Neurodiversidad Y Ecología Del Pensamiento

¿Qué significa que un cerebro o una mente funcionen mal?

Esta pregunta está en el centro del desafío planteado por los defensores de la neurodiversidad que han argumentado que discapacidades como el autismo o la dislexia pueden ser de hecho “variaciones naturales” en lugar de condiciones patológicas.

Algunos científicos descartan la perspectiva de la neurodiversidad por estar en contradicción con el consenso científico. Recientemente, el doctor Robert Chapman, acaba de publicar una nueva investigación teórica en Perspective on Psychological Science que proporciona razones para pensar que los defensores de la neurodiversidad pueden haber tenido razón desde el principio.

Su investigación tiene dos propósitos muy importantes. Primero, mostrar que los modelos dominantes de funcionamiento mental en los que se basa nuestro consenso científico pasan por alto sistemáticamente una variedad de formas de funcionamiento, lo que lleva a una patologización rutinaria de las minorías cognitivas. En segundo lugar, proponer un nuevo modelo que evita estos problemas y apoya la perspectiva de la neurodiversidad.

El debate existente

La concepción dominante de “trastorno” (ya sea mental o físico) lo define como “disfunción dañina”. La idea detrás de la concepción de la “disfunción dañina” es que la “disfunción” es un deterioro biológico o cognitivo objetivo, mientras que el componente de “daño” está mediado socialmente y asociado con la discapacidad o la angustia.

Los modelos dominantes de funcionamiento mental buscan ser consistentes con la biología evolutiva y, por lo tanto, se enfocan en la adaptación o aptitud individual. Podemos llamar a estos modelos modelos “comparativistas individuales”, ya que se centran en el individuo y lo comparan con una norma funcional más amplia. Esta forma de modelar el funcionamiento mental lleva a que se clasifique a todos los seres humanos, y que las personas se clasifiquen como, por ejemplo, “muy inteligentes” o “de bajo funcionamiento”.

Hasta ahora, los defensores de la neurodiversidad han desafiado el aspecto de “daño” del trastorno mental recurriendo a modelos sociales de discapacidad para proporcionar una alternativa al modelo médico. Esto proporciona parte de la base teórica para la crítica de la neurodiversidad al mostrar que el daño que las personas neurodivergentes a menudo experimentan puede aliviarse cambiando el entorno.

Los defensores de la neurodiversidad también han cuestionado si nuestra comprensión de la cognición “normal” y “patológica” es objetiva. Como muchos han señalado, hay buenas razones para pensar que existe cierta arbitrariedad en la forma en que construimos la normalidad en nuestros modelos de funcionamiento mental. Otros señalan que cosas como las etiquetas funcionales son dañinas.

Sin embargo, mostrar que un modelo social puede ser útil para una discapacidad no demuestra por sí solo que no exista disfunción médica, ya que es perfectamente coherente que una patología genuina se alivie mediante el uso de un modelo social. Además, mostrar que los modelos existentes tienen cierta arbitrariedad no es suficiente para descartar estos modelos como tales, ya que todos los modelos científicos son algo arbitrarios.

Debido a esto, para hacer que la perspectiva de la neurodiversidad sea más convincente desde una perspectiva científica, los defensores de la neurodiversidad no solo tienen que criticar el modelo existente. También deben proporcionar un modelo alternativo que tenga mayor utilidad que los modelos dominantes.

Hacia una perspectiva ecológica

En su artículo, Chapman asumió este desafío centrándose en cómo los defensores de la neurodiversidad como Judy Singer enfatizan que las mentes humanas funcionan más como un ecosistema que como individuos que compiten entre sí. Hay tres puntos relacionados en apoyo de esto, para los cuales él revisó la evidencia en el artículo.

Primero, diferentes mentes pueden tener un funcionamiento más especializado que es funcional a su manera, a pesar de caer fuera de la norma. Por ejemplo, muchas personas disléxicas son muy creativas a pesar de tener otras discapacidades.

En segundo lugar, la diversidad neurocognitiva en sí misma es beneficiosa a nivel de grupo, ya que cuanto más cognitivamente diversos sean los grupos, más recursos cognitivos tendrán para adaptarse a entornos cambiantes. Esto puede significar que es bueno desde la perspectiva del grupo incluir una diversidad de mentes, independientemente de si algunas están asociadas con la discapacidad.

En tercer lugar, qué formas de funcionamiento mental funcionan bien o mal en un momento dado estarán determinadas en gran parte por la forma en que construimos el entorno. Nuestra cognición está respaldada por factores externos, y lo que parece una disfunción individual puede de hecho ser un problema con el andamiaje cognitivo.

Como Chapman sostuvo en su artículo, una vez que tomamos en cuenta estos factores, queda claro que los modelos dominantes no son simplemente arbitrarios. Más bien, sistemáticamente pasan por alto o subestiman el funcionamiento neurodivergente debido a su perspectiva comparativista individualista.

El modelo ecológico

A la luz de todo esto, Chapman se basó en investigaciones teóricas recientes sobre cómo los ecólogos conceptualizan el funcionamiento de los ecosistemas para desarrollar un modelo “ecológico” de funciones mentales. Hay tres diferencias clave entre este modelo ecológico y los modelos evolutivos dominantes.

Primero, el modelo ecológico tiene una concepción relacional de funciones y disfunciones. En lugar de localizar el funcionamiento o el mal funcionamiento dentro de los individuos, tiene espacio para ubicarlo entre las personas (como ocurre con el problema de la doble empatía) o en la relación entre las personas y el entorno (como muestra el modelo de estrés minoritario).

En segundo lugar, el modelo ecológico es multinivel: tiene en cuenta las contribuciones a los grupos, así como la aptitud individual. Esto nos permite reconocer que la diversidad cognitiva a menudo es beneficiosa para cosas como la resolución de problemas en grupo.

En tercer lugar, el modelo ecológico mira hacia el futuro. Los conceptos evolutivos de funcionamiento tienden a mirar hacia atrás en el sentido de que definen la función “adecuada” de un mecanismo al mirar hacia el pasado evolutivo. Por el contrario, el modelo ecológico reconoce que, dado que el entorno cambia constantemente, no podemos saber qué contará como adaptativo en el futuro, y que la diversidad de funcionamiento contribuye a la solidez frente al cambio constante, independientemente de si fue el producto. de selección.

Trascendencia

Aún no hay forma de saber cuántos investigadores adoptarán el modelo ecológico. Sin embargo, dado que puede capturar los datos que los modelos individualistas pasan por alto, hay una razón inicial para pensar que tendrá una mayor utilidad científica. Chapman termina sugiriendo al menos tres implicaciones del modelo ecológico que se está adoptando.

Primero, el modelo ecológico apoyaría la perspectiva de la neurodiversidad. Es decir, una vez que avanzamos hacia un modelo relacional de funciones, tiene más sentido hablar de variación natural que de personas sanas y desordenadas. Por supuesto, esto no niega que existan disfunciones (o que la intervención médica a veces puede ser útil), simplemente no reduce estas disfunciones a la mente o el cerebro individual.

En segundo lugar, podría ayudar a proporcionar parte de la base conceptual para un paradigma de neurodiversidad que cultivaría más espacio para que los investigadores planteen diferentes preguntas. Por ejemplo, en lugar de centrarse en los “déficits” del individuo, se orientarían más hacia sistemas más amplios que funcionen más allá del individuo.

En tercer lugar, este modelo puede ayudar a fundamentar un enfoque conservacionista de la discapacidad. Desde la perspectiva del modelo ecológico, la diversidad cognitiva es constitutiva del funcionamiento mental en lugar de contradecirlo. Dado esto, hay más razones para conservar y respaldar, en lugar de buscar eliminar, la neurodivergencia, tal como lo han sostenido los defensores de la neurodiversidad durante mucho tiempo.

Fuente: Chapman, R. (2021). Neurodiversity and the Ecology of Thought. Psychology Today. Recuperado de (https://www.psychologytoday.com/us/blog/neurodiverse-age/202102/neurodiversity-and-the-ecology-thought). Traducido Por Maximiliano Bravo.

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