Las 4 Caras De La Sobreestimulación

La palabra “sobreestimulación” no aparece en el Diccionario de la Real Academia Española. En la vida de las personas en el Espectro Autista, sin embargo, esta forma de estrés poco reconocida reina de forma suprema.

¿Qué es la sobreestimulación?

La sobreestimulación ocurre cuando hay “demasiados” estímulos externos para que el cerebro de una persona los procese e integre de forma efectiva. Esto conduce a una sensación desagradable de agobio y un impulso de escapar del estímulo o, en su defecto, de llorar o gritar o agitarse. La sobreestimulación es una forma de dolor.

Nadie sabe exactamente por qué las personas en el Espectro Autista se sobreestimulan con tanta frecuencia por experiencias que las personas neurotípicos encuentran bastante manejables. Puede implicar alguna combinación de exceso de respuesta e ineficiencia a nivel del cerebro. La consecuencia psicológica de esta vulnerabilidad neurológica es un estrés casi constante. Una persona propensa a la sobreestimulación se mueve por la vida en un estado continuo de hiperactividad, esperando que el próximo evento impredecible lo domine.

La mayoría de las personas está familiarizada con la sobreestimulación sensorial, pero hay otros tipos. En este artículo se identificarán tres más. Juntos, forman las 4 caras de la sobreestimulación.

I) Sobreestimulación sensorial: La sobreestimulación sensorial es provocado por sentidos hipersensibles. Es imposible que el cuerpo se relaje cuando es sometido, o podría serlo en cualquier momento, a una embestida sensorial. Así como una persona neurotípica estaría bastante nerviosa en un mundo de erráticos sonidos explosivos cercanos, aire pútrido y humo y ropa interior de papel de lija, las personas en el Espectro Autista (y otros con dificultades sensoriales) están continuamente al límite en este mundo.

Por ejemplo, una persona en el Espectro Autista es muy hipersensible a los ruidos. Al salir, él/ella aprieta los dientes mientras escucha los ruidos: automóviles en movimiento, camiones, autobuses, trenes, motocicletas y aviones; vehículos acelerando sus motores y tocando sus bocinas; sirenas de patrullas, ambulancias y camiones de bomberos; maquinaria de los trabajadores de la construcción; tiendas de música, radios al aire libre y radios de automóviles a todo volumen; y el ruido de los perros ladrando. Estos se combinan con otras fuentes de sobrecarga sensorial: luz del sol brillante, humo de cigarrillo, multitudes impenetrables. La embestida sensorial de la vida cotidiana de la ciudad puede hacer que para él/ella sea un suplicio salir de su apartamento.

II) Sobreestimulación emocional: A las personas en el Espectro Autista con frecuencia les resulta difícil identificar lo que sienten. Esto puede estar relacionado con los hallazgo de que el cerebro de una persona en el Espectro Autista exhibe una menor conectividad de largo alcance, en particular entre el sistema límbico (donde se originan las emociones) y la corteza prefrontal (donde se vuelven conscientes). A menudo siento una densa niebla en mi cabeza cuando me piden que verbalice mis emociones.

Parece casi paradójico, entonces, que tantas personas en el Espectro Autista experimenten y absorban emociones con una fuerza y ​​rapidez asombrosas. Maremotos de sentimiento chocan inesperadamente, y a menudo sin identificar, contra barreras endebles. Los arrebatos de ira o los ataques de llanto pueden surgir cuando la reserva emocional de una persona en el Espectro Autista se desborda. Quizás en parte porque las personas en el Espectro Autista no puede acceder fácilmente a sus emociones, no pueden regularlas fácilmente.

La sobreestimulación emocional puede ser provocada por cualquier número de sucesos cotidianos: una película de terror, un libro triste, una intensa sesión de psicoterapia, una conferencia inquietante, una conversación difícil. Incluso la alegría, especialmente la alegría inesperada, como en las sorpresas agradables, puede ser muy intensas. Todo esto hace que las personas en el Espectro Autista sean bastante reacias a las emociones. No es una coincidencia que muchas personas en el Espectro Autista prefieran estudiar y discutir información objetiva neutral que asuntos interpersonales repletos de emociones.

III) Sobreestimulación intelectual: La mente de una persona en el Espectro Autista siempre está en movimiento. Mentes tan frenéticamente activas pueden acumular cantidades espectaculares de información fáctica y desarrollar ingeniosos poderes analíticos. Pero también pueden hundirse en detalles irrelevantes.

La vida intelectual de muchas personas en el Espectro Autista está dominada por la incapacidad de concentrarse en las cosas importante, un producto de su coherencia central débil. Las dificultades de la función ejecutiva solamente agravan el problema. Las personas en el Espectro Autista tienen dificultades para priorizar y organizar en todos los ámbitos: tomar notas en el colegio, estructurar proyectos en el trabajo, clasificar documentos importantes en casa. Las personas neurotípicas no memorizarían los números de página de un libro de texto cuando estudian para un examen. Pero las personas en el Espectro Autista deben lidiar constantemente con la perpetuamente agotadora y sobreestimulante tarea de filtrar y clasificar masas de información.

Es posible que el intenso interés de muchas personas en el Espectro Autista en uno o dos temas puede ser un esfuerzo inconscientes para regular la sobreestimulación intelectual al involucrarnos profundamente con material que no necesita ser demasiado priorizado o estructurado.

IV) Sobreestimulación social: La sobreestimulación social es en realidad una combinación de los 3 tipos de sobreestimulación antes mencionados. Las interacciones sociales están plagadas de intercambios rápidos de información verbal (intelectual), mensajes no verbales (emocionales) en constante cambio y las experiencias sensoriales de cuerpos cercanos, voces fuertes y el abrazo obligatorio ocasional.

La naturaleza multimodal de las relaciones sociales las hace sumamente difíciles para las personas en el Espectro Autista. Hay tanto que procesar a la vez, ¡y todo se mueve muy rápido! Las interacciones que fluyen intuitivamente para la mayoría de los neurotípicos pueden dejar a las personas en el Espectro Autista aturdidas y sin aliento. No es de extrañar que a veces ellas digan algo incorrecto. A menudo, lo que más necesitan decir es: “¡Más despacio! ¡Espérame!”

Manejo de la sobreestimulación

Actualmente no existe una intervención médico confiable para la sobreestimulación. No obstante, algunas personas en el Espectro Autista pueden estar gratamente sorprendidas al descubrir cuánto más tranquilos podrían estar si llevaran vidas deliberadamente de baja estimulación.

I) Simplificar: Las personas en el Espectro Autista, que están muy estimuladas por casi todo, nunca disfrutarán de un estrés bajo a menos que aprendan a evitar lo evitable.

Por lo general, no hay una buena razón para que una persona en el Espectro Autista vaya a un parque de diversiones, asista a una fiesta salvaje, vea una película de terror o asuma una carga académica/laboral muy pesada si estas actividades causan sobreestimulación.

Las personas en el Espectro Autista no necesitan compararse con las personas neurotípicos en estas áreas. Las personas neurotípicas buscan más estimulación porque su activación inicial es menor.

Por ejemplo, mantener tu hogar vacío de todo menos las cosas que tú consideras esenciales para que una “zona de baja estimulación”. También trata de simplificar tu vida manteniendo un horario semanal regular (aunque modesto) para tus obligaciones sociales, la diversión, el cuidado personal y los quehaceres del hogar.

II) Planificar todo: Las personas en el Espectro Autista se sienten agobiadas por las sorpresas y la espontaneidad. Un poderoso antídoto para la sobreestimulación, entonces, es planificar con anticipación siempre que sea posible.

Planificar con anticipación significa programar citas y compromisos con mucha anticipación y equilibrar tu calendario para que nunca haya demasiada estimulación en un día específico o una semana específica. Significa hacer un seguimiento de tus actividades y de tu estado de ánimo y saber cuándo debes cancelar, tirar la toalla y descansar.

Planificar con anticipación también significa que cuando las personas en el Espectro Autista eligen evitar algo que seguramente será sobreestimulante, reserven un tiempo antes y después de la actividad para “desestimularse”. El tiempo de inactividad adecuado es esencial para cualquier actividad estresante, ya sea desagradable pero necesaria (una entrevista de trabajo) o muy placentera (una cita con tu pareja).

III) Ser proactivo/a: Cuando participamos deliberadamente en actividades altamente estimulantes, las personas en el Espectro Autista a menudo pueden reducir la sobreestimulación pidiendo respetuosamente lo que necesitamos.

En una sociedad que se vuelve cada vez más sensible a las necesidades de las personas en el Espectro Autista, una persona cortés y proactivo/a que vive la condición puede ejercer una gran cantidad de poder. Él/Ella puede pedirle a los demás que hablen más tranquilamente, bajen la música, no lo/la toquen o nos le den más espacio (reduciendo la sobreestimulación sensorial). Él/Ella puede pedir que le repitan o aclaren las ideas, que le escriban instrucciones o que las tareas se dividan en partes más manejables (reduciendo la sobreestimulación intelectual). Él/Ella puede pedir cambiar el tema de una conversación deprimente (reduciendo la sobreestimulación emocional) o disculparlo/a cortésmente por unos minutos en una reunión social (reduciendo la sobreestimulación social).

Cuando se trata de la sobreestimulación sensorial, las personas en el Espectro Autista también puede usar estrategias físicas para proteger sus sentidos: lentes de sol, tapones para los oídos o audífonos, ropa de gala suave para una fiesta. Una explicación concisa pronto orientará a cualquiera que pueda estar perplejo por el uso de estos elementos por parte de una persona en el Espectro Autista.

IV) Mantenerte sano/a: Cuida tu cuerpo comiendo bien, haciendo ejercicio y descansando y durmiendo lo suficiente también mantiene nuestro cerebro en forma. La mala salud en general o incluso simplemente saltarte el desayuno reducirá tu umbral de estimulación.

V) Ser paciente: La novedad del mundo es parte de lo que hace que la vida sea demasiado estimulante para las personas en el Espectro Autista. Nuestra tolerancia a la estimulación generalmente aumenta a medida que crecemos. Las personas en el Espectro Autista pasan de sobrevivir a prosperar a medida que se adapten a las sorpresas de la vida y descubren nuevas formas de bajar el volumen del mundo.

Fuente: Kaim, N. (2010). Four Faces of Overstimulation. Autism Spectrum News. Recuperado de (https://autismspectrumnews.org/four-faces-of-overstimulation/). Traducido Por Maximiliano Bravo.

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