Las Personas En El Espectro Autista No Son “Mañosas” Con La Comida, Son Comedores Sensorialmente Selectivos.

Los padres con niños en el Espectro Autista a menudo dicen que son “mañosos” con la comida. Sin embargo, las personas en el Espectro Autista con sensibilidades sensoriales o aversiones a ciertos sabores y texturas específicas no son mañosas, son comedores sensorialmente selectivos. Pueden ser “mañosas” en el sentido de que pueden tener una dieta muy limitada debido a muchos alimentos que rechazan debido a que tienen sabores o texturas tan asquerosas (para ellos) que no están dispuestos a comerlos. Sin embargo, decir que una persona en el Espectro Autista es “mañosa” tiene la suposición subyacente de que serlo es solo una fase de la que crecerán, o que eventualmente se comerán lo que hay en el plato.

¿Qué son las sensibilidades sensoriales? Las personas en el Espectro Autista pueden no filtrar la información sensorial de la misma manera que lo hace una persona neurotípica. Eso significa que ciertos entornos ocupados con luces brillantes o sonidos fuertes pueden ser abrumadores para las personas en el Espectro Autista y causar sobrecarga sensorial. Pero algo de lo que no se habla tanto con respecto a los problemas sensoriales es con respecto a los alimentos, que es cuando las personas en el espectro Autista son hipersensibles a los detalles de los alimentos, incluidos sus colores, los sabores y las texturas. Algunas personas en el Espectro Autista usan esto para su ventaja, tienen paladares increíbles y son chefs y panaderos. Otras personas en el Espectro Autista pueden no tener las habilidades de función ejecutiva que son necesarias para planificar y cocinar comidas complejas.

Esto también significa que un alimento que es “asqueroso” para una persona neurotípica lo es aún más para una persona en el Espectro Autista con sensibilidades extremas a los sabores, olores y texturas. Un/a niño/a en el Espectro Autista puede sentir nauseas incluso al mirar u oler una comida que no le gusta. Los padres a veces interpretan sus crisis como “berrinches” y ellos “siendo difíciles” o “siendo malcriados” por no querer probar una nueva comida. Pero los niños en el Espectro Autista que no quieren comer alimentos no los rechazan por falta de respeto a sus padres, sino porque realmente no quieren comer algo tan desagradable para ellos. Si alguien te obliga a comer algo que no quieres comer, algo que encuentras increíblemente poco apetitoso, ¿no te sentirías molesto/a también? Los padres deben respetar cuando sus hijos en el Espectro Autista se niegan a comer algo, y no tratar de obligarlos a comer algo que no quieren comer.

Las terapias que tienen como objetivo cambiar los comportamientos de los niños en el Espectro Autista también pueden tratar de cambiar su dieta. En la superficie, no parece tan malo intentar expandir la dieta de una persona en el Espectro Autista. Sin embargo, obligar a las personas en el Espectro Autista a comer alimentos que les sean asquerosos es tan abusivo como obligar a las personas en el Espectro Autista a suprimir cualquiera de los rasgos que las hacen únicas. Existen terapias cuestionables que les restringen el acceso a sus comidas favoritas a las personas en el Espectro Autista hasta que logren un comportamiento deseado, lo cual es increíblemente abusivo, especialmente si esa comida es la única que comerán. Hay terapias que animan a los padres a dejar que sus hijos en el Espectro Autista se mueran de hambre para que eventualmente coman los alimentos que se niegan a comer. La mayoría de las personas no dejarían que los niños neurotípicos sufriera este abuso de nadie, entonces, ¿por qué se normaliza esto para los niños en el Espectro Autista?

Si los padres están realmente preocupados por la alimentación de sus hijos en el Espectro Autista, en lugar de obligarlos a comer alimentos que no quieren comer en casa o mediante terapias, primero deberían ver a un médico. Tal vez haya un multivitamínico insípido que se pueda usar para ayudar a llenar los vacíos de deficiencias de nutrientes de una dieta limitada sin los sabores y texturas fuertes asociados con diferentes alimentos, o un alimento que sea significativamente similar a algo que ya está en la dieta de una persona en el Espectro Autista que pueda proporcionar más vitaminas o nutrientes. Los padres deben explicar cuáles son sus preocupaciones, incluido que solo quieren que su hijo/a en el Espectro Autista esté sano/a, pero también feliz y no angustiado por las sensibilidades sensoriales con respecto a su dieta.

También existe un estigma con adolescentes y adultos en el Espectro Autista que que comen “comidas para niños”, que comen las mismas comidas de manera repetitiva o que tienen una dieta limitada debido a sus sensibilidades sensoriales. A algunos preadolescentes y adolescentes en el Espectro Autista se les dice que ya están “grandecitos” para seguir con su dieta muy limitada, y que sus necesidades sensoriales se desprecian con mayor frecuencia mientras crecen. Esto se convierte en el estigma de los adultos en el Espectro Autista que se sienten avergonzados cuando salen con amigos y piden la misma comida mientras que sus amigos piden comidas más sofisticadas, y temen que otros les digan “prueba algo diferente” o se burlen de ellos por no comer una variedad más amplia de alimentos. Si eres un adulto en el Espectro Autista y comes nuggets de pollo y papas fritas y no mucho más, está bien. Si tu eres un adulto en el Espectro Autista con una dieta más amplia, también está bien. No te sientas estigmatizado/a si no ordenas la misma comida que tu amigos y come sin pedir disculpas y sin vergüenza.

Se espera que las personas en el Espectro Autista cambien y amplíen completamente sus dietas es solo otra forma en que se espera que acomoden a las personas neurotípicas. Nunca digas que un/a niño/a en el Espectro Autista que no comerá un alimento específico está siendo “demasiado terco/a”. Respeta las decisiones de una persona en el Espectro Autista de no comer un alimento específico o de comer el mismo alimento que ha comido una y otra vez. . Las personas en el Espectro Autista con aversiones sensoriales a la comida no son “mañosas”, son comedores sensoriales selectivos y sus necesidades sensoriales deben tratarse con dignidad y respeto.

Fuente: Crosman, C. (2019). I’m Not A “Picky Eater,” I’m A Sensory Eater. In The Loop About Neurodiversity. Recuperado de (https://intheloopaboutneurodiversity.wordpress.com/2019/04/20/im-not-a-picky-eater-im-a-sensory-eater/?fbclid=IwAR2qa4Vt4DZF7U7v1ota_-z54m9HSEt9ms89Goa8gk57XCz1OPM82lwtY-8). Traducido por Maximiliano Bravo.

6 comentarios sobre “Las Personas En El Espectro Autista No Son “Mañosas” Con La Comida, Son Comedores Sensorialmente Selectivos.

  1. Excelente, la información presentada la ostenta mi hijo y siempre he respetado su necesidad sensorial, complejizando poco a poco su dieta con sabores, texturas y olores similares de los alimentos que le gustan, complementada con multivitanimícos.

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  2. Yo tengo TEA y detesto los siguientes elementos alimenticios:
    *Cebolla
    *Calabaza/zapallo/auyama
    *Margarina
    *Hígado de res y de pollo
    *Raya (pescado)
    *Papaya/frutabomba/lechosa
    Y de niño también quisieron obligarme a comer “de todo”, pero eso no funcionó.

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