¿Cómo Escribir Personajes Ficticios en el Espectro Autista?

Mucho se ha dicho y hecho acerca de la “Epidemia del Espectro Autista” en los medios de comunicación, ya sea como consecuencia de métodos de diagnóstico más precisos, o de alguna consecuencia exagerada, sin fundamento, de intoxicación causada por exposición a (X), (Y) o (Z), no importa qué, siempre y cuando los medios logren generar los titulares más alarmistas y con menos cientificidad posibles para tener mejores ratings que su competencia. Como resultado, el Espectro Autista se ha convertido en un tema muy frecuente en la ficción.

Ejemplos abundan por doquier en la literatura, el cine y la televisión. Partiendo por la popularidad de la novela “El Curioso Incidente del Perro a Medianoche” y su protagonista Christopher Boone, un joven en el Espectro Autista y fanático de las matemáticas y Sherlock Holmes, quien busca resolver el misterio de quién mató a un perro llamado Wellington. También está la película “El Contador” con Ben Affleck interpretando al inteligente antihéroe Christian Wolff quien explícitamente está en el Espectro Autista. Por último, la serie Atypical de Netflix centrada en un joven en el Espectro Autista llamado Sam Gardner quien se dispone a encontrar su independencia y termina guiando a su familia por un viaje de autodescubrimiento.

Muchos personajes ficticios, especialmente si son muy inteligentes, son sujetos de fuertes especulaciones de parte de los fanáticos de que ellos podrían estar en el Espectro Autista. Por ejemplo, el Dr. Gregory House de Dr. House o Sheldon Cooper de The Big Bang Theory. Aunque, la conclusión más acertada que podría sacarse respecto a esos dos personajes es que se comportan de forma bastante arrogante y porque su inteligencia superior a la media los hace extremadamente competentes en lo que hacen, pocas veces les toca hacerse cargo de las consecuencias de creerse superiores a los demás todo el tiempo, y si alguna vez logran aprender la lección, vuelven a comportarse tan arrogantes como siempre uno o dos episodios después.

Desafortunadamente, la mayoría de estas representaciones del Espectro Autista como tema candente para la ficción olvidan desarrollar una pequeña parte de la situación: el propio personaje en el Espectro Autista. Muchas de estas historias se centran en las familias del personaje que viven la condición como figuras trágicas, dándole todo a la función de una mascota de moralidad con un desarrollo socioemocional atrofiado.

El personaje en el Espectro Autista, por otra parte, es exhibido por el estereotipo de Rain Man, cuyos talentos a menudo los retratan como genios que pueden hacer operaciones matemáticas complejas como por arte de magia, y siendo completamente ineficaz en cualquier otra área. Rara vez los personajes en el Espectro Autista son personajes dinámicos, y las pocas veces en que si lo son, a menudo es obra de trucos narrativos baratos.

Dado que las representaciones positivas de los personajes en el Espectro Autista, especialmente los escritos por autores que nacieron con dicha condición, siguen siendo muy pocos, a continuación aquí están cinco reglas claras sobre cómo escribir personajes en el Espectro Autista como personajes reales:

I) No Dejarse Dominar por las Etiquetas: Hay un montón de palabras que se utilizan para describir las condiciones que conforman al Espectro Autista.  En su mayoría son aceptables como criterios de diagnóstico. Sin embargo, son extremadamente pobres al describir a una persona en su totalidad. A menos que desees que tu personaje en el Espectro Autista sea un personaje plano como todos los que has leído en las novelas o visto en las películas o series de televisión, escribir un personaje en el Espectro Autista requiere sí o sí trascender los estereotipos y pensar en qué otras características tienen o, al menos, retratar los comportamientos estereotipados asociados con el Espectro Autista de una manera única. El lenguaje es intrínsecamente limitado, pero eso no debería impedirte estirarlo hasta donde pueda llegar para hacer que un personaje parezca tridimensional. También debo señalar que si escribes una historia con personajes en el Espectro Autista, no deberías sentir la necesidad de mencionar todos los aspectos de la condición, especialmente los “debates” que pueden resumirse a “(X) es una causa del Espectro Autista”.

II) Reconocer los Sentimientos del Personaje Sobre su Condición: Sólo porque las personas en el Espectro Autista tienden a ser muy interiorizados no significa que no sean conscientes de lo que se están “perdiendo”. En algunos casos, la internalización puede hacerlos aún más propensos a insistir en sus desafíos. Personajes como, por ejemplo, Christopher Boone en “El Curioso Incidente del Perro a Medianoche” tienden a ser retratados como tan emocionalmente inaccesibles que casi no tienen idea de cómo transmitir sus acciones, o incluso suficiente autoconciencia para asociar sentimientos con sus respuestas. A menos que tu personaje sea extremadamente “de bajo funcionamiento”, no van a dar por sentado qué significa vivir en el Espectro Autista, y no cuando se les recuerda a través de los desafíos que enfrentan cada día. E incluso si son “de bajo funcionamiento”, sólo porque alguien no puede comunicarse de la forma predominante no significa que no tengan algo válido que decir, especialmente cuando se trata de la forma en que están siendo tratados. El Espectro Autista es una condición neurológica, pero la discapacidad es una construcción social. E incluso una persona que no puede leer bien a los demás no va a mostrarse indiferente respecto al rechazo y la exclusión que sufre de parte de la mayoría sin Espectro Autista. Si eres un escritor, tienes la oportunidad de expresar su insatisfacción.

III) Conectar sus Problemas a la Condición Humana Básica: El peor estereotipo que se ve en los personajes ficticios en el Espectro Autista es el “sociópata atolondrado”, el personaje que tiene tan poca comprensión de la sociedad humana que no puede distinguir entre el bien y el mal. Sólo porque es difícil para alguien entender y expresar las necesidades emocionales básicas que tienen los seres humanos (amor, aceptación, éxito, honor, etc) no significa que estén ausentes. La metáfora de las personas en el Espectro Autista como alienígenas espaciales es una de uso bastante común, pero que implica una naturaleza completamente diferente, tanto que ni siquiera pertenecen al mismo paradigma de la especie humana. Una mejor metáfora podría ser pensar en el cerebro de una persona en  el Espectro Autista como un Mac, con el cerebro de una persona neurotípico siendo un PC, los mismos principios básicos, pero con arquitecturas diferentes lo que, a menudo, pero no siempre, conduce a problemas de compatibilidad. (Esto también sería adecuado para el tropo de “pensamiento en imágenes” asociado con las personas en el Espectro Autista).

IV) No Tratarlos como Santos Infalibles: Para cualquiera que tenga la impresión de que sería 100% preferible leer, y por lo tanto escribir, sobre personajes infalibles en el Espectro Autista, nada puede estar más lejos de la verdad. Muchos de los personajes de ficción más interesantes son falibles, porque son personajes que tienen problemas y cometen errores regularmente, justo como el lector o espectador. Sólo porque un personaje esté en el Espectro Autista no significa que no sean responsables de sus acciones. Todos actuarán poniendo en primer lugar sus impulsos sobre su conciencia de vez en cuando (aunque algunos más que otros). El Espectro Autista puede hacer que ciertos impulsos sean mucho más difíciles de controlar, pero tratar a un personaje como indefenso ante sus compulsiones es tan malo, o incluso peor, como tratarlos como inherentemente egoístas e irredimibles por tener esas compulsiones. Los personajes perfectos son aburridos. Representar a un personaje de un grupo minoritario como un defecto tiene sus riesgos, incluso si al final del día básicamente son buenas personas. Pero si su historia está a salvo de la controversia, probablemente no valdría la pena el esfuerzo.

V) No Hay Reglas para Escribir Personajes en el Espectro Autista: Mientras esto podría parecer una contradicción, es un resumen básico de los cuatro puntos anteriores, en el que escribir un personaje en el Espectro Autista no debería ser más exótico que escribir cualquier otro tipo de personaje atractivo, interesante y tridimensional. Si estás escribiendo un personaje en el Espectro Autista, ciertamente estarás informado por criterios de diagnóstico del mundo real, pero si estás haciendo un buen trabajo, no usarás el DSM-V como tu única referencia. Los antecedentes raciales, culturales, de género e incluso neurológicos por sí solos no son suficientes. El resto depende del escritor para hacer algo creativo y simpático.

Fuente: Kapit, N. (2010). How To Write Autistic Characters (With Examples From Ruby’s World). HANDI-CAPEABLE . NEW!. Recuperado de (http://nitzthebloody.blogspot.cl/2010/03/how-to-write-autistic-characters-with.html). Traducido por Maximiliano Bravo.

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