Enseñando El Consentimiento A Los Chicos Sin Avergonzarlos Ni Castigarlos

Hoy en día, los padres y los profesores son mucho menos propensos que los adultos de las generaciones anteriores a tolerar o ignorar las conductas sexuales indebidas. Frases como, por ejemplo, “Los chicos son chicos. No se puede cambiar”, dejaron de ser una explicación socialmente aceptable para aquellas conductas que hacen daño a los demás.

Pero, ¿son las suspensiones, las expulsiones y los castigos duros la mejor forma de responder ante las embarradas de los chicos adolescentes? ¿Son la mejor forma de enseñarle a nuestros hijos a respetar a los demás? La experta en educación sexual Amy Lang advierte contra tales reacciones así de duras. “Avergonzar y castigar a los chicos por cómo están navegando el mundo de la sexualidad no les hace ningún bien”, dice ella.

Un enfoque más amable, compasivo y apropiado es una forma mucho mejor de ayudar a los chicos a desarrollar una comprensión madura de la sexualidad y el consentimiento.

La mayoría de los padres comienzan a hablar con sus hijos sobre el consentimiento cuando ellos son pequeños. Enseñamos a nuestros hijos que nadie tiene derecho a tocar sus cuerpos sin permiso, y tratamos, día tras día, de enseñarles a nuestros hijos que no tienen derecho a golpear, manosear o dañar a a los demás.

¿Cómo hablar sobre el consentimiento?

A medida que nuestros hijos se acercan a la pubertad, nuestra ansiedad aumenta. Vemos lo que está en el horizonte: enamoramientos, rupturas, experimentos, y de repente nos damos cuenta de que una mala decisión en esta etapa de su crecimiento podría tener ramificaciones permanentes. Más que cualquier generación anterior, somos muy conscientes de los problemas del acoso sexual y la importancia del consentimiento. Hemos visto hombres muy poderosos que alguna vez admiramos siendo acusados de conductas sexuales indebidas, y hemos sido testigos del dolor que sus acciones han causado a sus víctimas.

Ninguno de nosotros quiere criar a un hijo que abuse sexualmente de los demás. Y desviamos nuestra mirada de las noticias a los chicos que tenemos ante nosotros y hacemos el siguiente juramento: “Lo haremos mejor. No permitiremos que los chicos de esta generación se aprovechen de los demás”.

Nuestros chicos, mientras tanto, simplemente están tratando de descubrir la vida. “Durante la preadolescencia, ellos simultáneamente están completamente enamorados y completamente avergonzados de sus cuerpos y los cuerpos de los demás”, dice Al Vernacchio, profesor de sexualidad de la Friends ‘Central School en Wynnewood, Pennsylvania. “También recién están comenzando a darse cuenta de que pueden ser poderosos y están recibiendo muchos mensajes del exterior sobre lo que es un hombre poderoso”.

Muchos de esos mensajes son confusos. Los chicos de hoy están buscando un punto de apoyo en una cultura que aún le asigna valor a los hombres en función de sus fortalezas y sus logros. Están tratando de descubrir qué significa ser hombres en un momento en que nuestra definición social de “hombre” está evolucionando. Y a diferencia de las generaciones anteriores, están rodeados de voces que señalan a la “masculinidad tóxica” como nociva y una posible raíz de las conductas sexuales indebidas.

La polémica palabra de moda “masculinidad tóxica” se refiere a una versión de la virilidad que enfatiza la agresión y el poder, pero, por supuesto, esa no es la única forma de ser hombre. “Demasiados chicos reciben el mensaje de que toda la masculinidad es tóxica todo el tiempo, y ese es un mensaje realmente perjudicial”, dice Vernacchio. “Quiero ayudar a los chicos a reconocer los aspectos tóxicos de la masculinidad, pero no caer en la trampa de pensar que ser masculino es ser tóxico”.

La preadolescencia y la adolescencia son un buen momento para ayudar a los chicos a luchar con estos mensajes confusos

“Podemos ayudarlos a comenzar a diferenciar entre la masculinidad que queremos que emulen, admiren y respeten, frente al comportamiento tóxico”, dice Vernacchio.

Los chicos, lo crean o no, son emocionalmente vulnerables y buscan constantemente una validación externa de su valor. Como resultado, son muy sensibles a la vergüenza y la humillación pública. Sin embargo, los padres y los educadores suelen utilizar enfoques basados ​​en la vergüenza para responder a los intentos de conexión y humor bien intencionados pero mal pensados ​​de los chicos.

Una respuesta dura a las embarradas cometidos por los chicos rara vez es productiva, dice Andrew Irwin-Smiler, Ph.D., un terapeuta con licencia y autor de Citas y Sexo: Una Guía Para El Chico Adolescente Del Siglo XXI. “Avergonzar a alguien no los lleva a una comprensión más matizada del tema”, dice Smiler. “En cambio, generalmente los lleva a evitar el tema, la persona que los avergonzó, o ambos”.

Un mejor enfoque es aprovechar el momento de enseñanza, porque los errores brindan la oportunidad de hablar no solo sobre el incidente en cuestión, sino también sobre cuestiones más importantes.

¿Cómo enseñar el consentimiento?

Siempre es un buen momento para ayudar a tu hijo a comprender la importancia del comportamiento apropiado y el respeto por los demás.

Aquí hay algunas formas aprobadas por expertos para enseñar a los chicos sobre los límites y el consentimiento:

I) Introducir el “consentimiento cotidiano”: El consentimiento no se aplica solo a situaciones sexuales; el consentimiento se trata de respetar los límites de otras personas. Vernacchio enseña a sus alumnos que se requiere el consentimiento cada vez que va a interactuar con el cuerpo, la propiedad o la reputación de otra persona. ¿Quieres que te preste la chaqueta de tu amigo? Primero pide permiso (consentimiento).

“Necesitamos ayudar a los chicos a entender primero el consentimiento en una situación de bajo riesgo y no tensa”, dice Vernacchio. “Mientras más practiquen con el consentimiento cotidiano, mejor lo harán cuando las cosas estén más intensas”.

Los padres también pueden demostrar su consentimiento diario llamando a las puertas de sus hijos y pidiendo permiso antes de abrazarse. “Necesitamos mostrarles a nuestros hijos qué significa el consentimiento y cómo funciona”, dice Lang.

II) Discutir sobre las dinámicas del poder: Un desequilibrio de poder hace que el consentimiento sea complicado. Como hemos visto en innumerables situaciones de adultos, una persona puede realizar una actividad si siente que objetar la pondría en riesgo de daño. Los chicos pueden entender esta dinámica cuando la expresan en términos que ellos puedan entender. Háblales sobre los “cabecillas”, personas con poder en los grupos sociales. Es probable que tu hijo sea muy consciente de los cabecillas de sus compañeros de curso, y probablemente sabe, por experiencia, exactamente lo difícil que es resistirse a las directivas implícitas y explícitas de los cabecillas. Incumplimiento y riesgo de exclusión.

Puedes usar estos ejemplos para ayudar a tu hijo a comprender cómo “el poder interrumpe el consentimiento y hace que sea realmente difícil decir que no”, dice Vernacchio. Luego ayude a los chicos a deconstruir los mensajes diciéndoles que siempre busquen la ventaja.

“A menudo, nuestro valor predeterminado para los chicos es: “No dejes que nadie te haga quedar como un tonto”, dice Vernacchio. “Puedes interrumpir y redirigir esos mensajes a cosas como,” Respetar tu sentido de lo correcto y lo incorrecto “.

Tales conversaciones también pueden ayudar a los chicos a aprender a pensar antes de actuar. “Enséñale a lo tu hijo a hacer la pregunta: “¿Estoy haciendo esto porque creo que me dará más poder o estatus sobre alguien más?”, Aconseja Vernacchio.

III) Enseñarles a los chicos el poder de la palabra “no”: Los chicos a menudo tienen la idea de que decir la palabra “no” es señal de debilidad, lo que les hace difícil objetar si un amigo va demasiado lejos y les cuesta aceptar el “no” de los demás. En cambio, enséñales que la verdadera fuerza es decir lo que realmente quieres decir. Un chico que sabe que puede decir que “no” si no quiere hacer algo es más probable que respete un “no” de otras personas.

“Si los chicos tienen la costumbre de decir que “sí” cuando quieren decir “no”, y “no” cuando quieren decir “sí”, eso es lo que van a esperar de otras personas”, dice Vernacchio. “Les digo a mis alumnos: “La mayor responsabilidad que tenemos en todas las situaciones de consentimiento es decir lo que queremos decir “.

A medida que tu hijo crece, tus conversaciones pueden volverse más explícitas. Juntos, piensen en formas de pedir un beso y desviar la atención sexual no deseada. Discute con él noticias sobre el acoso sexual y conductas sexuales indebidas. Escucha al menos tanto como hables.

“Todo esto es complicado y lleva tiempo”, dice Vernacchio. “Pero si queremos criar una generación de chicos que comprendan mejor el consentimiento que nosotros, tenemos que tener estas conversaciones”.

Fuente:  Fink, J. (2019). How To Teach Consent To Boys — Without Shaming Them. Your Teen Mag. recuperado de (https://yourteenmag.com/family-life/communication/how-to-teach-consent-to-boys-without-shaming-them). Traducido Por Maximiliano Bravo.

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