Helping First Responders to Understand and Assist Individuals with Autism in Emergency Situations. Autism Spectrum News. Recuperado de (https://autismspectrumnews.org/helping-first-responders-to-understand-and-assist-individuals-with-autism-in-emergency-situations/). Traducido Por Maximiliano Bravo.

Descripciones Apropiadas Sobre Las Personas Autistas

Las personas autistas están en todos los ámbitos de la vida. Cada una de ellos de pleno valor, ya sea en un empleo remunerado o no. Algunas de ellas tienen muchas dificultades en sus vidas y por eso necesitan un apoyo excelente para realizar sus actividades cotidianas.

La realidad es que si viajas por una ciudad durante un par de horas, encontrarás muchas personas adultas en el Espectro Autista. Padres autistas. Madres autistas. Abuelos autistas. Contadores autistas. Médicos autistas. Abogados autistas. Profesores autistas. Artistas y músicos autistas. Personas autistas de todo tipo, todas las etnias, todos los coeficientes intelectuales.

Pero aún así; ¿Por qué seguimos encontrando muy pocos adultos autista? Porque existe una narrativa frustrantemente común que dice que ellos son «niños eternos deficientes que no tienen empatía», provocando que no deseen reconocer su condición bajo su debido nombre.

Incluso aquellos que cuentan con un diagnóstico fiable se ven obligados a ocultarse, muchas veces, gracias a esa narrativa. ¿Quién estaría dispuesto a reconocerse como una persona autista, si todas las descripciones acerca de la condición son de niños blancos que muerden a los demás y hacen berrinches o de súper genios inadaptados que resuelven ecuaciones complejas y les gustan los trenes?

El apoyos excelente nunca comienza por llamar a un ser humano un «niño eterno deficiente que no tiene empatía»

Sin embargo, eso es lo que hacemos.

Está escrito en los manuales que estos son los ‘términos correctos’, por lo que usamos esos términos muy dañinos.

¿Qué términos prefieren, en cambio, las comunidades del Espectro Autista? Esta es una generalización de la investigación. Pregunta siempre por las preferencias individuales.

Término antiguo: Trastorno del Espectro Autista. Término nuevo: Autismo/Espectro Autista.

Término antiguo: «Tiene Autismo» Término nuevo: «Es Autista» o «Está en el Espectro Autista».

Antigua forma de describirnos: Comportamiento rígido y repetitivo con arrebatos de ira. Intereses obsesivos.

Nueva forma de describirnos: Las personas autistas pueden estar preocupadas por los cambios repentinos, ya que estamos protegiendo la capacidad de funcionamiento de nuestro cerebro. El cambio sensorial y social repentino puede abrumar nuestro cerebro y forzarnos a un evento cerebral no deseado y profundamente agotador. Este es un cierre en el que nos quedamos quietos y silenciosos o, para algunos, un colapso en el que no podemos evitar un comportamiento de aspecto salvaje. Muchos de nosotros nos beneficiamos del flujo de la rutina o de un interés apasionado en un tema, en el que a menudo nos especializamos como carrera o elección de voluntariado.

Antigua forma de describirnos: Alto funcionamiento, bajo funcionamiento, leve, severo.

Nueva forma de describirnos: Algunas personas autistas son buenas para «camuflarse». Básicamente, fingir no ser autistas. Es agotador, desmoralizante, falso y conduce a la fatiga autista, problemas de salud mental y potencialmente al suicidio. Esto puede confundirse con una forma «leve» de autismo. Otros no pueden enmascarar o no optan por enmascarar, y luego se describen como «de bajo funcionamiento». Esto no es bueno. Una mejor manera es describirnos como personas con menores necesidades de apoyo o mayores necesidades de apoyo, pero siendo conscientes de que esto no es estático de por vida. Varía según las condiciones concurrentes, la edad u otras exigencias que se nos impongan.

Antigua forma de describirnos: Falta de empatía.

Nueva forma de describirnos: Las personas autistas a menudo son muy afectuosas y están profundamente centradas en la justicia social. Como las personas autistas tienen un sistema de comunicación social diferente y, a menudo, experimentan un retraso en el procesamiento de las emociones, esto se ha confundido con una «falta de empatía». En realidad, las personas no autistas son igual de malas adivinando lo que estamos pensando y sintiendo, mirando y escuchando. Esto se llama ‘teoría de la doble empatía’ y ambos neurotipos necesitan aprender a hablar el idioma del otro. Investigue sobre esto – vea la parte inferior de este blog.

Antigua forma de describirnos: antisocial, un solitario, ‘en su propio mundo’.

Nueva forma de describirnos: Las personas autistas tienen la misma gama de personalidades que todos los demás. Algunos son más extrovertidos. Otros son más introvertidos. La mayoría de nosotros luchará por estar en un lugar ruidoso y ajetreado durante mucho tiempo debido a la sobrecarga sensorial y social. Tampoco utilizamos el contacto visual ni nos enfrentamos a las personas para indicar amor, interés o escucha. Nuestra señalización es diferente y, a menudo, implica minimizar el contacto visual y sentarse en paralelo, sin mirar. A menudo hacemos buenas amistades con un pequeño número de personas autistas, con quienes compartimos intereses profundos.

Antigua forma de describirnos: Falta de creatividad, uso de métodos de juego rígidos e inapropiados.

Nueva forma de describirnos: Las personas autistas aprenden de forma diferente y se enfocarán en especializarse en un tema primero, antes de generalizarlo a otros. Muchos usarán objetos como parte de una técnica necesaria de flujo, ritual o relajación, de la misma manera que algunas culturas usan ceremonias para relajarse y desestresarse. Esto puede parecer alinear las cosas o usar el mismo movimiento con un juguete una y otra vez. Es posible que otras personas no detecten las leves diferencias que estamos probando o no entiendan por qué.

Esta es solo una pequeña selección de diferentes términos y diferentes formas en las que ahora entendemos el autismo.

Fuente: Memmott, A. (2021). Appropriate Descriptions around Autistic People. Ann’s Autism Blog. Recuperado de (https://annsautism.blogspot.com/2021/07/appropriate-descriptions-around.html). Traducido por Maximiliano Bravo.

¿Cómo Es El Procesamiento Sensorial Para Las Personas En El Espectro Autista?

¿Alguna vez ha tenido una conversación como esta?

Persona en el Espectro Autista: «Necesito irme porque las luces aquí son demasiado brillantes«.

Persona que no vive la condición: «¡Pero no hay nada brillante aquí!«

Muchas personas en el Espectro Autista han tenido esta conversación, o una similar. Podríamos notar cosas como el sonido o la luz de una manera diferente a otras. Eso es porque la mayoría de las personas que viven la condición tienen un procesamiento sensorial diferente al de las personas que no viven la condición.

El procesamiento sensorial es la forma en que su cerebro piensa y reacciona a sus sentidos. Cuando pensamos en nuestros sentidos, solemos pensar en los cinco sentidos principales: vista, oído, olfato, gusto y tacto. Pero también hay otros sentidos, como el hambre, la sed, la temperatura y el dolor.

Todos procesan sus sentidos de formas diferentes. Pero las personas en el Espectro Autista tienen más probabilidades de tener grandes diferencias en nuestro procesamiento sensorial. Muchas personas que viven la condición sienten ciertos sentidos con demasiada fuerza. Sentir que las luces son demasiado brillantes, como hablamos antes, es algo que experimentan muchas personas en el Espectro Autista.

También podemos ser sensibles a ruidos fuertes o cómo se siente nuestra ropa en nuestro cuerpo. Es posible que no podamos comer algunos alimentos que tengan un sabor demasiado fuerte o que tengan ciertas texturas. Es posible que no podamos permanecer en una habitación donde hace demasiado calor o frío.

Las personas en el Espectro Autista también pueden sentir ciertos sentidos más débiles que otras personas. Por ejemplo, es posible que no nos demos cuenta de que tenemos hambre o sed. Es posible que no sintamos el dolor con tanta fuerza como lo hacen otras personas. Esto también puede significar que podríamos amar las comidas realmente picantes o los olores fuertes que otras personas no pueden manejar, porque de lo contrario no podemos probar esos alimentos ni oler esos olores.

Nuestro procesamiento sensorial también puede cambiar con el tiempo. Podríamos sentir un cierto sentido realmente fuerte un día y no notarlo al día siguiente. Puede que nos guste cómo se siente una camisa ahora, y luego no podremos lidiar con la textura de la tela más adelante.

A veces, nuestros sentidos nos agobian. A esto se le llama sobrecarga sensorial. Puede que nos moleste tanto que tengamos una explosión. Nuestras diferencias sensoriales pueden ser algo bueno. Es posible que nos consuele un cierto olor o sabor. Estimular, como mecer, aletear o jugar con un juguete inquieto, puede ayudarnos a controlar nuestros sentidos y a sentirnos felices. Podríamos notar cosas que otras personas pasan por alto.

A pesar de que las diferencias en el procesamiento sensorial son una parte importante del Espectro Autista, no se hablan mucho sobre ellas porque las personas que no viven la condición está más enfocada en cómo nos comportamos que en lo que sentimos. Es posible que a ellas les importe más hacernos comportarnos de forma diferente, en lugar de tratar de entender nuestra forma de actuar.

Muchas terapias para el Espectro Autista intentan hacer que las personas que viven la condición se vean y actúen «normales». Estas terapias no hacen desaparecer nuestras diferencias sensoriales. Pero nos hacen sentir que necesitamos esconderlos. Nos dicen que la forma en que procesamos nuestros sentidos no es «normal». Nos dicen que cuando nos comportamos de manera diferente debido a nuestro procesamiento sensorial, debemos actuar de manera “normal”.

Piense en el ejemplo de una persona en el Espectro Autista que siente que una luz es demasiado brillante. Una persona que no vive la condición podría pensar que la luz no es brillante. No tienen la misma experiencia de procesamiento sensorial que la persona en el Espectro Autista. Así que intentan decir que lo que siente la persona en el Espectro Autista no es cierto. Pero decirle a la persona que vive la condición «¡la luz no es brillante!» no le ayuda. No hará que la luz se sienta menos brillante. Simplemente hace que la persona en el Espectro Autista sienta que necesita dejar de hablar de ello.

Cuando alguien nos dice que nuestro procesamiento sensorial no es «normal», nos muestra que se preocupa más por su propia experiencia que por el hecho de que algo nos está lastimando. Y cuando alguien solo se enfoca en su propia experiencia, es menos probable que nos ayude cuando tenemos problemas con el procesamiento sensorial. En lugar de tratar de hacernos «normales», deberían aceptar que somos personas en el Espectro Autista. No deberían intentar cambiar quiénes somos o cómo procesamos nuestros sentidos.

También es importante pensar en esto cuando tenemos explosiones. No podemos controlar cuando experimentamos una sobrecarga sensorial. No ayuda culparnos o castigarnos cuando nos sentimos agobiados. Darnos espacio y demostrar que se preocupan por nuestros sentimientos es la mejor forma de ayudarnos.

El hecho de que no podamos cambiar la forma en que procesamos nuestros sentidos no significa que los demás no puedan ayudarnos cuando tenemos problemas. Hay muchas formas en que las personas pueden ayudarnos cuando tenemos problemas con el procesamiento sensorial. Si es demasiado brillante, puedes apagar las luces. Puedes llevarnos a un lugar más oscuro para tomar un descanso. Podrías darnos gafas de sol. ¡Solo preguntar cómo puedes ayudar es un gran problema!

Las personas en el Espectro Autista reciben ayuda con nuestras diferencias de procesamiento sensorial todos los días. Podríamos recibir ayuda en el colegio o en el trabajo para poder estudiar o trabajar mejor. Nuestra familia y amigos pueden ayudarnos a hacer que nuestro hogar sea más cómodo para nuestros sentidos. También podemos aprender estrategias de regulación sensorial. Podríamos empezar a llevar gafas de sol con nosotros si las luces nos resultan difíciles. Luego, nos los podemos poner cuando haya demasiado brillo.

Las personas en el Espectro Autista procesan nuestros sentidos de manera diferente, ¡Y eso está bien! Por eso las personas que no viven la condición deberían tratar de comprender nuestras diferencias en vez de cambiarnos.

Fuente: Caplan, R. (2019). What Is Sensory Processing Like For Autistic People? Thinking Autism Guide. Recuperado de (http://www.thinkingautismguide.com/2019/10/what-is-sensory-processing-like-for.html). Traducido Por Maximiliano Bravo.

5 Consejos Útiles Para Ser Un/a Aliado/a De Tu Colega En El Espectro Autista En El Ambiente Laboral

Trabajar puede ser una cuesta cuesta arriba para las personas en el Espectro Autista.

El cerebro de cada persona está conectado de manera diferente, pero casi todos los trabajos asumen un cableado cerebral típico. Las personas en el Espectro Autista pueden encontrar el ambiente laboral hostil porque tenemos un cableado cerebral atípico (no defectuoso, solo diferente).

Es posible que tenga colegas en el Espectro Autista, ya sea que tú (o ellos) lo sepan o no. Si tenemos dificultades, es porque los ambientes laborales y la forma en que se organiza el trabajo pueden ser muy angustiantes. Esta es la razón principal por la que se estima que solo alrededor del 16% de los adultos en el Espectro Autista tienen un empleo a tiempo completo.

I) No te burles de él/ella ni lo/la excluyas como si fuera un «bicho raro»: Las personas en el Espectro Autista ven, oyen y sienten el mundo de forma diferente a los demás. Podemos tener hábitos o gestos inusuales, pero eso no es excusa para ignorarnos o humillarnos.

Tu colega en el Espectro Autista puede hablar mucho sobre, digamos, trenes, pero ¿es eso realmente menos aceptable que hablar sobre tu equipo de fútbol favorito o el último episodio de tu serie de televisión favorita?

Es posible que tengamos rituales que parezcan extraños pero que en realidad nos ayuden a regularnos y mantener la calma. Entonces, si nos balanceamos en nuestra silla, colocamos nuestros bolígrafos en un orden particular o saltamos por el estacionamiento un par de veces al día, ¿y qué?

Desafía a las personas que se ríen de nosotros o nos intimidan. Invítanos a almorzar o tomar algo después del trabajo, pero respeta nuestra decisión si decimos que no.

Con un poco de comprensión y pequeños ajustes en el ambiente laboral, las personas en el Espectro Autista pueden ser un gran aporte en una variedad de roles.

Todos somos diferentes, pero muchas personas tienen habilidades como la tenacidad y la capacidad de pensar de manera diferente, lo que puede ser excelente para resolver problemas. En este blog hay muchos consejos e ideas sobre cómo puede ayudar a crear un ambiente más amigable para las personas en el Espectro Autista.

II) Presta atención a las sensibilidades sensoriales: A menudo somos más sensibles que las personas típicas a algunos estímulos sensoriales y/o menos sensibles a otras. Somos diferentes los unos de los otros y también de ustedes. No esperes todas las personas en el Espectro Autista que tengamos la mismas sensibilidades sensoriales

Tu colega en el Espectro Autista puede sentirse más cómodo/a trabajando lejos del ruido de fondo o de los olores fuertes. Es posible que prefieran que se apaguen las luces o que no puedan usar el uniforme habitual. Acepta esto y haz que suceda.

Pregúntale a tu colega si tiene alguna sensibilidad sensorial y si hay algún ajuste razonable que tú o tu supervisor puedan hacer en el ambiente laboral. A menudo, son los cambios más simples los que marcan la mayor diferencia y hay mucha información y asistencia que pueden ser muy útiles.

III) Di lo que quieres decir: Muchos ambientes laborales tienen su propia jerga y las personas que trabajan juntas suelen hacer bromas. Esto puede convertirse en un problema debido que las personas en el Espectro Autista tienden a pensar literalmente.

No confíes en pistas sociales adicionales, como gestos o tono de voz, para transmitir su mensaje. Di lo que quieres decir, sin ambigüedades ni eufemismos.

Y no esperes que tu colega utilice estas señales sociales o que mantenga contacto visual contigo. No estamos siendo groseros ni distraídos, nos concentramos en tus palabras en vez de tu apariencia.

Hay muchas reglas no escritas que son específicas de cada ambiente laborales, como la etiqueta para celebrar los cumpleaños en la oficina. Estos pueden resultar confusos para las personas en el Espectro Autista. Explicar estas reglas no escritas a todos los nuevos empleados puede marcar una gran diferencia.

IV) No interrumpas la rutina o la forma de trabajar de tu colega: La disrupción nos angustia. Cíñete a los horarios y avisa con la mayor anticipación posible de cualquier cambio inevitable. Si le dices a tu colega que harás algo en un momento específico, cúmplelo, o si se vuelve imposible, avísale lo antes posible.

Permítanos ejercer el máximo control sobre cómo trabajamos. No reorganices nuestro escritorio. Sentémonos en el mismo asiento en cada reunión si queremos. Si tenemos un mentor o un orientador laboral, acepta esto.

Trata de enviar agendas antes de la reunión para ayudar a tu colega en el Espectro Autista a saber qué esperar.

V) Mostrar apoyo y solidaridad: Si tu colega en el Espectro Autista se angustia, intenta comprender el motivo y ofrécele tu apoyo. Reúnete con nosotros y otros colegas y pídale a tu empleador que tome medidas para que el ambiente laboral sea más cómodo y accesible.

Estos podrían incluir la introducción de una oficina desocupada y libre de distracciones, permitir que tu colega trabaje remotamente un par de días a la semana, cambiar el ambiente sensorial o redistribuir mejor las tareas entre los empleados acorde a sus fortalezas individuales.

Cuando un/a colega parece estresado/a o ansioso/a, intenta darle más tiempo y espacio. También puedes organizar eventos de concientización sobre el Espectro Autista, como almuerzos y capacitaciones, para ayudar a tus colegas a comprender más sobre la condición.

Fuente: Booth, J. (s.f). How to be an ally in the workplace for a colleague with autism. TotalJobs. Recuperado de (https://www.totaljobs.com/advice/how-to-be-an-ally-in-the-workplace-for-a-colleague-with-autism). Traducido Por Maximiliano Bravo.

¿Cómo Crear Intencionalmente Una Cultura Laboral Más Inclusiva?

La inclusión es una palabra de moda popular, pero ¿las empresas están haciendo algo más que hablar de labios para afuera? Algunas organizaciones realmente quieren crear una cultura inclusiva, pero muchos líderes no comprenden completamente lo que eso implica. Si estás trabajando para que tu empresa sea más inclusiva, considera estos cuatro pasos.

I) Definir una cultura inclusiva: Existen cierta confusión con respecto a la definición de cultura inclusiva. El hecho de que tu empresa tenga cierta diversidad racial, de género o neurodiversidad no significa que puedas marcar la casilla de inclusión. “En una cultura inclusiva, todos tienen la oportunidad de hacer su mejor trabajo sin importar quiénes son, qué hacen o dónde trabajan”, dice Simma Lieberman, experta en inclusión y autora del libro «110 Formas Para Defender La Diversidad Y Construir Inclusión«

En una empresa genuinamente inclusiva, dice, todos sienten que son realmente parte de la organización y saben cómo contribuyen al éxito de la organización. “La gestión de la diversidad y la inclusión están integradas en todos los sistemas y procesos, por lo que las personas se sienten cómodas asumiendo riesgos, compartiendo ideas y se sienten comprometidas con su propio éxito y el éxito de la organización en todos los niveles”.

La clave es hacer que los empleados se sientan cómodos y crean que encajan bien con la organización. “En una cultura inclusiva, todos los miembros del personal comprenden y aceptan que este es un espacio que pertenece a todos y que existen valores que mantenemos y comportamientos que esperamos que protejan esa cultura”, dice Ximena Hartsock, cofundadora y presidenta de Phone2Action, una plataforma de inclusión digital. “La inclusión es un estilo de vida, una forma de vida, no solo un conjunto de principios escritos en una pared”, dice Hartsock.

II) Comprender la relación entre diversidad e inclusión: La diversidad y la inclusión (D&I) a menudo se mencionan juntas y algunas personas piensan que son sinónimos. No lo son. “La diversidad es un hecho; la inclusión es una elección. Debes tener una fuerza laboral diversa para tu empresa sea inclusiva”, dice Anna Beninger, directora senior de investigación y socia de participación corporativa en Catalyst, una organización sin fines de lucro global que trabaja con directores ejecutivos y empresas para ayudar a construir lugares de trabajo que funcionen para las mujeres.

Beninger dice que la diversidad se refiere a la composición demográfica de la fuerza laboral de una organización. «Una fuerza laboral diversa incluye personas que representan más de un género, grupo racial/étnico, orientación sexual, origen nacional, estrato socioeconómico u otras características».

El beneficio de los grupos diversos es que aportan una variedad de puntos de vista, experiencias, antecedentes e intereses a la mesa. “Los equipos diversos crean inherentemente ideas más únicas porque las personas han tenido diferentes experiencias y ven los problemas de diferentes maneras”, dice Beninger. «Se desafían entre sí y, en última instancia, desarrollan soluciones más sólidas«.

Por otro lado, dice, la inclusión puede ser invisible y difícil de comprender. “La investigación de Catalyst muestra que cuando las personas sienten que pertenecen al grupo y son valoradas por su perspectiva y habilidades únicas, son más cooperativas e innovadoras”, dice Beninger.

Sin embargo, cuando las empresas tienen diversidad sin inclusión, los resultados son muy diferentes. Lieberman dice que sin inclusión, solo tiene empleados de diferentes orígenes. “La diversidad por sí sola puede verse bien en la foto de la empresa, pero sin la inclusión, los empleados terminan en silos raciales, culturales, de género y de otro tipo, y se irán si están infrautilizados, subestimados o se sienten invisibles”. Ella dice que las empresas no se beneficiarán de la diversidad a menos que hagan que los empleados se sientan bienvenidos y puedan unirlos para interactuar y resolver problemas utilizando los talentos y experiencias únicos de sus antecedentes.

III) Date cuenta de que la D&I es un proceso, no un programa: La inclusión no es algo que haces una vez y luego lo taches de tu lista. “Demasiadas personas lo ven como un evento único con capacitación o una hora para almorzar y aprender, pero la inclusión debe integrarse en la cultura de cada sistema y proceso empresarial”, dice Lieberman, y agrega que esto no solo suceda por casualidad. “Tiene que ser intencional y estar alineado con el reclutamiento, la contratación, la mantención y la progresión de las personas”, dice.

Otro problema es la tendencia a centrarse demasiado en políticas y programas. Al desarrollar una estrategia de D&I, Beninger dice que es importante prestar atención al lado humano del cambio. «La investigación de Catalyst muestra que los esfuerzos formales de una organización para promover la inclusión pueden ser efectivos, pero si hay una desconexión con la cultura informal, la exclusión puede persistir«.

Por ejemplo, dice, un/a empleado/a puede estar entusiasmado con el programa de desarrollo de liderazgo de la empresa, pero al mismo tiempo teme las interacciones con los miembros del equipo que constantemente descartan sus ideas en las reuniones.

Para superar esta dificultad, las organizaciones deben promover comportamientos de liderazgo inclusivo entre todos los empleados y recompensar de forma visible y explícita estos comportamientos”, dice Beninger. «Cuando suceda un comportamiento excluyente, interrumpa estos comportamientos y, lo que es más importante, los líderes deben validar las experiencias de exclusión de los empleados reconociendo de manera transparente las barreras y los contratiempos, y destacando los esfuerzos para ampliar la inclusión«.

IV) Adoptar comportamientos de liderazgo inclusivo: Para crear una cultura inclusiva en la que todos sientan que pertenecen y se sientan cómodos expresando su individulidad, Beninger recomienda adoptar cuatro comportamientos clave de liderazgo inclusivo:

  • Empoderamiento: Permitir que los miembros del equipo crezcan y se destaquen animándolos a resolver problemas, proponer nuevas ideas y desarrollar nuevas habilidades.
  • Responsabilidad: Mostrar confianza en los miembros del equipo al responsabilizarlos de los aspectos de su desempeño que están bajo su control.
  • Coraje: Defender lo que crees que es correcto, incluso cuando eso signifique correr un riesgo.
  • Humildad: Admitir tus errores, aprender de las críticas y diferentes puntos de vista, y superar tus limitaciones buscando contribuciones de los miembros del equipo.

Las empresas también deben reclutar, desarrollar y promover activamente a personas de grupos subrepresentados. “La investigación de Catalyst muestra que aún quedan barreras significativas que retienen a las mujeres de alto potencial, incluidas las mujeres de color, de regreso en las organizaciones”, dice Beninger. «Estas barreras deben abordarse para nivelar el campo de juego y crear una organización verdaderamente diversa e inclusiva«.

Y aunque el género y la etnia tienden a dominar la conversación de D&I, la diversidad se extiende más allá de estos descriptores. Por ejemplo, la neurodiversidad. Las ventajas de incluir a las personas neurodiversas en las empresas es porque piensan de forma distinta, se hacen preguntas diferentes y provocan cambios en la forma en la que las empresas hacen las cosas. Aportan, por tanto, altas dosis de innovación y creatividad.

El estar abierto a estos otros puntos de vista determinará en última instancia el éxito de tu programa. “Para que D&I beneficie a una organización y se sostenga a sí misma, las personas deben conocerse, participar en interacciones significativas y aprender habilidades para ser más inteligentes culturalmente, lo que beneficia a todos”, dice Lieberman.

Fuente: (2018). How to Intentionally Create a More Inclusive Culture. TalentCulture. Recuperado de (https://talentculture.com/how-to-intentionally-create-a-more-inclusive-culture/). Traducido Por Maximiliano Bravo.

Neurodiversidad Y Ecología Del Pensamiento

¿Qué significa que un cerebro o una mente funcionen mal?

Esta pregunta está en el centro del desafío planteado por los defensores de la neurodiversidad que han argumentado que discapacidades como el autismo o la dislexia pueden ser de hecho «variaciones naturales» en lugar de condiciones patológicas.

Algunos científicos descartan la perspectiva de la neurodiversidad por estar en contradicción con el consenso científico. Recientemente, el doctor Robert Chapman, acaba de publicar una nueva investigación teórica en Perspective on Psychological Science que proporciona razones para pensar que los defensores de la neurodiversidad pueden haber tenido razón desde el principio.

Su investigación tiene dos propósitos muy importantes. Primero, mostrar que los modelos dominantes de funcionamiento mental en los que se basa nuestro consenso científico pasan por alto sistemáticamente una variedad de formas de funcionamiento, lo que lleva a una patologización rutinaria de las minorías cognitivas. En segundo lugar, proponer un nuevo modelo que evita estos problemas y apoya la perspectiva de la neurodiversidad.

El debate existente

La concepción dominante de «trastorno» (ya sea mental o físico) lo define como «disfunción dañina». La idea detrás de la concepción de la «disfunción dañina» es que la «disfunción» es un deterioro biológico o cognitivo objetivo, mientras que el componente de «daño» está mediado socialmente y asociado con la discapacidad o la angustia.

Los modelos dominantes de funcionamiento mental buscan ser consistentes con la biología evolutiva y, por lo tanto, se enfocan en la adaptación o aptitud individual. Podemos llamar a estos modelos modelos «comparativistas individuales», ya que se centran en el individuo y lo comparan con una norma funcional más amplia. Esta forma de modelar el funcionamiento mental lleva a que se clasifique a todos los seres humanos, y que las personas se clasifiquen como, por ejemplo, «muy inteligentes» o «de bajo funcionamiento».

Hasta ahora, los defensores de la neurodiversidad han desafiado el aspecto de «daño» del trastorno mental recurriendo a modelos sociales de discapacidad para proporcionar una alternativa al modelo médico. Esto proporciona parte de la base teórica para la crítica de la neurodiversidad al mostrar que el daño que las personas neurodivergentes a menudo experimentan puede aliviarse cambiando el entorno.

Los defensores de la neurodiversidad también han cuestionado si nuestra comprensión de la cognición «normal» y «patológica» es objetiva. Como muchos han señalado, hay buenas razones para pensar que existe cierta arbitrariedad en la forma en que construimos la normalidad en nuestros modelos de funcionamiento mental. Otros señalan que cosas como las etiquetas funcionales son dañinas.

Sin embargo, mostrar que un modelo social puede ser útil para una discapacidad no demuestra por sí solo que no exista disfunción médica, ya que es perfectamente coherente que una patología genuina se alivie mediante el uso de un modelo social. Además, mostrar que los modelos existentes tienen cierta arbitrariedad no es suficiente para descartar estos modelos como tales, ya que todos los modelos científicos son algo arbitrarios.

Debido a esto, para hacer que la perspectiva de la neurodiversidad sea más convincente desde una perspectiva científica, los defensores de la neurodiversidad no solo tienen que criticar el modelo existente. También deben proporcionar un modelo alternativo que tenga mayor utilidad que los modelos dominantes.

Hacia una perspectiva ecológica

En su artículo, Chapman asumió este desafío centrándose en cómo los defensores de la neurodiversidad como Judy Singer enfatizan que las mentes humanas funcionan más como un ecosistema que como individuos que compiten entre sí. Hay tres puntos relacionados en apoyo de esto, para los cuales él revisó la evidencia en el artículo.

Primero, diferentes mentes pueden tener un funcionamiento más especializado que es funcional a su manera, a pesar de caer fuera de la norma. Por ejemplo, muchas personas disléxicas son muy creativas a pesar de tener otras discapacidades.

En segundo lugar, la diversidad neurocognitiva en sí misma es beneficiosa a nivel de grupo, ya que cuanto más cognitivamente diversos sean los grupos, más recursos cognitivos tendrán para adaptarse a entornos cambiantes. Esto puede significar que es bueno desde la perspectiva del grupo incluir una diversidad de mentes, independientemente de si algunas están asociadas con la discapacidad.

En tercer lugar, qué formas de funcionamiento mental funcionan bien o mal en un momento dado estarán determinadas en gran parte por la forma en que construimos el entorno. Nuestra cognición está respaldada por factores externos, y lo que parece una disfunción individual puede de hecho ser un problema con el andamiaje cognitivo.

Como Chapman sostuvo en su artículo, una vez que tomamos en cuenta estos factores, queda claro que los modelos dominantes no son simplemente arbitrarios. Más bien, sistemáticamente pasan por alto o subestiman el funcionamiento neurodivergente debido a su perspectiva comparativista individualista.

El modelo ecológico

A la luz de todo esto, Chapman se basó en investigaciones teóricas recientes sobre cómo los ecólogos conceptualizan el funcionamiento de los ecosistemas para desarrollar un modelo «ecológico» de funciones mentales. Hay tres diferencias clave entre este modelo ecológico y los modelos evolutivos dominantes.

Primero, el modelo ecológico tiene una concepción relacional de funciones y disfunciones. En lugar de localizar el funcionamiento o el mal funcionamiento dentro de los individuos, tiene espacio para ubicarlo entre las personas (como ocurre con el problema de la doble empatía) o en la relación entre las personas y el entorno (como muestra el modelo de estrés minoritario).

En segundo lugar, el modelo ecológico es multinivel: tiene en cuenta las contribuciones a los grupos, así como la aptitud individual. Esto nos permite reconocer que la diversidad cognitiva a menudo es beneficiosa para cosas como la resolución de problemas en grupo.

En tercer lugar, el modelo ecológico mira hacia el futuro. Los conceptos evolutivos de funcionamiento tienden a mirar hacia atrás en el sentido de que definen la función «adecuada» de un mecanismo al mirar hacia el pasado evolutivo. Por el contrario, el modelo ecológico reconoce que, dado que el entorno cambia constantemente, no podemos saber qué contará como adaptativo en el futuro, y que la diversidad de funcionamiento contribuye a la solidez frente al cambio constante, independientemente de si fue el producto. de selección.

Trascendencia

Aún no hay forma de saber cuántos investigadores adoptarán el modelo ecológico. Sin embargo, dado que puede capturar los datos que los modelos individualistas pasan por alto, hay una razón inicial para pensar que tendrá una mayor utilidad científica. Chapman termina sugiriendo al menos tres implicaciones del modelo ecológico que se está adoptando.

Primero, el modelo ecológico apoyaría la perspectiva de la neurodiversidad. Es decir, una vez que avanzamos hacia un modelo relacional de funciones, tiene más sentido hablar de variación natural que de personas sanas y desordenadas. Por supuesto, esto no niega que existan disfunciones (o que la intervención médica a veces puede ser útil), simplemente no reduce estas disfunciones a la mente o el cerebro individual.

En segundo lugar, podría ayudar a proporcionar parte de la base conceptual para un paradigma de neurodiversidad que cultivaría más espacio para que los investigadores planteen diferentes preguntas. Por ejemplo, en lugar de centrarse en los «déficits» del individuo, se orientarían más hacia sistemas más amplios que funcionen más allá del individuo.

En tercer lugar, este modelo puede ayudar a fundamentar un enfoque conservacionista de la discapacidad. Desde la perspectiva del modelo ecológico, la diversidad cognitiva es constitutiva del funcionamiento mental en lugar de contradecirlo. Dado esto, hay más razones para conservar y respaldar, en lugar de buscar eliminar, la neurodivergencia, tal como lo han sostenido los defensores de la neurodiversidad durante mucho tiempo.

Fuente: Chapman, R. (2021). Neurodiversity and the Ecology of Thought. Psychology Today. Recuperado de (https://www.psychologytoday.com/us/blog/neurodiverse-age/202102/neurodiversity-and-the-ecology-thought). Traducido Por Maximiliano Bravo.