Las Adaptaciones No Son Recompensas

Las adaptaciones para las personas en situación de discapacidad se encuentran entre los factores más importantes para permitir que las personas en el Espectro Autista y otras personas neurodivergentes accedan por igual a una educación. “Igualdad de acceso” aquí es la frase clave, porque todo el propósito de las adaptaciones para una discapacidad en una institución educativa es garantizar la misma oportunidad para todos los alumnos de acceder a una educación (y el mundo en general), y este derecho a la igualdad de acceso es garantizado legalmente en muchos países del mundo. Sin embargo, a pesar de esto, muchas personas tienen dificultades para recibir las adaptaciones que necesitan y es común tener que luchar contra un colegio o una universidad por la igualdad de acceso.

Una forma común en la que se niegan las adaptaciones, en particular a las personas en el Espectro Autista y otras personas neurodivergentes, es confundiendo las aadaptaciones con privilegios o algo que debe ganarse. Por ejemplo, podría establecerse que “El/La pequeño/a (X) puede acceder a sus joyas masticables solo después de haber logrado cierto objetivo específico“, lo que ignora por completo el propósito de las adaptaciones (y tampoco es así como funciona las estereotipias). Una adaptación válida no es algo que deba ganarse y, ciertamente, tampoco debe ganarse.

Una adaptación debe estar disponible en todos los momentos aplicables y razonables, ya que si este no fuera el caso, ya no es una adaptación, es un privilegio. Si las adaptaciones que permiten el acceso igualitario a la educación se tratan en sí mismas como privilegios, entonces para los alumnos que necesitan estas adaptaciones, el acceso a una educación se convierte en un privilegio en lugar de un derecho como lo es para todos los demás. Por tanto, eso sería discriminación.

Otra forma común en que se niegan las adaptaciones a los estudiantes en el Espectro Autista es a través del razonamiento de que “bueno, son tan funcionales, por lo que deberían poder valerse por sí mismos sin necesidad de adaptaciones“. Esta es, por un lado, una de las varias razones por las que las etiquetas funcionales son dañinas para las personas en el Espectro Autista y también ignora la naturaleza misma de las discapacidades invisibles, es decir, que no son del todo visibles y, por lo tanto, no se puede medir qué apoyo necesita alguien. simplemente siguiendo lo que “parecen”. Si se necesita una adaptación para garantizar la igualdad de acceso, debe estar disponible en todo momento aplicable y sin importar las habilidades académicas del alumno. Además, las adaptaciones a menudo se eliminan después de que un/a alumno/a parece cumplir un cierto conjunto de “metas”, sin embargo, esto ignora el hecho de que la capacidad del alumno para funcionar probablemente esté ligada a los apoyos que ha estado recibiendo. Está bien necesitar apoyo, al igual que está bien que las personas con problemas de movilidad usen sillas de ruedas y que las personas en situación de discapacidad visual usen un bastón para navegar. El objetivo nunca debe ser eliminar o negar apoyos debido a un aparente “progreso”.

La negación frecuente de adaptaciones o el tratamiento de adaptaciones como si fueran una especie de recompensa es una gran barrera para la educación de muchas personas en el Espectro Autista. Así que esto es lo que puede hacer.

Para los autogestores: Ejerzan un papel activo al decidir qué adaptaciones necesitan para tener éxito, y no tengan miedo de ser insistentes y hablar si su plan de adaptaciones está siendo ignorado o si tiene dificultades para obtener las adaptaciones necesarias en absoluto. Es su derecho tener igualdad de acceso a la educación.

Para los padres: Asegúrense de supervisar cuidadosamente cómo se implementan las adaptación de sus hijos. Consulten regularmente con los profesores, autoridades escolares y, especialmente, con sus hijos acerca de cómo se está siguiendo un plan de adaptación. Y recuerden que las adaptaciones no son un “signo de debilidad”, a menudo son necesarias incluso para las personas que se consideran superdotadas académicamente, y las adaptaciones nunca son recompensas ni privilegios.

Para los profesores y autoridades escolares: Todo lo que necesitan hacer es recordar el título de este artículo: las adaptaciones no son recompensas. No las usen como recompensas. No le quitarían la silla de ruedas a un/a alumno/a hasta que logre un objetivo específico, ¿verdad? Aquí se aplica el mismo razonamiento.

Breve, simple, directo al grano. Dejen de tratar el acceso a las adaptaciones como recompensas o privilegios y defiéndanse contra esta práctica si la ven en el salón de clases.

Y por último, pero no menos importante, las adaptaciones no son algo para quitar después de que un/a alumno/a progresa o logra cierto objetivo específico. No es raro que los profesores se pregunten qué tan pronto se puede quitar la adaptación para ver “cómo se las arreglan sin ella“, de modo que no se convierta en una “muleta”. Las adaptaciones no son “muletas”. Este forma de pensar tiene sus raíces en el capacitismo. Está bien lograr las cosas de forma diferente y con apoyo. El objetivo no debería ser eliminar la adaptación cuando se avanza, sino aceptar las diferencias de los alumnos neurodivergentes y darles un acceso equitativo a la educación siempre que lo necesiten.

Fuente: Quincy. (2019). Accomodations Are Not Rewards. Speaking of Autism… Recuperado de (https://speakingofautismcom.wordpress.com/2020/09/09/accommodations-are-not-rewards/). Traducido por Maximiliano Bravo.

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