La Fatiga Zoom Es Real: 5 Formas Para Encontrar El Equilibrio Y Mantenernos Conectados

Nuestra atención tiene una calidad diferente cuando estamos en línea. Estamos muy concentrados en las pocas señales visuales disponibles que normalmente recopilamos de una amplia gama de lenguaje corporal disponible. O tal vez, estamos totalmente distraídos y revisando el correo electrónico mientras se supone que estamos conversando o escuchando atentamente la presentación detallada de un colega.

Si estamos con varias personas en línea al mismo tiempo, estamos procesando simultáneamente las señales visuales de todas esas personas (¡y quizás tus familiares y también tus mascotas!) de una forma que nunca tendríamos que hacerlo alrededor de una mesa de conferencias. Es un entorno rico en estímulos, pero al igual que los postres ricos, a veces demasiado rico es demasiado.

Y cuando comenzamos a sentirnos sobreestimulados por datos extraños que no hemos tenido que procesar en el mundo físico, cada nuevo punto de datos nos empuja un poco más lejos de la conexión de humano a humano que todos anhelamos y apreciamos. Entonces, surge la pregunta: ¿hay alguna manera de aliviar la carga de esta “conexión desconectada” y permitirnos fomentar un mejor equilibrio de conexión entre nosotros?

Para responder esta pregunta, aquí hay 6 formas para manejar el Zoom para que poder encontrar el equilibrio y la conexión social:

I) Tómate unos minutos antes de hacer clic en “Iniciar” para acomodarte y fijar tu atención: Respira unas cuantas veces, sienta tu cuerpo en tu silla, observa lo que está presente en tu mente y date permiso de llegar plenamente al momento que tienes entre manos. Si se sientes inquieto/a o preocupado/o, puedes colocar tu mano sobre tu corazón de una forma reconfortante y solidaria, como diciendo “Estoy aquí para ti. Está bien sentir lo que sientes en este momento“.

II) Tómate el tiempo para saludar verdaderamente a quien esté en la sala con toda tu atención: Ofrece su atención a cada rostro que aparezca (si el grupo no es demasiado grande). Tómate un momento para que cada persona te cause una impresión y “asimila lo bueno”. Date la oportunidad de sentir lo que se siente estar en presencia de otro.

III) Resiste la tentación de hacer muchas cosas a la vez: Por ejemplo, muchos de nosotros tenemos que admitir que a veces leemos y enviamos varios correos electrónicos mientras también estamos sentado en una reunión vía Zoom. Esto tiene que parar. No porque necesitamos concentrarnos demasiado en lo que está sucediendo en la reunión, sino porque no podemos hacer un esfuerzo adicional para atender nada más. En todo caso, necesitamos dejar de “esforzarnos” un poco y dejar que nuestra atención repose más liviana y amorosamente en lo que (y quién) está ante mí. Periódicamente podemos concentrarme más y mirar por la ventana detrás de la pantalla, o simplemente suavizar la mirada para captar la variedad de rostros en la pantalla (para ver sin mirar) sin tener que analizarlos o someterlos a estricto escrutinio.

IV) Intenta descansar moderadamente entre sesiones: Muy a menudo, nuestras reuniones vía Zoom van una tras otra y encontramos que a veces la sala de Zoom se convierte en una especie de antesala de encuentros aleatorios donde personas de diversos aspectos de nuestras vidas personales y profesionales se encuentran durante unos momentos entrando y saliendo para reunirse con nosotros. Por divertidos que sean estos momentos a veces, necesitamos cuidar mejor nuestra preciosa atención y energía, y tomar una pausa refrescante. ¿Por qué no intentarlo tú mismo/a?

V) Y finalmente, recuerda periódicamente que este es un nuevo lugar entre la presencia y la ausencia que tendremos que aprender a acomodar a medida que avanzamos hacia el futuro incierto: Es mejor que la ausencia (imagina la vida en una pandemia sin Zoom, Skype, Google Meet y el resto) y no tan resonante como la presencia (¿sabemos si las neuronas espejo todavía funcionan en Internet como lo hacen en persona?). Veamos si podemos abstenernos simultáneamente de tener grandes expectativas sin descartar los claros beneficios de la comunicación en línea.

Y no olvidemos esos beneficios. Podemos tener reuniones importantes con la vestimenta adecuada de la cintura para arriba. Nuestras queridas mascotas pueden sentarse amorosamente en nuestro regazo mientras revisamos las proyecciones presupuestarias de nuestro colega. Si somos el/la anfitrión/a de la reunión, podemos silenciar o eliminar “accidentalmente” a un/a colega de una manera que nunca sería socialmente apropiada en persona. Incluso podemos fingir una mala conexión si la reunión se está volviendo tan aburrida que corremos el peligro de cabecear y golpearnos la cabeza con el teclado.

Pero en una nota seria, no descartemos esta asombrosa tecnología, sino que aprendamos a encontrar una manera de asimilarla en un espectro completo de experiencias interpersonales que incluyen nuestras nuevas vidas. Estemos presentes en la ausencia, sin perdernos en la presencia. No será fácil, pero valdrá la pena desarrollar esta nueva capacidad.

Fuente: Hickman, S. (2020). Zoom Exhaustion is Real. Here Are Six Ways to Find Balance and Stay Connected. Mindful. Recuperado de (https://www.mindful.org/zoom-exhaustion-is-real-here-are-six-ways-to-find-balance-and-stay-connected/). Traducido Por Maximiliano Bravo.

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