La Sobreprotección Daña a Tus Hijos en el Espectro Autista

La sobreprotección tiende a ser mucho más frecuente por parte de las mamás, pero eso es probablemente porque ellas suelen ser las principales cuidadoras de los niños. No obstante, también es posible ser un papá sobreprotector.

No hay que confundir la sobreprotección con el fenómenos de la “crianza helicóptero”, porque es un fenómeno mucho más invasivo.

La “crianza helicóptero” consiste en querer vigilar qué hacen y dónde están tus hijos en todo momento. La sobreprotección consiste en un estilo de crianza que es demasiado restrictivo cuando se trata de proteger a tus hijos de todos los riesgos posibles. Es más generalizado y, por lo tanto, más dañino.

Por ejemplo; En una fiesta de graduación, un/a papá/mamá helicóptero querrá acompañar a su hijo/a en el Espectro Autista en el salón de baile. Incluso podrían querer quedarse y vigilar las cosas mientras el baile está en progreso. Esto en sí mismo es asfixiante.

Por otra parte, un/a papá/mamá sobreprotector/a querrá intervenir en la composición del menú de la cena de gala antes de que le sirvan la comida a su hijo/a en el Espectro Autista. Podrían tratar de cambiar por completo la forma en que funciona el baile para adaptarlo a las necesidades específicas de su hijo/a. O simplemente pueden decir que su hijo/a no irá (sin haberle dado la oportunidad para decir que sí).

Si bien estos son signos de gran cuidado y protección, también son muy perjudiciales para el desarrollo de tu hijo/a.

I) ¿Por qué los límites deben ser superados?

El Espectro Autista viene con tantos límites. Hay límites sensoriales de sonido, textura, gusto, olfato y visión. Hay límites establecidos por miedos arbitrarios, por reglas y por rutinas. Todos estos límites hacen que la vida en el Espectro Autista sea muy difícil.

Todos comenzamos nuestros viajes de paternidad como novatos, pero terminamos como expertos en las habilidades y los límites de nuestros hijos. Nos convertimos en predictores de sus reacciones, sus colapsos emocionales y sus dificultades sensoriales.

Sabemos, por ejemplo, remover su plato en el instante en que alguien, por ejemplo, un visitante, toca algo de su comida. Sabemos instintivamente que no querrán ir a un lugar ruidoso y lleno de gente, y somos expertos en manipular a nuestros invitados para reducir la probabilidad de que nuestros hijos reciban contacto físico inesperado.

El problema es que sin superar constantemente estos límites, éstos se volverán rígidos y reducirán la capacidad de nuestros hijos para adaptarse al mundo que los rodea sin modificaciones.

Es importante enseñar a tus hijos a tratar continuamente de ampliar sus propios límites. Si un lugar es ruidoso, deberían probarlo con los auriculares con cancelación de ruido. Si hay una alta probabilidad de contacto con la piel, deben tratar de usar ropa con mangas largas. Si está sirviendo una comida, especialmente si es una de sus comidas favoritas, debes alentarlos a que prueben los alimentos que han estado en contacto.

Los gustos cambian mientras crecen, pero si limitas a tu hijo/a únicamente a sus gustos de la infancia, lo/la privarás de la oportunidad de crecer y cambiar.

Si tu hijo/a solo come nuggets de pollo, debes idear de vez en cuando una situación en la que tenga que elegir otra cosa. Superar los límites es la única manera de expandir su mundo.

II) ¿Por qué el fracaso es tan importante como el éxito?

Ponemos mucho énfasis en el éxito y es muy importante celebrar nuestros éxitos; los momentos en que nuestros hijos en el Espectro Autista logran evitar un colapso emocional, los momentos en que pasan tiempo con un visitante sin monologar excesivamente acerca sus intereses especiales, los momentos en que logran comer alimentos de sabores o texturas inusuales.

A veces, se siente que el éxito es tan difícil de alcanzar para nuestros hijos en el Espectro Autista que necesitamos celebrar cada pequeño logro como si fuera una gran victoria. Es fácil olvidar qué parte del fracaso juega un papel en el éxito.

Cada éxito suele ir precedido de múltiples errores, incluso si están separados por años. Cada fracaso es una oportunidad de aprendizaje, una oportunidad para que tú y tu hijo/a discutan qué salió mal, por qué las cosas no resultaron, cuáles fueron las alternativas y cómo podrían arreglar las cosas.

El éxito es donde celebramos, pero el fracaso es donde aprendemos.

Sobreproteger es esencialmente “planificar para el fracaso”. Las personas que supervisan a sus hijos en el Espectro Autista eliminan el potencial de fracaso antes de que ocurra sin darse cuenta de que también están eliminando la oportunidad para que sus hijos aprendan.

Es algo que comienza cuando son pequeños. Sabemos que nuestros hijos van a derribar nuestros jarrones o estatuillas favoritas, así que los guardamos, fuera de su alcance. Sabemos que derramarán jugo sobre la mesa, por lo que compraremos posavasos o cambiaremos su taza a un vaso antiderrames o una caja de jugos con una pajilla.

Sabemos que sus compañeros los agobiarán, por lo que nos esforzamos por invitarlos a jugar solamente de uno a uno. A medida que nuestros hijos crecen, sabemos que no pueden jugar felices en grupos, por lo que simplemente rechazamos las invitaciones de cumpleaños para evitar potenciales colapsos emocionales. Finalmente, un día, las invitaciones dejan de llegar y nos preguntamos por qué nuestros hijos no pueden hacer amigos.

Al planear eliminar el fracaso de la vida de nuestros hijos, detenemos el proceso de aprendizaje y reducimos sus posibilidades de éxito.

III) ¿Por qué los padres necesitan alivianarse por su propio bien?

Hay muchos artículos que hablan sobre la tasa de divorcio del 80% cuando hay hijos en el Espectro Autista. Es recomendable no prestarle demasiada atención a esos artículos o estadísticas. Tu matrimonio no está bajo el control de tus hijos. Depende completamente de los adultos encontrar su camino y, con demasiada frecuencia, estos artículos buscan culpables donde no los hay.

Los matrimonios fracasan por una amplia variedad de razones, pero rara vez fracasan cuando las parejas se dedican a mantenerse mutuamente como prioridad número uno.

Aquí es donde entra en juego la conexión con la sobreprotección. A veces, los padres pueden centrarse tanto en sus hijos en el Espectro Autista que construyen todo el mundo a alrededor de ellos. Dedican todo su tiempo a sus hijos y muy poco a sus propias necesidades o a las de sus cónyuges.

Los niños en el Espectro Autista anhelan orden y estructura. Si tu enfoque en satisfacer sus necesidades inmediatas pone en peligro tu matrimonio, entonces no estás considerando sus necesidades a largo plazo.

IV) Moraleja de la historia

No hay dudas al respecto. Nadie es inmune a la sobreprotección. Incluso familias sin hijos en el Espectro Autista desarrollan actitudes sobreprotectoras.

Nuestros miedos y nuestros instintos sobreprotectores con respecto a nuestros hijos en el Espectro Autista ponen en riesgo nuestras relaciones y el futuro de nuestros hijos.

Tómense un tiempo para pensar cómo podrían hacer que sus hijos sean un poco más independientes y cómo tú y tu cónyuge pueden encontrar un poco más de tiempo de calidad juntos. Las vidas de todos serán mucho más felices por ello.

Fuente: Bolland, G. (2019). Over-Parenting kids on the Autism Spectrum. Life With Aspergers. Recuperado de (https://life-with-aspergers.blogspot.com/2019/03/aspergers-and-over-parenting.html). Traducido por Maximiliano Bravo.

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