Tú Debes Decirle a tu Hijo/a que es Autista

Quiero decir algo inequívoco. Y es increíblemente raro que me sienta como el más calificado para decirle a otras personas lo que deben hacer, pero, si tú eres un padre o una madre, te pido lo siguiente:

¡Por favor dile a tu hijo/a que es Autista!

O que tiene Autismo. O Síndrome de Asperger. O está en el Espectro. Lo que sea. Más tarde, él/ella podrá tomar sus propias decisiones sobre sus preferencias lingüísticas

No conozco a tu hijo/a, así que no sé cuándo es el momento adecuado o cuál es la edad correcta. O si la mejor manera es tener una charla y decirle todo de una sola vez. O exponer gradualmente la información a lo largo del tiempo. O simplemente hablar siempre de ello en casa para que él/ella crezca siempre sabiéndolo.

Sin embargo, habla con él/ella y siempre dile la verdad. Valdrá la pena.

¿Por qué?

I) Tu hijo/a ya sabe que él/ella es diferente. No puedes evitar que sepa que es diferente al no decírselo.

Tu hijo/a ya lo sabe desde pequeño/a. Podría decirse que las cosas son más difíciles para él/ella en comparación con los demás niños.

Tu hijo/a podría no entender las cosas que hacen los demás (y ellos podrían no entender las cosas que hace él/ella).

Tu hijo/a podría no entender por qué los demás tienen pocas o nulas dificultades para explicar lo que necesitan y ver satisfechas sus necesidades.

Tu hijo/a podría no saber qué ropa ponerse o por qué no lo invitan a fiestas.

Tu hijo/a podría no entender por qué las cosas más inocuas les causan dolor en sus oídos o por qué se siente incómodo al recibir una caricia amorosa.

Tu hijo/a podría no saber por qué lo ignoran todos los chicos/as de su curso, menos uno/a (en el mejor de los casos), durante todo su año escolar.

Y un largo etcétera.

Él/ella sabe reconocer muy bien ciertos patrones. Es muy difícil que él/ella no se dé cuenta que cada descripción que recibe del mundo a su alrededor no coincide con su percepción individual.

Y al escuchar de parte de todos los adultos que está equivocado/a o que está imaginándolo todo, el único resultado es que tu hijo/a desarrollará una inmensa desconfianza hacia los adultos.

II) Tu hijo/a merece saber las cosas por su debido nombre. Él/Ella tiene derecho a recibir información acertada y objetiva acerca de quién es.

Si tuvieras un/a hijo/a que fuera gay/lesbiana o transgénero, ¿Querrías o esperarías que pasara el resto de su vida sin el autoconocimiento y la autoaceptación involucrados en hacer suyas tales etiquetas? ¿O sin la capacidad de buscar la información, historia, atención psicosocial apropiada, apoyo emocional y comunidad con otros que él/ella tanto desea?

¿Por qué esas mismas cosas deben serle negadas a tu hijo/a por ser Autista?

Que tu hijo/a sea Autista representa información sobre cómo funciona su cerebro y su cuerpo, sobre su vida, y él/ella es el dueño legítimo de esa información.

Existen muchos individuos que descubrieron su diagnóstico o recibieron un diagnóstico correcto de parte de profesionales calificados durante su adolescencia o adultez.

Ellos se sintieron aliviados de tener el conocimiento, pero al mismo tiempo se sintieron resentidos porque sus padres se lo habían ocultado durante muchos años.

III) Sí, las etiquetas pueden causar estigmas. Pero el problema es el estigma, no el hecho de que una palabra existe para describir alguna faceta de cómo funciona su cerebro.

No saber la palabra “Autista” no hará que su hijo/a no sea Autista, y no lo/la protegerá de los malos tratos que frecuentemente conllevan ser Autistas.

Si lo que realmente temen los padres es que sus hijos/as sean excluidos o maltratados por ser Autistas, entonces luchen contra la exclusión, la desinformación, la intolerancia y los estereotipos deshumanizantes en compañía de la comunidad neurodiversa.

La carga de una etiqueta sinónima de una identidad estigmatizada y/o discapacidad es difícil, pero la carga de un vacío del conocimiento que falta sobre cómo es tu hijo/a, es mucho peor.

IV) Saber cómo describir por qué las cosas son más difíciles para tu hijo/a no es “usar el diagnóstico como una excusa”.

Saber por qué ciertas cosas son difíciles para tu hijo/a (y otras cosas son más fáciles) es vital para una tomar buenas decisiones sobre cómo usar los recursos de tiempo, energía y recursos cognitivos que él/ella tiene.También sirve para reflexionar sobre cómo llegar a soluciones alternativas y buenas estrategias para las cosas que tu hijo/a quiere aprender a hacer.

Que tu hijo/a no supiera y no pudiera decirle a nadie por qué las cosas le resultan tan difíciles, no reducirá sus dificultades. No hará que él/ella sea mágicamente capaz de hacer las cosas igual a todos los demás.

Tu hijo/a sentirá mucha más ansiedad, culpa, resentimiento y desamparo que nunca antes y jamás se atreverá a participar en una situación en la que no sabría si es capaz de hacer lo que se esperaba de él/ella.

Ser capaz de reconocer lo que uno es y no es con su debido nombre es una forma productiva de usar los recursos internos de tu hijo/a  y también es una habilidad vital al tratar de vivir de manera sostenible con una diferencia cognitiva importante.

Los límites neurológicos no desaparecen porque tu hijo/a carezca de las palabras para describirlos. A veces resulta útil ser capaz de ignorar o exceder dichos límites, pero tener que hacerlo constantemente y sin descansar no es manera indicada para que tu hijo/a viva una buena vida.

V) No hay nada mejor para tu hijo/a que tener apoyo de una comunidad respetuosa

Hay mucho acerca de ser Autista que la mayoría de los educadores o terapeutas no saben. O incluso si llegaran  a entenderlo, no pueden saber cuál es la experiencia interna y subjetiva de ser Autista. Así que prácticamente la única manera de obtener la perspectiva o la ayuda de alguien que sabe exactamente lo que está hablando es hablar con otros individuos Autistas.

Por ejemplo, hablar de ciertas experiencias sensoriales, cognitivas y emocionales, las diferencias en cómo experimentan el tiempo, la memoria, la sexualidad y el género y también compartir intereses específicos como los gatos, los trenes y alinear cosas en filas. Es muy bueno ser capaz de hablar con otras personas Autistas acerca de las cosas.

Es agradable que tu hijo/a pueda comunicarse con alguien que habla o piensa de forma similar a él/ella. Algunos pueden decidir que no necesitan o quieren que su comunidad sea de una forma específica, y esa es una decisión muy personal. Pero tu hijo/a no puede tomar una decisión informada si no tiene acceso a la información relevante.

VI) Tu hijo/a lo descubrirá de todos modos

Gracias a la Internet, individuos Autistas como tu hijo/a escriben sobre sus vidas todo el tiempo, por ejemplo en blogs personales, e inevitablemente tu hijo/a se topará con algo que describa con precisión lo que siente respecto a su vida de forma única e irrepetible.

En algún lugar entre 1% y 2% de la población, el Autismo trasciende los límites territoriales, y por lo tanto, tu hijo/a se encontrará con un individuo que comparta su diagnóstico, y encontrará la verdad respecto a quién es, libre de mitos y eufemismos.

Hay cada vez más personajes Autistas en libros, películas y programas de televisión, aumentando las posibilidades de que tu hijo/a se vea representado con precisión, y que al final, saque sus propias conclusiones.

Fuente: (2013). You should tell your kids that they’re autistic. Chavisory’s Notebook. Recuperado de (https://chavisory.wordpress.com/2013/11/01/you-should-tell-your-kids-that-theyre-autistic/)

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