4 Frases que No Decir Acerca de Tu Trabajo Si Quieres que Tus Hijos Desarrollen Una Buena Ética Laboral en el Futuro

Ya sea que ames u odies tu trabajo, lo que digas sobre él puede cambiar la forma en que tus hijos verán sus futuras carreras.

Los niños están naturalmente interesados ​​en lo que sus padres hacen todo el día. Las conversaciones sobre el trabajo pueden ser una gran oportunidad para acercarse y compartir sus valores.

Desafortunadamente, estas conversaciones son difíciles de hacer bien. “El mayor error que veo que las personas cometen es darles a sus hijos la creencia fundamental de que el trabajo es una gran carga”, dice Deborah Gilboa, una doctora y experta en paternidad. “Desearían no tener que ir, por supuesto que no les gusta, o incluso más, que a nadie le guste”.

El problema con eso es que “me gustaría que todos mis hijos trabajen como adultos. Creo que la mayoría de nosotros lo haría “, dice ella. Si deseas que tus hijos vean el trabajo como “lleno de opciones y posibilidades de hacer algo realmente bueno”, aquí hay cuatro frases para evitar.

I) “Tengo que ir a trabajar”: Si tus hijos están lloriqueando por pasar un tiempo lejos de ti, es tentador decir que “tienes” que ir a trabajar, o que alguien tiene que mantener un techo sobre sus cabezas. Pero la verdad es que “siempre es una opción”, dice Gilboa. No importa cómo está tu situación financiera, probablemente podrías resolver algo. Más importante aún, no quieres enseñarle a tus hijos que tú eres una víctima y que no tendrán voz ni control sobre sus vidas adultas.

Entonces, cuando hables con tus hijos, explícales la multitud de razones por las que trabajas. “Algo de eso tiene que ver con el dinero, y es totalmente razonable señalarlo a nuestros hijos”, dice ella. Trabajas para poder costear algunas de las actividades que disfrutan. Lo más probable es que también te gusten algunas partes de tu trabajo. Puedes decirles a tus hijos que disfrutas pasar el tiempo con ellos y disfruta lo que hace para ganarse la vida. Los dos no tienen que estar en en conflicto. Finalmente, puedes decirles a tus hijos que “ir a trabajar es cómo los adultos hacen del mundo un lugar mejor”, dice Gilboa. Por supuesto, no todos son bomberos, profesores o alguna otra profesión en la que la conexión sea obvia. Pero todos los trabajos tienen algún significado. Si trabajas en servicios al cliente, podrías explicarles a tus hijos que “hoy tuve la oportunidad de interactuar con 167 personas y traté a cada una de ellas con respeto”.

II) “¡Odio mi trabajo!”: Está bien si no te gusta tu trabajo. “Es probable que mis hijos estén en una situación en la vida de tener un trabajo que no les gusta”, dice Gilboa. La clave es asegurarte de que sepan lo que estás haciendo para mejorar tu situación. Compartir tus dificultades es la forma en que les enseñas a tus hijos la capacidad de resiliencia, y las dificultades laborales son mucho mejores para compartir con tus hijos que, por ejemplo, los problemas matrimoniales.

“El trabajo es un gran lugar porque no es una amenaza para la unidad familiar, pero los niños ven que todos tienen problemas, desafíos, frustraciones, aburrimiento y fracasos”, dice. ¿Tienes la intención de hablar con tu jefe sobre tu carga laboral? ¿Cómo estás navegando tus relaciones con colegas? ¿Estás tomando una clase nocturna que te ayudará a moverte a un rol diferente, o estás buscando un trabajo diferente? Todas estas son excelentes formas de hablar sobre cómo estás navegando en una situación no tan perfecta, mientras les das a tus hijos la confianza de que también pueden hacerlo.

III) “(X) es un idiota”: Chismear sobre tus colegas es una mala idea por dos razones. Primero, “Nada está fuera de juego con nuestros hijos”, dice Gilboa. No tienen filtros, y es muy probable que tu hijos se encuentren con tu colega en algún momento y anuncies: “¡Oh, esta es la persona que tú dices que huele muy mal!” Segundo, “Estamos modelando para ellos el tipo de relaciones que nosotros queremos que tengan “. No tienes que ser amigo de todo el mundo, pero no hay nada que ganar tratando mal a los demás en la oficina o en el patio de recreo.

IV) El viernes será un bonito día, entonces faltaré al trabajo. Aún me quedan unos días de vacaciones extra: No hay nada de malo con tomarse un descanso cuando lo necesitas. Debes modelar límites saludables con tus hijos. Pero poner excusas o ser deshonesto para evitar conflictos o hacer algo que no quieres hacer envía un mal mensaje. “No modeles una mala ética laboral para tus hijos y luego des un giro y desees que piensen lo contrario”, dice Gilboa. Lo siguiente que sabes es que tus hijos sugerirán que simplemente le digan al profesor que el computador tuvo un virus para no hacer sus tareas. Y sabrás exactamente a quién culpar.

Fuente: Vanderkam, L. (2016). 4 Things You Say About Your Job That Can Hurt Your Kids’ Future Careers. Fast Company. Recuperado de (https://www.fastcompany.com/3056586/4-things-you-say-about-job-that-can-hurt-your-kids-future-careers). Traducido por Maximiliano Bravo.

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