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Positividad Tóxica: No Siempre Mires El Lado Bueno

En la era de las redes sociales, constantemente vemos publicaciones de amigos y familiares sobre “tener una actitud positiva” o “tener una perspectiva positiva de la vida, ¡todo el tiempo!” Ser optimista a veces puede ser importante, pero a algunos les puede sorprender saber que está bien y es importante sentir sus sentimientos más difíciles.

La frase “positividad tóxica” se refiere al concepto de que mantener una actitud positiva y mantener una actitud positiva es la forma correcta de vivir la vida. Significa concentrarse únicamente en las cosas positivas y rechazar cualquier cosa que pueda desencadenar emociones negativas. Pero eso suena bastante bien, ¿verdad? No tan rápido.

Cuando niegas o evitas las emociones desagradables, las agrandas. Evitar las emociones negativas refuerza esta idea: como evitas sentirlas, te dices a ti mismo que no necesitas prestarles atención. Mientras está atrapado en este ciclo, estas emociones se vuelven más grandes y más significativas a medida que permanecen sin procesar. Pero este enfoque es simplemente insostenible. Evolutivamente, nosotros, como seres humanos, no podemos programarnos para sentirnos felices únicamente.

Al evitar las emociones difíciles, pierdes información valiosa. Por ejemplo, cuando tienes miedo, tus emociones te dicen: “Sé consciente de lo que te rodea”. Las emociones en sí mismas son información; Te dan una instantánea de lo que está sucediendo en un momento dado, pero no te dicen exactamente qué hacer o cómo reaccionar. Por ejemplo, si le tienes miedo a un perro y ves uno más adelante en la acera, eso no significa que tengas que cruzar la calle; solo significa que percibes al perro como una amenaza potencial. Una vez que una persona identifica la emoción, decide si quiere evitar al perro o enfrentar el miedo.

Cuando las personas no prestan atención a los sentimientos negativos y luego se encuentran con los demás como si no los tuvieran, se vuelven menos accesibles y fáciles de relacionar. Estas personas probablemente dan la impresión de que no tienen ningún problema, lo que la mayoría de las personas puede intuir que no es el caso. Es posible que te resulte molesto o difícil conectarse con esa persona. Imagínate tratando de tener una relación significativa con alguien que ignora la tristeza o la ansiedad.

Entonces; ¿Cuál es la alternativa?

Aceptar las emociones difíciles ayuda a sobrellevar y disminuir la intensidad de esas emociones. Piensa en lo bien que te sientes cuando finalmente puede hablar sobre lo difícil que fue tu día con tu pareja, tus padres o tu mejor amigo/a. Sacar cosas de tu pecho, incluidas las negativas, es como levantar un peso de tus hombros, incluso si es más difícil que fingir que todo está bien.

Las emociones no son “buenas” o “malas”, todas positivas o negativas. En cambio, considéralas como una guía: las emociones nos ayudan a dar sentido a las cosas. Si estás triste por dejar un trabajo, probablemente significa que la experiencia fue significativa. Si te sientes ansioso/a por una presentación, probablemente significa que le importa cómo te percibirá tu audiencia.

Las emociones no son solo una forma de que nuestra mente nos da una pista de lo que está sucediendo; también transmiten información a las personas que nos rodean. Si estamos tristes, busca consuelo. Si comunicamos la culpa, busca el perdón.

Si bien puede ser beneficioso tratar de ver el lado positivo de las cosas y encontrar el lado positivo de todas las experiencias de la vida, también es importante reconocer y escuchar nuestras emociones cuando no son tan agradables. Nadie puede ser un rayo de sol 24 horas al día, 7 días a la semana; los humanos simplemente no funcionan de esa manera. De hecho, prestar atención y procesar tus emociones a medida que van y vienen puede ayudarte a entenderte mejor a ti mismo/a y a quienes lo rodean.

Fuente: Lukin, K. (2017). Toxic Positivity: Don’t Always Look on the Bright Side. Psychology Today. Recuperado de (https://www.psychologytoday.com/us/blog/the-man-cave/201908/toxic-positivity-dont-always-look-the-bright-side). Traducido Por Maximiliano Bravo.

5 Cosas Que Tú No Debes Decirle A Alguien Cuando Él/Ella Te Dice Que Es Autista

En algún momento, sucederá. Un/a compañero/a de trabajo, un/a amigo/a o un pariente que “parece normal” se te acercará en confianza y te dirá que él/ella es autista. Dado que la mayoría de nosotros solo hemos estado expuestos a la condición a través de estereotipos de sabios extraños a través de los medios populares, este/a compañero/a de trabajo, amigo/a o familiar puede no parecerse en nada a lo que tú esperas.

Debido a esta disonancia, las respuestas bien intencionadas a menudo terminan siendo inapropiadas. Aquí hay 5 ejemplos que tú debes evitar.

I) “No pareces autista” O “Nunca había sabido que tú eras autista”: Muchas personas autistas han escuchado esas frases innumerables veces, y para ellos siempre son denigrantes. El elogio es lo último que quiere oír alguien que tiene que ocultar su verdadero yo para beneficio de los demás. Sugiere que tienen la culpa de no alinearse con las expectativas e insinúa que ser autista no es tan importante, o peor aún, es algo de lo que avergonzarse.

La realidad es que corremos un gran riesgo al compartir esto y exponernos a la incredulidad y la discriminación. Confiamos en ti porque confiamos en ti y queremos contar con tu apoyo. Necesitamos que tú resistas la tentación de felicitarnos por nuestros disfraces y que te concentres en conocer a la persona real que hay debajo.

A veces, las personas autistas “revelarán” quienes son en el contexto de la necesidad de escapar de un entorno sobreestimulante. Esto conduce a otra respuesta común:

II) “Oh, yo también odio los [ruidos fuertes, grupos grandes, aromatizantes, etcétera]”: Por cierto que sea, para las personas autistas, no se trata de preferencias personales. Estos estímulos secuestran nuestros cerebros, destrozan nuestra compostura y provocan reacciones físicas y fisiológicas que no podemos controlar. Nos bloqueamos y no podemos concentrarnos en nada más. No poder escapar de ellos arriesga todo, desde inmovilizar el pánico hasta un colapso público humillante.

Los intentos de compadecerse son alienantes, no tranquilizadores. Impiden una verdadera comprensión de cuán desesperadas son estas situaciones para nosotros. Le contamos a las personas nuestras dificultades no por simpatía, sino porque necesitamos ayuda. Te necesitamos en ese momento para que te enfoques en ayudarnos y resistas la tentación de tratar de comparar tu experiencia con la nuestra.

III) “Mi [hermano/a, amigo/a] tiene un hijo/a autista. ¿Por qué él/ella hace [tipo de comportamiento]?”: Una pregunta como esta se basa en otro estereotipo falso: que todos las personas autistas son iguales. Toda persona autista es solamente experta en su propia experiencia de vivir la condición. Él/Ella no puede ni está obligado/a a ofrecer información sobre personas autistas que nunca ha conocido. Además, muchas persona autistas enfrentan dificultades específicas y otras no, como el mutismo y la dispraxia, y ellos no están mejor equipados para discutir sus experiencias que una persona no autista. Estas preguntas deben dirigirse a profesionales que se especializan en el autismo, no al primer adulto autista que tú conozcas.

IV) “¿Cuál es tu habilidad especial?”: Al contrario de lo que ves en los medios populares, la mayoría de las personas autistas no tienen talentos superhumanos. Estas personas, llamados sabios, son tan raros en el autismo como en la población general. La idea de que todas las personas autistas son sabias es solo otro mito, uno que hace que sea mucho más difícil para la mayoría de las persona autistas ser aceptados por quienes son.

V) “Oh, ¿Has [visto/leído] esta [serie/película/novela con un personaje autista o creada por una persona autista]?”: El simple hecho de que algo tenga un creador autista no significa que todas las personas autistas estén interesadas en ello. Somos más que nuestro autismo. Peor aún, la mayoría de los obra de ficción convencionales están hechos por personas no autistas y presentan estereotipos deshumanizantes del autismo; es una apuesta segura que no somos fanáticos. En cualquier caso, es mejor evitar el tema por completo.

“OK, esas son las cosas que no debo decir. Entonces, ¿Qué debo decir en su lugar?”

Cuando alguien te confiesa que es autista, reafirma la seriedad de lo que te acaba de decir. Deja a un lado conscientemente tus ideas preconcebidas y resiste el impulso de felicitarlo/a o compadecerte de él/ella. Esta es una oportunidad para aprender más sobre el autismo y ayudar a apoyar a la comunidad autista. Necesitamos más aliados dispuestos a abrir sus mentes y corazones y vernos por lo que realmente somos.

Puede expresar su voluntad de hacerlo de esta forma:

  • “Gracias por confiarme esto”.
  • “Me siento honrado/a de que tú confíes en mí”.
  • “Nunca había conocido a una persona autista antes, pero estoy dispuesto/a a aprender”.
  • “¿Qué puedo hacer para ayudarte?”
  • “Prometo apoyarte al 100% en todo lo que necesites”.

Fuente: Condo, C. (2021). 5 Things Not To Say When Someone Tells You They’re Autistic. Research Autism. Recuperado de (https://researchautism.org/5-things-not-to-say-when-someone-tells-you-theyre-autistic/). Traducido Por Maximiliano Bravo.

Las 4 Caras De La Sobreestimulación

La palabra “sobreestimulación” no aparece en el Diccionario de la Real Academia Española. En la vida de las personas en el Espectro Autista, sin embargo, esta forma de estrés poco reconocida reina de forma suprema.

¿Qué es la sobreestimulación?

La sobreestimulación ocurre cuando hay “demasiados” estímulos externos para que el cerebro de una persona los procese e integre de forma efectiva. Esto conduce a una sensación desagradable de agobio y un impulso de escapar del estímulo o, en su defecto, de llorar o gritar o agitarse. La sobreestimulación es una forma de dolor.

Nadie sabe exactamente por qué las personas en el Espectro Autista se sobreestimulan con tanta frecuencia por experiencias que las personas neurotípicos encuentran bastante manejables. Puede implicar alguna combinación de exceso de respuesta e ineficiencia a nivel del cerebro. La consecuencia psicológica de esta vulnerabilidad neurológica es un estrés casi constante. Una persona propensa a la sobreestimulación se mueve por la vida en un estado continuo de hiperactividad, esperando que el próximo evento impredecible lo domine.

La mayoría de las personas está familiarizada con la sobreestimulación sensorial, pero hay otros tipos. En este artículo se identificarán tres más. Juntos, forman las 4 caras de la sobreestimulación.

I) Sobreestimulación sensorial: La sobreestimulación sensorial es provocado por sentidos hipersensibles. Es imposible que el cuerpo se relaje cuando es sometido, o podría serlo en cualquier momento, a una embestida sensorial. Así como una persona neurotípica estaría bastante nerviosa en un mundo de erráticos sonidos explosivos cercanos, aire pútrido y humo y ropa interior de papel de lija, las personas en el Espectro Autista (y otros con dificultades sensoriales) están continuamente al límite en este mundo.

Por ejemplo, una persona en el Espectro Autista es muy hipersensible a los ruidos. Al salir, él/ella aprieta los dientes mientras escucha los ruidos: automóviles en movimiento, camiones, autobuses, trenes, motocicletas y aviones; vehículos acelerando sus motores y tocando sus bocinas; sirenas de patrullas, ambulancias y camiones de bomberos; maquinaria de los trabajadores de la construcción; tiendas de música, radios al aire libre y radios de automóviles a todo volumen; y el ruido de los perros ladrando. Estos se combinan con otras fuentes de sobrecarga sensorial: luz del sol brillante, humo de cigarrillo, multitudes impenetrables. La embestida sensorial de la vida cotidiana de la ciudad puede hacer que para él/ella sea un suplicio salir de su apartamento.

II) Sobreestimulación emocional: A las personas en el Espectro Autista con frecuencia les resulta difícil identificar lo que sienten. Esto puede estar relacionado con los hallazgo de que el cerebro de una persona en el Espectro Autista exhibe una menor conectividad de largo alcance, en particular entre el sistema límbico (donde se originan las emociones) y la corteza prefrontal (donde se vuelven conscientes). A menudo siento una densa niebla en mi cabeza cuando me piden que verbalice mis emociones.

Parece casi paradójico, entonces, que tantas personas en el Espectro Autista experimenten y absorban emociones con una fuerza y ​​rapidez asombrosas. Maremotos de sentimiento chocan inesperadamente, y a menudo sin identificar, contra barreras endebles. Los arrebatos de ira o los ataques de llanto pueden surgir cuando la reserva emocional de una persona en el Espectro Autista se desborda. Quizás en parte porque las personas en el Espectro Autista no puede acceder fácilmente a sus emociones, no pueden regularlas fácilmente.

La sobreestimulación emocional puede ser provocada por cualquier número de sucesos cotidianos: una película de terror, un libro triste, una intensa sesión de psicoterapia, una conferencia inquietante, una conversación difícil. Incluso la alegría, especialmente la alegría inesperada, como en las sorpresas agradables, puede ser muy intensas. Todo esto hace que las personas en el Espectro Autista sean bastante reacias a las emociones. No es una coincidencia que muchas personas en el Espectro Autista prefieran estudiar y discutir información objetiva neutral que asuntos interpersonales repletos de emociones.

III) Sobreestimulación intelectual: La mente de una persona en el Espectro Autista siempre está en movimiento. Mentes tan frenéticamente activas pueden acumular cantidades espectaculares de información fáctica y desarrollar ingeniosos poderes analíticos. Pero también pueden hundirse en detalles irrelevantes.

La vida intelectual de muchas personas en el Espectro Autista está dominada por la incapacidad de concentrarse en las cosas importante, un producto de su coherencia central débil. Las dificultades de la función ejecutiva solamente agravan el problema. Las personas en el Espectro Autista tienen dificultades para priorizar y organizar en todos los ámbitos: tomar notas en el colegio, estructurar proyectos en el trabajo, clasificar documentos importantes en casa. Las personas neurotípicas no memorizarían los números de página de un libro de texto cuando estudian para un examen. Pero las personas en el Espectro Autista deben lidiar constantemente con la perpetuamente agotadora y sobreestimulante tarea de filtrar y clasificar masas de información.

Es posible que el intenso interés de muchas personas en el Espectro Autista en uno o dos temas puede ser un esfuerzo inconscientes para regular la sobreestimulación intelectual al involucrarnos profundamente con material que no necesita ser demasiado priorizado o estructurado.

IV) Sobreestimulación social: La sobreestimulación social es en realidad una combinación de los 3 tipos de sobreestimulación antes mencionados. Las interacciones sociales están plagadas de intercambios rápidos de información verbal (intelectual), mensajes no verbales (emocionales) en constante cambio y las experiencias sensoriales de cuerpos cercanos, voces fuertes y el abrazo obligatorio ocasional.

La naturaleza multimodal de las relaciones sociales las hace sumamente difíciles para las personas en el Espectro Autista. Hay tanto que procesar a la vez, ¡y todo se mueve muy rápido! Las interacciones que fluyen intuitivamente para la mayoría de los neurotípicos pueden dejar a las personas en el Espectro Autista aturdidas y sin aliento. No es de extrañar que a veces ellas digan algo incorrecto. A menudo, lo que más necesitan decir es: “¡Más despacio! ¡Espérame!”

Manejo de la sobreestimulación

Actualmente no existe una intervención médico confiable para la sobreestimulación. No obstante, algunas personas en el Espectro Autista pueden estar gratamente sorprendidas al descubrir cuánto más tranquilos podrían estar si llevaran vidas deliberadamente de baja estimulación.

I) Simplificar: Las personas en el Espectro Autista, que están muy estimuladas por casi todo, nunca disfrutarán de un estrés bajo a menos que aprendan a evitar lo evitable.

Por lo general, no hay una buena razón para que una persona en el Espectro Autista vaya a un parque de diversiones, asista a una fiesta salvaje, vea una película de terror o asuma una carga académica/laboral muy pesada si estas actividades causan sobreestimulación.

Las personas en el Espectro Autista no necesitan compararse con las personas neurotípicos en estas áreas. Las personas neurotípicas buscan más estimulación porque su activación inicial es menor.

Por ejemplo, mantener tu hogar vacío de todo menos las cosas que tú consideras esenciales para que una “zona de baja estimulación”. También trata de simplificar tu vida manteniendo un horario semanal regular (aunque modesto) para tus obligaciones sociales, la diversión, el cuidado personal y los quehaceres del hogar.

II) Planificar todo: Las personas en el Espectro Autista se sienten agobiadas por las sorpresas y la espontaneidad. Un poderoso antídoto para la sobreestimulación, entonces, es planificar con anticipación siempre que sea posible.

Planificar con anticipación significa programar citas y compromisos con mucha anticipación y equilibrar tu calendario para que nunca haya demasiada estimulación en un día específico o una semana específica. Significa hacer un seguimiento de tus actividades y de tu estado de ánimo y saber cuándo debes cancelar, tirar la toalla y descansar.

Planificar con anticipación también significa que cuando las personas en el Espectro Autista eligen evitar algo que seguramente será sobreestimulante, reserven un tiempo antes y después de la actividad para “desestimularse”. El tiempo de inactividad adecuado es esencial para cualquier actividad estresante, ya sea desagradable pero necesaria (una entrevista de trabajo) o muy placentera (una cita con tu pareja).

III) Ser proactivo/a: Cuando participamos deliberadamente en actividades altamente estimulantes, las personas en el Espectro Autista a menudo pueden reducir la sobreestimulación pidiendo respetuosamente lo que necesitamos.

En una sociedad que se vuelve cada vez más sensible a las necesidades de las personas en el Espectro Autista, una persona cortés y proactivo/a que vive la condición puede ejercer una gran cantidad de poder. Él/Ella puede pedirle a los demás que hablen más tranquilamente, bajen la música, no lo/la toquen o nos le den más espacio (reduciendo la sobreestimulación sensorial). Él/Ella puede pedir que le repitan o aclaren las ideas, que le escriban instrucciones o que las tareas se dividan en partes más manejables (reduciendo la sobreestimulación intelectual). Él/Ella puede pedir cambiar el tema de una conversación deprimente (reduciendo la sobreestimulación emocional) o disculparlo/a cortésmente por unos minutos en una reunión social (reduciendo la sobreestimulación social).

Cuando se trata de la sobreestimulación sensorial, las personas en el Espectro Autista también puede usar estrategias físicas para proteger sus sentidos: lentes de sol, tapones para los oídos o audífonos, ropa de gala suave para una fiesta. Una explicación concisa pronto orientará a cualquiera que pueda estar perplejo por el uso de estos elementos por parte de una persona en el Espectro Autista.

IV) Mantenerte sano/a: Cuida tu cuerpo comiendo bien, haciendo ejercicio y descansando y durmiendo lo suficiente también mantiene nuestro cerebro en forma. La mala salud en general o incluso simplemente saltarte el desayuno reducirá tu umbral de estimulación.

V) Ser paciente: La novedad del mundo es parte de lo que hace que la vida sea demasiado estimulante para las personas en el Espectro Autista. Nuestra tolerancia a la estimulación generalmente aumenta a medida que crecemos. Las personas en el Espectro Autista pasan de sobrevivir a prosperar a medida que se adapten a las sorpresas de la vida y descubren nuevas formas de bajar el volumen del mundo.

Fuente: Kaim, N. (2010). Four Faces of Overstimulation. Autism Spectrum News. Recuperado de (https://autismspectrumnews.org/four-faces-of-overstimulation/). Traducido Por Maximiliano Bravo.

Los 2 Errores Principales En La Alimentación De Las Personas En El Espectro Autista Y Sus Respectivas Soluciones

Alimentar a un/a niño/a en el Espectro Autista nunca es una tarea fácil. Llantos, gritos e incluso colapsos son comunes durante la hora de comer.

Para la mayoría de los padres de niños en el Espectro Autista, puede resultar difícil encontrar formas adecuadas de ampliar la dieta de sus hijos. Sin embargo, es común escuchar que después de un tiempo de intentarlo, sin resultados, muchos padres caen en estos errores de alimentación que pueden afectar la relación de sus hijos con la comida.

Hoy, compartiremos los 2 errores principales de alimentación, así como consejos para ayudarte a pasar menos tiempo estresándose por alimentar a tu hijo/a y más tiempo juntos para hacer las cosas que aman.

Error n. ° 1: Darle a tu hijo/a solo las comidas que le gustan

Los niños en el Espectro Autista tienen cinco veces más probabilidades de tener problemas con la alimentación en comparación con los niños neurotípicos. Es común escuchar que algunos niños que viven la condición simplemente no comerán hasta que les sirvan lo que les gusta.

Esta dificultad puede hacer que los padres les ofrezcan solo lo que les gusta (nuggets de pollo, galletas, etc.) para evitar que se salten las comidas o simplemente dejen de comer.

La solución: según la nutricionista Jenny Friedman, los niños en el Espectro Autista necesitan probar nuevos alimentos al menos una docena de veces antes de que les guste. Sin embargo, la clave para ampliar la dieta de tu hijo/a es ofrecer solo un nuevo alimento por comida. Por ejemplo, si a tu hijo/a le encantan los nuggets de pollo y las papas fritas, intenta ofrecerles lo mismo con un poco de brócoli. Recuerda, los niños necesitan exposiciones múltiples a los alimentos antes de que les gusten, así que no se desanime si se los saltan al principio. ¡La comida es un proceso!

Error n. ° 2: Avanzar demasiado rápido

Los padres tienden a avanzar demasiado rápido cuando ven que sus hijos responde a las nuevas comidas. Por lo tanto, pueden ofrecerles muchos alimentos nuevos demasiado rápido, lo que hace que tu hijo/a reaccione negativamente, a veces incluso hasta llegar a una regresión alimentaria.

La solución: Un alimento nuevo a la vez. Si tu hijo/a ya está comiendo brócoli ¡fantástico! Quédate allí y déjalo/a disfrutar del brócoli durante un par de semanas antes de cambiar radicalmente la dieta. Ten en cuenta que los niños en el Espectro Autista necesitan tiempo para adaptarse a los cambios, así que incluso si está notando un progreso, manténgase y permita que él/ella procese las nuevas comidas.

Finalmente, es comprensible que tú encuentres muchas dificultades en el camino para ayudar a tu hijo/a en el Espectro Autista a tener una alimentación más diversa.

Sin embargo, con las herramientas adecuadas y mucha paciencia es posible expandir su dieta y obtener resultados maravillosos.

Fuente: Ibarra, M. (2020). 3 Worst Autism Feeding Mistakes. World Stem Cells Clinic. Recuperado de (https://worldstemcellsclinic.com/blog/3-worst-autism-feeding-mistakes/). Traducido Por Maximiliano Bravo

Los Quehaceres Del Hogar Les Enseñan A Los Niños En El Espectro Autista Habilidades Para La Vida Autónoma

Muchos padres de niños en el Espectro Autista creen que sus hijos podrían tener dificultades para ayudar con los quehaceres del hogar. Sin embargo, tu hijo/a puede estar listo/a y dispuesto/a para ellos. Eso le permitirá a él/ella ser más autónomo/a y ganar confianza para cuidar bien de sí mismo/a. Por supuesto, es posible que debas modificar los quehaceres y enseñarles cómo hacerlos de una forma que puedan comprender. También deberá tomarse el tiempo para practicar y dominar estas habilidades. Este artículo analiza las formas en las que puede enseñarle a tu/a hijo a ayudar con los quehaceres del hogar.

Quehaceres apropiados para los niños en el Espectro Autista

La elección de los quehaceres adecuados depende de la capacidad de tu hijo/a para comprender cómo completarlos, su capacidad física para manejarlos y su motivación personal. Hay muchas listas de quehaceres apropiados para la edad a las que los padres pueden consultar para obtener ideas sobre qué tipo de quehaceres asignar a los niños. Sin embargo, para los niños en el Espectro Autista, la edad no necesariamente determinará su disposición para completar los quehaceres. Deberá determinar si tu hijo/a está preparado en términos de su desarrollo y si tiene los requisitos previos necesarios para completarlos de forma autónoma. Cada niño/a será diferente en este sentido. Tú eres el mejor juez de lo que tu hijo/a podría hacer en la casa, pero aquí hay algunas preguntas que puede considerar.

Pregúntate:

  • ¿Qué quieres que tu hijo/a haga de forma autónoma en la casa?
  • ¿Este quehacer le ayudará a desarrollar nuevas habilidades sociales o prácticas?
  • ¿Podrá tu hijo/a realizar físicamente estos quehaceres sin ayuda?
  • ¿Tu hijo/a las habilidades de motricidad fina y gruesa para completar el quehacer? Si no es así, piensa en lo que él/ella necesitará enseñarles primero para que pueda realizarlo.
  • ¿Tu hijo/a está motivado para realizar estos quehaceres? Si no es así, piensa en las formas en que puedas motivarlo/a.
  • ¿Tu hijo/a tendrá la capacidad de atención para completar sus quehaceres? Los niños más pequeños pueden necesitar quehaceres que se pueden completar en muy poco tiempo, como colocar una caja de cereal en el contenedor de reciclaje.

En general, aquí hay algunas sugerencias de quehaceres comunes ordenadas por edad. Necesitas determinar lo que tu hijo/a podría estar dispuesto/a a hacer y lo que él/ella podría hacer. Puedes comenzar eligiendo un quehacer y concéntrate en ello hasta que tu hijo/a pueda completarlo de forma autónoma.

  • Niños pequeños (2-3 años): Ayudar a hacer la cama; Recoger sus propios juguetes; Sacudir el polvo con un plumero; Poner la ropa sucia en el cesto de la ropa.
  • Niños en edad preescolar (4-5 años): Poner la mesa; Limpiar la mesa; Sacar los reciclables (excepto los artículos de vidrio); Hacer coincidir los calcetines; Guardar la ropa limpia; Regar las plantas; Alimentar a sus mascotas; Ordenar sus habitaciones.
  • Edad 6-8: Doblar toallas y lavar la ropa; Ordenar sus habitaciones y áreas de uso común; Trapear; Hacer ensaladas sencillas; Reemplazar rollos de papel higiénico; Sacar la basura liviana; Aspirar; Recoger el correo.
  • 9-12 años: Preparar comidas sencillas; Llevar la basura a la acera; Cargar el lavavajillas y encenderlo; Lavar la ropa; Barrer los pisos; Guardar la comida; Preparar su almuerzo escolar.
  • Mayores de 13 años: Limpiar los baños; Lavar el auto; Hacer reparaciones sencillas en el hogar; Limpiar las ventanas; Hacer las compras con un adulto; Limpiar el refrigerador; Darle mantenimiento al jardín.

Esta lista es extensa, pero no exhaustiva. Pueden haber otros quehaceres que te gustaría que hiciera tu hijo/a. Asegúrate de elegir los quehaceres que crea que tu hijo/a puede hacer de forma segura sin lastimarse a sí mismo/a o a terceros.

Enseñarle a tu hijo en el Espectro Autista a hacer los quehaceres del hogar

Hay varias técnicas que puede utilizar para enseñarle a su hijo a realizar tareas sencillas. Echemos un vistazo a algunos de ellos.

I) Análisis de tareas: El análisis de tareas es una técnica en la que divide los quehaceres en varios pasos más pequeños y le enseña a tu hijo/a cada uno de estos pasos hasta que comprenda cómo hacerlo hasta el final. Debes pensar en cada paso de los quehaceres para identificar los pasos que le enseñarás a tu hijo/a. Al redactar un análisis de tareas, piensa en cómo la finalización de cada paso conduce al siguiente. Para un/a niño/a en el Espectro Autista, es posible que debas modificar una tarea para que él/ella pueda completarla.

Por ejemplo, si les pide a tu hijo/a que riegue las plantas, tu análisis de tareas comenzaría con: 1. Consiga una regadera. 2. Llevarla a la manguera del jardín (o al fregadero). 3. Colocar una regadera debajo de la manguera (o el grifo). 4. Abrir el agua. Y así. Como puedes ver, hay varios pasos para los planes de riego. Puedes motivar a tu hijo/a y ayudarlo/a al principio, hasta que él/ella pueda completar el quehacer por sí solo/a. Enseñar a tu hijo/a a realizar cada uno de estos pasos también se conoce como encadenamiento. Puedes trabajar con el/la terapeuta de tu hijo/a para hacer un análisis del quehacer que tú estés interesado/a.

II) Modificar los quehaceres: Mientras le enseñas a tu hijo/a a hacer sus quehaceres, puedes que él/ella se dé cuenta de que no es capaz de completarlos por su cuenta. En este caso, puedes modificar los quehaceres para tener menos o más simple pasos. Por ejemplo, si le está enseñando a su hijo a lavar la ropa y no él/ella puede tomar una decisión sobre qué tipo de ciclo seleccionar para diferentes tipos de ropa, puede enseñarle a usar un tipo de ciclo para todo, y evitar darles ropa que no es adecuada para ese ciclo. Así que puedes pedirle que utilice el ciclo de “lavado normal” y preclasifiquen su ropa para lavar a mano, o prendas delicadas.

III) Indicaciones: Las indicaciones se pueden utilizar para enseñarle a tu hijo/a cómo completar sus quehaceres. Sin embargo, ten cuidado con la frecuencia y el tipo de indicaciones para que tu hijo/a no dependa excesivamente de ellas. Es preferible utilizar tan pocas indicaciones verbales como sea posible. Cuantos más ajustes puedas hacerle al ambiente para que tu hijo/a sea más autónomo/a, mejor. Por ejemplo, si tú deseas que tu hijo/a te ayude a guardar los platos, puedes incluir imágenes en el exterior de los cajones que muestren lo que hay dentro de cada uno.

IV) Motivar y usar refuerzos: Hacer los quehaceres del hogar con regularidad puede no ser algo natural para tu hijo/a, y él/ella se beneficiará de tener algún tipo de refuerzo a medida que aprenda a completarlos. Estos pueden incluir elogios, ¡muchos! O podría ser un privilegio, como ver su programa favorito en la televisión, o incluso algo simple como un sticker o un caramelo. Al principio, puedes reforzarlos a medida que completan parte de sus quehaceres. Por ejemplo, si tu objetivo es lograr que tu hijo/a lave su propia ropa, puedes recompensarlo/a con elogios por poner su ropa en el cesto de la ropa y llevarlo al área de lavandería. Puedes continuar reforzándolos a medida que aprenden a realizar más pasos en sus quehaceres. Seleccionar los quehaceres que afectan personalmente a tu hijo/a también hará que él/ella esté más dispuesto a colaborar. Por ejemplo, si el/la niño/a empaca su propio almuerzo, es posible que pueda elegir qué comerá. Cuanto más naturalmente refuercen los quehaceres, más fáciles serán de enseñar.

V) Apoyos visuales: Si tu hijo/a ha tenido experiencia en el uso de apoyos visuales u horarios, utilízalos como indicaciones o recordatorios para los distintos pasos de sus quehaceres. Si él/ella puede relacionar imágenes con objetos o actividades reales, esto sería eficaz y útil para guiarlo/a a través de los pasos. Busca o haz imágenes de cada paso de los quehaceres para recordarle a tu hijo/a lo que debe hacer y coloca las imágenes en un área visible y de fácil acceso. Por ejemplo, si le estás enseñando a tu hijo/a a alimentar al perro, puedes incluir un programa visual con una imagen de cada paso que incluya, abrir el recipiente, sacar la comida, verter la comida en el tazón y guardar la cuchara. Los apoyos visuales también se pueden utilizar para estimular a tu hijo/a de otras formas. Por ejemplo, para barrer el piso puedes incluir un sticker en la escoba donde el/la niño/a debe colocar sus manos para que la sujete correctamente. Otro ejemplo puede ser cubrir los botones que el/la niño/a no necesita presionar en el microondas para que solo estén visibles los botones correctos. Estas pistas visuales actúan como un recordatorio para tu hijo/a, de modo que no necesitará tus indicaciones y, a medida que él/ella desarrolla su autonomía, podrán desaparecer con el tiempo.

VI) Practicar constantemente: Trabajen juntos en los quehaceres del hogar hasta que tu hijo/a haya tenido la oportunidad de practicarlos varias veces y sentirse cómodo/a al realizarlos. Trabajar juntos será más divertido para tu hijo/a y le permitirá aprender de ti mientras realiza sus quehaceres. Sé flexible con la forma en que tu hijo/a los completa. Si él/ella no los está haciendo bien, o no están a la altura de tus estándares, ¡elógialo/a por su esfuerzo y por las cosas que está haciendo bien! Se necesitará mucha práctica para que tu hijo/a aprenda a hacer sus quehaceres hasta el final y para tu satisfacción, ¡así que sé paciente!

Conclusión

Hay tantos beneficios de que tu hijo/a en el Espectro Autista colabore con los quehaceres del hogar, incluyendo una mayor autonomía y confianza en sí mismo/a. A medida que le enseñes a tu hijo/a nuevos quehaceres, permítele cierta flexibilidad para elegir lo que le gusten o, al menos, a las que les disgusten menos. ¡Es más probable que él/ella los haga bien si les gusta hacerlos! Una vez que tu hijo/a adopte la rutina de hacer los quehaceres que le gustan, aumenta la motivación para hacer más quehaceres que quizás no le gusten. Si tú no puedes enseñarles cómo hacer los quehaceres del hogar a pesar de haber probado algunas de las técnicas antes mencionadas, es posible que desees ver si el/la terapeuta de tu hijo/a puede ayudarte o sugerir otras formas de hacer que tu hijo/a aprenda. Recuerda ofrecerle muchos elogios y apoyos.

Fuente: (s.f.) Household Chores for a Child with Autism. Porchlight Autism Education Series. Pacific Autism Center of Education. Recuperado de (https://www.porchlighteducation.org/modules/summaries/teaching-children-to-help-with-chores-summary.pdf). Traducido Por Maximiliano Bravo.

Espectro Autista Y Soledad: ¿Cómo Superar El Aislamiento Autista?

Para las personas en el Espectro Autista, el aislamiento es una espada de doble filo. Puede ser que cuando el mundo simplemente no cuadra, alejamos a las personas para encontrarnos a nosotros mismos. Sin embargo, cuando nos las arreglamos para recrearnos y encontrar la esquiva paz interior, a menudo sucede que nos hemos separado tanto de los demás, que nos sentimos tan perdidos como antes.

Parafraseando un tweet que ha estado circulando recientemente: ‘Me encanta estar solo/a pero odio sentirme solo/a‘ y, dentro de la comunidad de Espectro Autista, una comunidad donde el 79% informa que se sienten regularmente solos, esto no es infrecuente (especialmente en estos tiempos de pandemia en los que el distanciamiento físico prácticamente ha reducido considerablemente nuestras oportunidades sociales). Entonces, ¿Qué se puede hacer para comprender mejor y combatir la soledad en el Espectro Autista?

Cuando el aislamiento autista se decide por uno mismo

Derivada de la palabra griega “auto” que significa “yo”, la parte “Autista” de “Espectro Autista” se eligió originalmente para reflejar cómo las personas que viven la condición se encuentran comúnmente por sí solas. Dicho de otra forma, esto significa que, desde su primer diagnóstico, el Espectro Autista siempre ha sido visto como una especie de egoísmo, un término que supuestamente define cómo los miembros de nuestra comunidad se sienten atraídos por el aislamiento.

En principio, este tampoco es un concepto del todo inepto, ya que muchas personas en el Espectro Autista, en algún momento u otro, elegirán la compañía de ellos mismos sobre el ajetreo y el bullicio de los grupos sociales. Sin embargo, es importante reconocer que esto no es directamente un rasgo de la condición, sino en realidad una respuesta a la alteración sensorial y las atmósferas impredecibles que se encuentran en las reuniones.

Sin embargo, debido a que los humanos son criaturas sociales por naturaleza, esto ha llegado a ser visto como “extraño” y muchos padres/cuidadores harán todo lo posible para tratar de sus seres queridos en el Espectro Autista hagan amigos en grupos y equipos. Sin embargo, empujar a las personas que viven la condición a estos ambientes solo confirma nuestra creencia de que no tenemos control cuando se trata de las acciones de otras personas y, en consecuencia, queremos volver a meter la cabeza en nuestro caparazón.

Sin embargo, esto no quiere decir que las personas en el Espectro Autista deban ser dejadas a su suerte, ni tampoco que esa no es una opción válida, como ha demostrado las investigaciones más recientes, el aislamiento puede tener beneficios increíbles tanto para las personas en el Espectro Autista como para quienes no viven la condición por igual, que incluyen:

  • Mayor productividad.
  • Mayor creatividad.
  • Mejor concentración.
  • Mayor autocomprensión.
  • Mayor autoestima.
  • Estrés reducido.
  • Mejor procesamiento emocional.

A pesar de esto, realmente puedes tener demasiado de algo bueno y, posteriormente, demasiado tiempo a solas se ha relacionado con la depresión y el aumento de la ansiedad. Por esta razón, la lista anterior no debe considerarse como una verdad absoluta ya que, inevitablemente, la fortaleza de la soledad de uno puede convertirse inadvertidamente en una jaula de nuestra propia creación.

¿Cómo las personas en el Espectro Autista pueden sentirse aisladas en una multitud?

Aunque las personas en el Espectro Autista están bastante contentas con su propia compañía, hay muchas ocasiones en las que no quieren estar solos. Es decir, en un momento u otro, probablemente habrán tenido una larga conversación con alguien que vive la condición sobre su interés particular y, durante estos momentos, está claro que no quieren estar en ningún otro lugar que no sea el aquí y ahora, probablemente hablando sobre, por ejemplo, dinosaurios.

Sin embargo, para muchas personas en el Espectro Autista, aquí es donde las diferencias entre estar solos y sentirse solos realmente entran en perspectiva, ya que no es raro que las personas que viven la condición se sientan completamente aisladas incluso cuando están rodeadas de amigos.

Esto no quiere decir con esto es que las personas en el Espectro Autista son muy buenas para copiar lo que vemos, pero no tan buenas para imitar los matices que lo acompañan. Por ejemplo, pueden ver cómo grupos de personas se hacen amigos, pero notan incorrectamente la importancia de los intereses y valores compartidos. Posteriormente, pueden unirse a grupos donde se ven obligados a cambiar quiénes son para encajar.

Conocido como camuflaje social, debido a la obligación de disfrazarse en un nivel superficial para encajar, a menudo se habla mal de este acto por los peligros que causa, como permitir que las personas en el Espectro Autista sean engañadas y se aprovechen de ellas. Sin embargo, el camuflaje social también es peligroso, ya que puede resultar en que una persona en el Espectro Autista se quede atrapada en relaciones superficiales que no les aportan la satisfacción emocional que todos buscamos en un nivel fundamental.

Afortunadamente, a menudo puede ser necesario aprender quién no eres, para saber quién eres y, cuando rompemos con este tipo de relaciones tóxicas, rara vez cometemos el mismo error dos veces. Pero, ¿Qué se puede hacer para asegurarse de que este error nunca se cometa en primer lugar?

¿Cómo las personas en el Espectro Autista pueden vencer el aislamiento?

En realidad, vencer el aislamiento no se trata de encontrar una buena compañía, sino de un estado de ánimo en el que no nos quedemos con ganas de más al principio, a la mitad y al final de cada día. Como tal, quería terminar hoy compartiendo 3 consejos para superar la soledad en el Espectro Autista, todos los cuales marcarán la diferencia, ya sea la soledad que enfrentamos por nuestra cuenta o la que sentimos cuando estamos perdidos en una multitud.

I) Identidad: Trata de comprender tu lugar en una comunidad, antes de comprender quién eres como persona, a menudo puede parecer como intentar completar un rompecabezas con los ojos cerrados. Eso no quiere decir que sea imposible, es solo que a menudo vas a hacer las cosas mucho más complicadas e, inevitablemente, vas a hacer conexiones que no son del todo correctas.

Puedes evitarlo tomándote el tiempo para considerar lo que es importante para ti antes de conocer a otras personas, ya que, dependiendo de su respuesta, es posible que descubras que te adaptas mejor a otros ambientes, es decir, un grupo para participar en actividades conjuntas o una sala de chat para compartas tus pensamientos y sentimientos.

Además, una mejor comprensión de ti mismo/a puede ayudarte a mantener mejores relaciones, ya que puedes asegurarse de que también estés en un ambiente que sea el más adecuado para ti. Por ejemplo, puede que no te gusten los bares ruidosos con muchas voces diferentes, y tampoco te guste el silencio absoluto. Sin embargo, una mejor opción pata ti sería un lugar donde hay un volumen de fondo constante, porque a menudo puede ser más fácil conversar con los demás.

II) Esfuerzo: Cuando tú has estado solo/a durante demasiado tiempo, tiendes a olvidar que hay otros lados de una conversación. Por esta razón, es importante recordar que, cuando sales a conocer personas nuevas, ellos también te conocen a ti.

Escuchar los pensamientos de los demás y tomarse el tiempo para hacer las cosas que ellos quieren hacer (incluso si no es algo que tú quieres hacer) son formas excelentes de mantener las relaciones fuertes y sanas e, incluso, es posible que descubras eso, cuando expandas tu zona de capacidades, terminarás disfrutando de la nueva actividad mucho más de lo que esperabas.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que un/a verdadero/a amigo/a nunca te obligará a hacer algo que realmente no quieres hacer y, aunque puede ser tentador, trata de no llevar la cuenta de cuántas veces hiciste lo que tú querías hacer en vez de lo que ellos querían hacer; ya que nadie quiere sentir que su amistad está siendo calificada.

III) Expectativas: Durante tu juventud, podrías haber tenido un/a mejor amigo/a, algo que es extremadamente común para muchas personas en el Espectro Autista, ya que permite una mayor coherencia. Durante mucho tiempo, eres muy unidos. Sin embargo, un día él/ella hizo un/a nuevo/a amigo/a y desarrollaron nuevos intereses distintos a los tuyos. En ese te sientes enfadado/a porque tú pensaba que tu amigo/a era tuyo/a y sólo tuyo/a y, después de una discusión muy acalorada, terminaste perdiéndolo/a por completo.

El propósito de esta situación hipotética es destacar la importancia de manejar las expectativas a la hora de tener amigos y conocer a otras personas, ya que siempre debes esperar que haya una o dos cosas que puedan causar fricción entre los dos y, además, si es porque mentalmente ya perdieron el interés o la vida los separó, nunca debes asumir que una amistad puede durar para siempre.

Sin embargo, esto no significa que las amistades deban verse como desechables. De hecho, aprecia cada momento que tienes con las personas que dejaste entrar en tu vida. Sin embargo, para evitar ilusiones dañinas, esto demuestra por qué nunca debes dejar que una leve indiferencia interfiera con un/a buen/a amigo/a y, además, nunca le cierres la puerta a conocer nuevas personas ya que, al abordar el problemas de aislamiento del Espectro Autista, realmente mientras más, mejor.

Fuente: Sinclair, J. (2020). Autism & Loneliness: How to Overcome Autistic Isolation. Autistic & Unapologetic. Recuperado de (https://autisticandunapologetic.com/2020/10/11/autism-loneliness-how-to-overcome-autistic-isolation/). Traducido Por Maximiliano Bravo.

¿Cómo Ayudar A Un/a Niño/a Con Dispraxia?

Enseñar a un/a niño/a con dispraxia puede ser una experiencia frustrante debido a la amplia gama de rasgos que pueden estar presentes. Sin embargo, si bien la dispraxia es una condición neurológica que causa problemas de movimiento y coordinación, no tiene ningún impacto en la inteligencia.

Los niños con dispraxia son perfectamente capaces de aprender junto con sus compañeros; es posible que solo necesiten un poco de atención y apoyo adicionales de vez en cuando. La conciencia es el primer paso y puede marcar la diferencia para ayudar a un/a niño/a a alcanzar su máximo potencial en el colegio.

Si bien no es tan conocida como otras dificultades de aprendizaje, la dispraxia en los niños es relativamente común, con un 6-10% de la población afectada, hasta cierto punto. Un/a niño/a con dispraxia puede experimentar problemas en el colegio, incluida la dificultad para escribir a mano sus tareas, realizar otras tareas que requieren habilidades de motricidad fina y aspectos de planificación y organización.

No obstante, los padres y los profesores pueden ayudar a los alumnos con dificultades de aprendizaje reconociendo la causa raíz de los problemas de rendimiento académico de un/a niño/a y brindando el apoyo adecuado, para facilitar que él/ella tenga éxito en el salón de clases. A veces, una solución tan simple como usar el computador vs. escribir a mano en clases puede marcar la diferencia para alentar a un/a niño/a con dispraxia a desarrollar sólidas habilidades de alfabetización desde una edad temprana.

¿Qué es la dispraxia?

La dispraxia se produce cuando el cerebro de un/a niño/a no puede coordinar eficazmente los movimientos físicos con los músculos del cuerpo. Aunque aún se desconoce la causa de la dispraxia, se cree que es genética y se observa con más frecuencia en niños que en niñas.

Hay cuatro tipos comunes de dispraxia. La oromotriz puede hacer que un/a niño/a tenga dificultades para anunciar palabras, la dispraxia constructiva tiene más que ver con las relaciones espaciales, los impactos de las ideas sobre la capacidad de realizar movimientos coordinados en una secuencia y la dispraxia ideomotriz plantea un problema para las tareas de un solo paso.

El resultado es una serie de rasgos que van desde problemas de equilibrio y postura hasta problemas con el uso de utensilios de escritura e incluso dificultades para hablar. La dispraxia no solo afecta las capacidades físicas, sino que también puede causar una mala planificación, organización y habilidades sociales.

Aunque se pueden observar síntomas tempranos en los niños pequeños, generalmente no se hace un diagnóstico hasta que los niños alcanzan la edad de 5 años y se demuestra que sus dificultades de coordinación no están relacionadas con la fuerza muscular y no son el resultado de otras afecciones neurológicas.

Existen muchas similitudes entre la dispraxia y el Espectro Autista. Esto se vuelve más confuso ya que las dos condiciones también pueden ser concurrentes. Como la dispraxia es menos conocida que el Espectro Autista, algunos niños podrían haber sido diagnosticados en el Espectro Autista y no haber sido evaluados para detectar dispraxia.

Puede ser muy difícil diferenciar entre estas condiciones porque tanto el Espectro Autista como la dispraxia tienen una amplia gama de presentaciones. También pueden coincidir y superponerse entre sí y con otras condiciones neurodivergentes como el TDA (Trastorno por Déficit Atencional), TDAH (Trastorno por Déficit Atencional e Hiperactividad), dislexia (principalmente una dificultad para aprender a leer, escribir y deletrear, a menudo acompañada por problemas de organización) y discalculia (dificultad con los conceptos matemáticos).

Dispraxia en el hogar

La dispraxia no es algo de lo que un/a niño/a superará al crecer, pero la terapia ocupacional, motora y del habla puede marcar la diferencia. Además, puede ser útil simplemente escuchar a tu hijo/a y ayudarlo a procesar las emociones experimentadas a lo largo del día.

Como las personas con dispraxia a menudo tienen dificultades con la organización de secuencias, puede ayudar a los niños pequeños a mejorar sus habilidades narrativas hablando sobre su día y dividiendo las acciones en pasos individuales. Ensaya el orden en que ocurren las rutinas diarias, como vestirse y desayunar.

También puedes modelar las habilidades de planificación llevando un calendario familiar, haciendo listas en pizarrones y proporcionando otras herramientas para apoyar a tu hijo/a, como carpetas y contenedores claramente etiquetados para guardar sus juguetes y tareas escolares.

Problemas en el colegio

Un/a alumno/a puede ser un/a niño/a muy inteligente y creativo/a, pero aún presentar problemas de aprendizaje en el salón de clases que dificultan su capacidad para seguir el ritmo de sus compañeros. La identificación de las dificultades de aprendizaje suele ser el primer obstáculo porque cuando no se diagnostica, la dispraxia puede causar estragos en la autoestima y el bienestar emocional de un/a niño/a.

Los profesores pueden confundir los rasgos con desobediencia y etiquetar a los niños como flojos y problemáticos. Además, es posible que no estimulen al niño académicamente ni le brinden el apoyo necesario para que desarrolle sólidas habilidades de lectura, escritura y aritmética.

Hay que tener en cuenta que no existen dos personas con dispraxia que presenten el mismo conjunto de rasgos o se vean afectados en el mismo grado. Pueden ser los niños que están excesivamente inquietos, tienen problemas para sentarse derechos en sus escritorios y tienden a perder sus tareas y confunden los plazos y las especificaciones de las tareas.

Como la dispraxia también afecta las habilidades sociales y emocionales, también puede causar problemas de comportamiento.

¿Cómo pueden ayudar los profesores?

Debido a que la dispraxia a menudo afecta las habilidades de escritura, lectura y ortografía, un/a niño/a con dispraxia puede requerir más tiempo para procesar nuevas tareas. También pueden tener más éxito cuando sobreaprenden el material a través de la repetición y un enfoque escalonado paso a paso.

El simple hecho de estar al tanto de las necesidades de aprendizaje individuales de un/a alumno puede marcar la diferencia. Los profesores que son sensibles a la dispraxia son menos propensos a criticar y reprender la conducta dispráxica clásica y son más capaces de apoyar a un/a niño/a adaptando las actividades del salón de clases y enseñando estrategias de estudio.

Ayuda a tus alumnos con la organización y la planificación dándoles asignaciones estructuradas con instrucciones claras y recuerda proporcionar muchos comentarios y elogios cuando sea debido, para mantener la motivación alta.

Aquí hay algunos consejos más para probar:

I) Prestar atención a los utensilios de escritura y al papel: A los alumnos con dispraxia les puede resultar más fácil escribir con lápices y bolígrafos de punta ancha, o aplicando agarraderas de goma a sus utensilios de escritura. Ten en cuenta que los bolígrafos a veces pueden liberar una cantidad excesiva de tinta dependiendo de cómo se manipulen, así que usa plumones y ten muchos borradores a mano. También puede ayudar a un niño/a con dislexia con la escritura proporcionándole papel cuadriculado para guiarlo en la ubicación y el espaciado de las letras. El papel colorido y rayado para los alumnos que tienden a escribir con letras más grandes también es una ventaja.

II) Considera alternativas a las actividades que requieran escritura a mano: Escribir cosas a mano puede ser muy frustrante para el niño con dispraxia (y dislexia) y puede hacer que tenga dificultades para mantenerse al día y seguir su lección. Establezca a los niños con amigos que tomen notas, permítales usar computadoras o proporcione copias electrónicas del material con anticipación para reducir la tensión en la toma de notas. También puedes proporcionar ejercicios para completar el espacio en blanco o de emparejamiento que evalúen la comprensión sin requerir respuestas escritas extensas.

III) Enseñar a los niños con dispraxia a usar el computador: Si bien la escritura a mano a menudo es muy difícil, el uso del computador es mucho más fácil para los niños con dispraxia y puede ayudar a facilitar las habilidades de escritura y composición al eliminar las dificultades físicas asociadas con la producción de texto. Cuanto antes aprendan los alumnos, antes podrán comenzar a escribir sus tareas e incluso usar una computadora en clases para tomar notas electrónicamente.

IV) Ajustar los planes de asientos: A menudo, es beneficioso colocar a los alumnos con dispraxia al frente del salón de clases para que tengan una vista más fácil del pizarrón. También les puede resultar más fácil concentrarse cuando se alejan de las puertas, ventanas, diarios murales y otras distracciones del salón de clases. Esta es también una consideración importante para enseñar a los alumnos en situación de discapacidad visual.

V) Proporcionar descansos: Puede marcar una gran diferencia en la capacidad de concentración si a un/a niño/a con dispraxia se le da la oportunidad de hacer una pausa, levantarse de su escritorio, estirarse y moverse antes de continuar con las clases. Esta también es una técnica útil para otros alumnos que muestran un comportamiento inapropiado en el salón de clases o muestran señales de angustia emocional y frustración con una asignación o tarea.

VI) Darles mucho tiempo extra: El tiempo de procesamiento no es el mismo para todos los alumnos y los niños con dispraxia pueden beneficiarse enormemente de tener más tiempo para comprender los requisitos de las tareas y completar el trabajo asignado. El tiempo en las clases es crucial, pero también lo es otorgar plazos extendidos y flexibles para las tareas.

VII) Enfatizar las instrucciones paso a paso: Es fundamental repasar las instrucciones y los requisitos de las tareas varias veces. Trate de escribir las instrucciones de las tareas en oraciones cortas y usar listas de verificación para tareas con múltiples partes. También puede hacer una demostración de una tarea y leer las instrucciones en voz alta, además de proporcionar una versión impresa. Esto es útil para todos los alumnos, ya que aclara las tareas y asegura que todos estén en la misma página.

VIII) Brindar apoyo escrito, visual y grabado: Las viñetas y otros formatos llaman la atención sobre aspectos importantes de una tarea que, de otro modo, podrían pasar desapercibidos. También es beneficioso utilizar imágenes y dividir grandes trozos de texto. Cuando leer es difícil, puede ser útil para un/a niño/a con dispraxia tener materiales grabados para escuchar. Esto reduce la cantidad de texto escrito necesario para su procesamiento y puede ahorrar recursos mentales para responder y reaccionar al material de trabajo.

IX) Mantener una lista de las reglas del salón de clases y el comportamiento esperado del juego de roles: Formula una lista de reglas de la clase y haga que todos tus alumnos contribuyan a ella. Intenta utilizar el juego de roles para representar situaciones que fomenten las habilidades sociales que un/a alumno/a necesita para ser parte de la comunidad del salón de clases.

X) Ayudar con tareas que requieren habilidades de motricidad fina: Si tu clase incluye el uso de tijeras, papel doblado o cualquier otra tarea que pueda causar que un/a niño/a con dispraxia tenga dificultades, brinda mucha ayuda e intenta presentar a tu alumno/a la actividad con anticipación, para que él/ella tenga la oportunidad de practicar y familiarizarse con las manipulaciones físicas necesarias.

Darle una oportunidad a la tecnología

Los niños de tan solo 7 años pueden aprender a escribir sin tener que mirar el teclado. Esto reduce la necesidad de habilidades de motricidad fina coordinadas que conlleva la escritura a mano y elimina la distracción de formar letras a mano.

La tecnología puede ayudar a que el éxito académico sea más alcanzable al proporcionar un medio alternativo para producir el texto escrito necesario para las asignaciones. También es ideal para los alumnos que desean completar las actividades del salón de clases sin depender del lápiz y el papel.

Un curso de computación online es particularmente útil para los niños con dispraxia, ya que se divide en pasos medidos, lo que permite a cada alumno/a trabajar en el curso a su propio ritmo y brinda una amplia retroalimentación positiva y elogios a lo largo del camino.

La repetición es fundamental y un curso de computación requiere y recompensa el tipo de sobreaprendizaje del que se benefician los niños con dispraxia. Además, el enfoque multisensorial combina el tacto con señales de audio y visuales para reforzar el aprendizaje.

Fuente: Cicerchia, M. (s.f). How to help a child with dyspraxia. Read & Spell. Recuperado de (https://www.readandspell.com/how-to-help-a-child-with-dyspraxia-in-the-classroom). Traducido Por Maximiliano Bravo.

El Problema De La “Edad Mental”

Una forma desafortunada en la que a menudo son descritas las personas en el Espectro Autista es a través del concepto de edad mental. “Mi hijo/a tiene 11 años, pero funciona como un/a niño/a de 6 años”. “Mi primo/a es legalmente un/a adulto/a, pero mentalmente tiene 4 años”. Tanto profesionales como no profesionales utilizan este tipo de lenguaje y, a veces, este tipo de evaluaciones de la “edad mental” se utilizan para determinar qué tipo de adaptaciones necesita una persona o cómo será trabajar o interactuar con él/ella.

El problema es que no importa quién los esté usando, la idea completa de “edad mental” no es una forma muy precisa, o en última instancia útil, de describir a las personas en el Espectro Autista, sin mencionar el hecho de que es ridículamente infantilizante y por lo tanto promueve mucho el capacitismo dirigido hacia nosotros. Es sumamente irritante que las personas que viven la condición sean constantemente infantilizadas debido al concepto de “edad mental”, pero es una práctica tan común que si buscas “Espectro Autista” en Google, verás más imágenes de niños pequeños que de adultos.

Todo el paradigma de la “edad mental” se basa en gran medida en hitos del desarrollo basados en observaciones sobre el programa de desarrollo habitual de una persona neurotípica. Se supone que las personas tienen habilidades XYZ a cierta edad y pueden hacer esto o aquello a cierta edad, por lo que si una persona no puede hacerlo a esa edad, entonces en realidad debe ser mentalmente más joven.

Para explicar la falla en esta línea de pensamiento, se citará a la activista autista Emma Zurcher-Long: “El autismo no es un retraso en el desarrollo, sino que es un camino completamente diferente“. Las personas en el Espectro Autista rara vez tienen el perfil de desarrollo lineal y uniforme de las personas neurotípicas, por lo que las hojas de ruta y las líneas de tiempo del desarrollo neurotípicas no se pueden aplicar a las personas que viven la condición y se espera que proporcionen información precisa.

El hecho de que una persona en el Espectro Autista se encuentre en una marca de desarrollo específica en un área no significa que todas sus habilidades estén en el mismo punto que esperaría de una persona neurotípica que se encuentra en el mismo punto en esa área. Estos perfiles de desarrollo desfasados entre las personas en el Espectro Autista significan que el hecho de que una persona que viven la condición esté “retrasada” según los estándares neurotípicos en un área no significa que esté igualmente “retrasada” en todas partes; de hecho, es muy posible que tengan habilidades que están a años luz de lo que cabría esperar de una persona neurotípica de su misma edad.

En última instancia, esta es esencialmente la misma falacia que es una de las razones por las que las etiquetas funcionales no tienen ningún sentido. Esta idea de que se puede resumir la totalidad del “funcionamiento” de una persona con una sola palabra descriptiva, o en el caso de “edad mental”, con un solo número. El mundo real simplemente no funciona de esa manera, porque la realidad tiene muchos más matices que una sola etiqueta o número. Por esta razón, la “edad mental” tampoco es una forma muy práctica de aprender sobre las necesidades de una persona. Trabajar con un/a niño/a en el Espectro Autista de 12 años no es como trabajar con un/a niño/a neurotípico/a de 6 años o menos. No puedes simplemente tratar a una persona como si fuera más joven y asumir que eso significa que de repente estás satisfaciendo sus necesidades. Tampoco puedes suponer que el nivel de comprensión o agencia de una persona será equivalente al de alguna “edad mental” arbitrariamente definida.

Una persona en el Espectro Autista no es “mágicamente más joven”. Ese supuesto es un síntoma de la necesidad de las personas de dividir a las personas en el Espectro Autista en pequeñas cajas ordenadas para no tener que hacer el esfuerzo adicional para tratar de comprender a las personas que viven la condición en algo más que en un nivel muy superficial. El hecho de que una persona logre o no logre un “hito” para una edad específica en una línea de tiempo de desarrollo neurotípico no significa que en realidad tengan esa edad mentalmente, pero que están atrapados en un cuerpo mayor. Los adultos en el Espectro Autista no somos niños en cuerpos adultos. No tenemos la mente de los niños pequeños.

Como adultos en el Espectro Autista, estamos cansados de que el concepto de “edad mental” sea una invitación para infantilizarnos. Estamos cansados de que otros adultos nos menosprecien, o de que nos hablen con voces lentas y agudas y palabras muy simplificadas. Estamos cansados de quedarnos al margen de decisiones importantes que afectan directamente nuestras vidas. Estamos cansados de que no nos digan información importante que pueda afectarnos. Estamos cansados de que las personas hablen de nosotros, con otras personas en la habitación mientras nos ignoran. Estamos cansados de que las personas descarten nuestras preocupaciones sin pensarlo dos veces. Lo crean o no, los adultos en el Espectro Autista con frecuencia estamos interesados en participar en actividades para adultos, como el sexo, el alcohol y ver películas o jugar videojuegos con temas maduros. Estamos cansados de que las personas intenten censurarnos las cosas que todos los adultos tienen derecho a disfrutar.

Usar el concepto de “edad mental” como una invitación para infantilizarnos no solamente es frustrante, sino que también puede ser muy dañino si las personas no reciben toda la información que necesitan para tomar decisiones informadas, se mantienen al margen de eventos importantes o nunca se les educan sobre temas que se consideran “adultos”. Describir a alguien como mentalmente más joven de lo que realmente es descaradamente infantilizante y normaliza este tipo de capacitismo para todas las personas en el Espectro Autista. Por favor, nunca describan a ninguna persona en el Espectro Autista como si tuviera una edad menor a su edad real. Ya es bastante malo que las personas tiendan a ver al Espectro Autista como algo que solo les ocurre a los niños pequeños, este tipo de falacia no necesita más validación de la que ya tiene.

Quizás tú te preguntas qué debes hacer para comunicar las necesidades de una persona en el Espectro Autista en tu vida (o de ti mismo/a) sin usar la “edad mental”, especialmente si has confiado en el pasado en este tipo de evaluación. Una opción muy útil es hacer exactamente lo mismo que harías en lugar de usar etiquetas funcionales: describir las necesidades, fortalezas y dificultades individuales de la persona cuando corresponda. En lugar de decir “este/a es mi hijo/a de 18 años que funciona como un/a niño/a de 5 años”, di “este/a es mi hijo/a de 18 años, que se comunica con una aplicación CAA en un iPad y necesita ayuda para regular sus sentidos en ambientes concurridos”. Esta es una forma mucho más precisa, mucho más específica y mucho más útil de comunicar las necesidades de alguien sin ser infantilizante.

Para terminar, hacer un pequeño esfuerzo adicional para dejar de usar el concepto de “edad mental” puede contribuir en gran medida a promover un mejor tratamiento de las personas en el Espectro Autista. Todos podemos contribuir en la lucha contra el capacitismo y la promoción de un mundo en el que las personas en el Espectro Autista ya no estén infantilizadas por los prejuicios de la sociedad.

Fuente: Quincy. (2021). The Problem With “Mental Age”. Speaking of Autism… Recuperado de (https://speakingofautismcom.wordpress.com/2021/05/27/the-problem-with-mental-age/). Traducido por Maximiliano Bravo.

Sobreviviendo A La Cafetería Escolar

Almorzar en la cafetería no suele estar en la lista de cosas que preocupan a los niños antes de volver al colegio. De hecho, es todo lo contrario. El almuerzo es un momento que muchos niños esperan como una oportunidad para relajarse y socializar.

Un/a alumno/a en el Espectro Autista, sin embargo, puede tener una visión muy diferente de la cafetería. Para algunos de estos estudiantes, el tiempo que pasan en la cafetería escolar no solo es incómodo sino también espantoso.

¿Por qué es esto?

Factores de ansiedad en la cafetería escolar

Los pueden aumentar la ansiedad de los alumnos en el Espectro Autista son la rigidez cognitiva (que dificulta el cambio y la transición), sensibilidades sensoriales, dificultades sociales, barreras de comunicación y problemas de motricidad.

La cafetería escolar resulta ser uno de esos lugares donde los 5 factores se unen en forma de tormenta perfecta.

Exploremos cada uno:

I) Rigidez cognitiva: La cafetería es un lugar muy impredecible: los menús y los procedimientos a menudo cambian sin previo aviso y las personas parecen ir y venir sin ton ni son. La hora del almuerzo también es un momento de múltiples transiciones. Los alumnos tienen que llegar a la cafetería, formarse en fila para comer, regresar a su mesa, comer, limpiar y luego salir dentro de lo que generalmente es un período de tiempo muy corto. La naturaleza impredecible de la hora del almuerzo junto con las frecuentes transiciones requeridas durante ese tiempo a menudo resultan en una gran ansiedad para un/a alumnos en el Espectro Autista.

II) Sensibilidades sensoriales: Para un/a niño/a con sensibilidades sensoriales, la cafetería puede escolar ser agobiante. Olores desagradables, sabores repugnantes, iluminación excesiva, ruidos fuertes, multitudes … la cafetería lo tiene todo. A menudo hay demasiadas cosas que hacer en una cafetería desde un punto de vista sensorial.

III) Dificultades sociales: El panorama social en la mesa del almuerzo puede ser muy difícil de entender y navegar. Hay muchas reglas sociales complejas y no escritas que rigen las interacciones a la hora del almuerzo, como dónde sentarse, con quién hablar, cuándo hablar y de qué hablar. Es posible que los alumnos en el Espectro Autista no capten o decodifiquen estas reglas no escritas. Esto puede crear tensión con sus compañeros que es tanto confusa como frustrante para los alumnos que viven la condición.

IV) Barreras de comunicación: Relacionadas con el punto anterior están las altas demandas en el procesamiento del lenguaje que a menudo ocurren durante el almuerzo. Los niños a menudo hablan rápido y saltan de un tema a otro. Un/a niño/a con dificultades en el procesamiento del lenguaje puede tener dificultades para mantenerse al día. Las conversaciones a la hora del almuerzo también suelen ir acompañadas de un lenguaje metafórico y abstracto que puede resultar confuso para el/la alumno/a que prefiere un uso más literal del lenguaje.

V) Problemas de motricidad: Durante la hora de almuerzo se recurre a las habilidades de motricidad fina y gruesa. Equilibrar una bandeja, usar cubiertos y abrir botellas y cartones de leche son solo algunas de las tareas que deben realizarse durante el almuerzo. Los niños que tienen dificultades con una o más de estas actividades pueden sentirse incómodos o incluso ser objetos de burlas de parte de sus compañeros.

Estrategias, apoyos y acomodaciones

Hay varias estrategias que pueden ayudar a que la cafetería sea un lugar más tolerable para los alumnos en el Espectro Autista. Algunos de estos son:

I) Permitir que el/la alumno/a entre y salga de la cafetería antes. Esto ayudará al niño a evitar que las multitudes lo empujen y también puede reducir el tiempo de espera en la fila (lo que puede ser una fuente de gran ansiedad para algunos alumnos en el Espectro Autista).

II) Ser consciente de las sensibilidades sensoriales y acomodarlas (por ejemplo, sentarse lejos de los botes de basura, permitir el uso de audífonos, un mejor uso de la luz natural, etc.)

III) Apoyar la interacción social. Practicar las interacciones a la hora del almuerzo en grupos de habilidades sociales o durante otras terapias. Usar ejemplos de la vida real de la hora de almuerzo real para ayudar a generalizar las habilidades.

IV) Ser conscientes y abordar inmediatamente el acoso escolar y la exclusión social. Menos estructura y menos supervisión es una receta para el desastre para los alumnos en el Espectro Autista. Si bien los niños necesitan algo de libertad para crecer, es imperativo que haya suficiente supervisión y conciencia para estar al tanto de lo que sucede entre los alumnos durante el almuerzo.

V) Apoyar las necesidades lingüísticas. Para los niños no hablantes o mínimamente hablantes, hay que asegurarse de que los dispositivos de CAA (Comunicación Alternativa y Aumentativa) estén diseñados para cumplir con los requisitos de lenguaje a la hora del almuerzo. Para los niños más hablantes, es necesario practicar continuamente las habilidades de conversación.

¿Cuándo usar un ambiente alternativo?

Pueden haber ocasiones en las que los alumnos en el Espectro Autista encuentre que la cafetería escolar es agobiante a pesar de los mejores apoyos. El uso de un ambiente alternativo para la hora de almuerzo puede ser una opción necesaria en estos casos.

Por supuesto, cualquier decisión que aleje a un/a niño/a de sus pares comunes no debe tomarse a la ligera y debe revisarse periódicamente. Sin embargo, es importante no perder de vista el propósito del almuerzo: obtener combustible a través de la comida y darle al cerebro algo de tiempo para recuperarse de los rigores académicos.

Si esto puede lograrse en un ambiente alternativo de una forma que sea satisfactoria para el/la niño/a, entonces sería preferible a una situación que solo sirva para que él/ella sufra más angustia.

Fuente: Lynch, C. (2019). Autism Back at School: The Case of the Dreaded Cafeteria. More Than Behaviour. recuperado de (https://www.morethanbehavior.com/post/autism-back-at-school-the-case-of-the-dreaded-cafeteria). Traducido Por Maximiliano Bravo.

5 Afirmaciones Más Útiles Para Decir Que “¡Cálmate!”

Nunca ha existido un solo momento en el que las palabras “¡Cálmate!”, especialmente gritadas con una voz que en sí misma es tensa, tengan el efecto deseado. Ya sea durante una discusión con tu pareja, como espectador/a del berrinche de tu hijo/a o en un momento de estrés con un/a colega crítico/a, “¡Cálmate!” a menudo tiene exactamente el efecto contrario.

El problema con la frase es que a menudo pone a la gente a la defensiva, insinuando que sus reacciones son el problema. Incluso si esto tiene algo de verdad objetiva, y si de hecho sus reacciones parecen desproporcionadas con la situación, es probable que no ayude a devolverlos al equilibrio emocional acusándolos de tener una reacción “inapropiada”. Además, se siente inherentemente invalidante que alguien te diga que tus sentimientos son demasiado grandes en proporción a lo que te sucedió.

Otro problema con tal orden es que no proporciona una hoja de ruta para poner nada en acción. Cuando alguien está enojado/a, ansioso/a o molesto/a hasta el punto en que otra persona siente que debería calmarse, entonces, por definición, las campanas de alarma están sonando y no pueden apagarlas rápidamente porque alguien lo diga. ¿Y si la voz de persona que te dice “cálmate” no suena muy calmada que digamos? Entonces es probable que solo estén agregando más leña al fuego.

La próxima vez que tú sientas la tentación de decirle a alguien que se calme, haz una pausa, y prueba una de estas otras mejores afirmaciones para decir en su lugar.

I) “Entiendo que esto te está molestando”: El valor de esta afirmación es que muestra empatía inmediata y, en lugar de hacer que la persona sienta que algo anda mal en ella, lo que corre el riesgo de alejarla, está intentando establecer una conexión. Al validar el hecho de su angustia, disminuye el riesgo de que se sientan más frustrados por no “entenderlo”, lo que puede volverlos en su contra.

Sin embargo, ten cuidado de hacer la afirmación en un tono demasiado despectivo o de combinarla con una solicitud rápida para seguir adelante. (Piense en un/a representante de servicio al cliente que lee un guión sin entusiasmo, si quieres saber qué evitar).

II) “Es difícil para mí hablar contigo cuando las cosas se sienten tan intensas”: Esto puede ser útil para decir cuando hay una discusión acalorada y está pasando el punto en el que la conversación productiva alcanza una resolución. La clave es transmitir que todavía quieres hablar, pero que las cosas se sienten potencialmente dañinas en su estado actual. Ve esto como una balsa salvavidas potencial que le está dando a alguien, iluminando un camino para salir de las emociones frenéticamente intensas y hacia un curso más uniforme.

Sin embargo, no uses la frase como un ultimátum o una amenaza de que lo/la silenciarás o huirás si él/ella no se calma inmediatamente sin tu ayuda, en cuyo caso es solo una forma más verbal de decir “Cálmate”.

III) “Voy a hacer una pausa por un momento para que vayamos más despacio”: Esta frase puede ser útil en un conflicto porque tiene el potencial de modelar técnicas de relajación sin que se sienta como una acusación, ni una obligación. Apunta a un tono que no sea condescendiente y que reconoce tu propio papel en el conflicto. Y luego, realmente haz una pausa, ya sea que te sigan o no. Estira su cuerpo, toma un poco de aire o haz ejercicios de respiración. Incluso si no siguen tu ejemplo, al menos tú sabes que podrás manejar mejor lo que está por venir y predicar con el ejemplo.

IV)Estoy aquí contigo en esto”: Esto es especialmente útil en situaciones en las que los “grandes sentimientos” de las personas están sacando lo mejor de ellos, ya sea un/a niño/a que tiene un berrinche o un adulto que pierde la calma por algo que parece demasiado difícil de manejar. Para la mayoría de los seres humanos, es profundamente reconfortante saber que no estás solo/a y que alguien sea testigo de tu malestar. Muy a menudo, cuando alguien está molesto/a, queremos saber lo que es perfecto para decir, pero igualmente importante es cómo escuchamos y simplemente permanecemos emocionalmente presentes para la persona.

V) “¿Cómo puedo ayudar para que superemos esto?”: Muy a menudo, la idea de decir “cálmate” resulta atractiva porque nos da la sensación de seguir adelante. Por supuesto, esto es probablemente un sentido falso, pero es lo que más queremos en ese momento: la seguridad de que podemos superar lo que esté sucediendo y resolverlo, preferiblemente rápidamente. Por lo tanto, aunque “calmarse” probablemente no funcione en ese sentido, aún puedes pensar en avanzar hacia una solución si eso es lo que se siente más urgente, y si se siente demasiado molesto/a simplemente sentarse con la persona en su angustia. Al ofrecer tu ayuda, una vez más busca un espíritu de conexión en lugar de acusación o separación.

Solo asegúrate de hablarlo con una dosis extra de paciencia, para que la persona no sienta que el reloj hace tic-tac ruidosamente en su oído, lo que probablemente lo/la agitará aún más.

Fuente: Bonior, A. (2021). 5 Things More Helpful to Say Than “Calm Down!”. Psychology Today. Recuperado de (https://www.psychologytoday.com/us/blog/friendship-20/202106/5-things-more-helpful-say-calm-down). Traducido Por Maximiliano Bravo.